Gesta mundial con sello cordobés

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La cima del mundo es ahora su suelo. Cuatro cordobeses, con especial relevancia para dos de ellos, han conquistado el Campeonato del Mundo de fútbol sala para sordos, que se ha celebrado durante estos días en la ciudad suiza de Winterthur. El combinado nacional, liderado por Andrés Céspedes, ha estado de nuevo sustentado por el técnico Antonio Arellano (segundo entrenador) y su paisano Josemi Luque (preparador físico), que han vuelto a escribir un capítulo histórico en las páginas de la selección española.

Hace algo menos de un año alcanzaron la gloria europea en Finlandia y ahora se han hecho con el cetro mundial en suelo suizo. Sin duda, la llegada del cordobés al staff técnico del equipo español se ha hilvanado en una relación de éxito y conexión mutua, acentuada con el trabajo desde la parcela física llevado a cabo por Luque. La delegación provincial la han completado Antonio J. de la Rosa, presidente de la Federación Española de Deportes para Sordos, y Antonio Toscano, en calidad de fisioterapeuta.

Un grupo ambicioso y diseñado para hacer historia, pues llegaba a la cita como quinto en el ranking mundial, únicamente por detrás de Irán, Rusia, Tailandia, Japón e Italia. El sendero para España arrancó de manera triunfal, con dos contundentes victorias frente a Croacia (10-1) y Suiza (2-9), materializando así el pase a cuartos de final, donde se deshizo también de forma clara de Argelia (11-1). El compromiso más duro llegaría en semifinales. El potencial de Rusia se hizo notar en todo momento, aunque finalmente la balanza acabaría cayendo para los españoles por un ajustado 2-3.

De este modo, la anfitriona Suiza aguardaba en la gran final, en esta ocasión tras haber aprendido la lección tras su primer enfrentamiento contra los españoles. De inicio fue una lucha constante entre ambos equipos, aunque la fortuna se decantó primero para los suizos. Eso sí, España reaccionaría en las dos siguientes jugadas, volteando el resultado, aunque los locales pondrían de nuevo las tablas al descanso. Igualdad máxima camino de vestuarios, la cual deshicieron los de Arellano con tres dianas casi consecutivas, poniendo tierra de por medio en la recta final. Pero no se iban a rendir los suizos, que, tirando una vez más de la estrategia, consiguieron recortar distancias, entrando en el último minuto con un ajustado 4-5 que terminaría siendo favorable para España, que se proclamaba por primera vez campeona del mundo.

Arellano, asistente del seleccionador nacional, expuso en los canales oficiales de la federación que es un “oro en una final de gran emoción y poca calidad, típica de una final en la que lo que importa es el triunfo”. “Nuestro equipo no estuvo en ningún momento a su nivel, pero la calidad, el corazón y la preparación consiguieron contrarrestar esos errores”, añadió el cordobés, que actualmente desempeña el cargo de coordinador de Deportes del Colegio Salesianos.

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