Virgy García: “Tengo la espina de no haber jugador en Córdoba en Primera”

La exfutbolista y entrenadora cordobesa Virginia García fue la octava invitada del programa de CORDÓPOLIS en Twitch 'Tiempo muerto', y en el que hizo repaso de su trayectoria deportiva, la cual la ha mantenido más de una década en la élite del fútbol español, además de su etapa actual como entrenadora en las categorías inferiores del Sevilla FC. Una jugador nacida en Mesas de Guadalora, una pequeña población cordobesa que supera ligeramente los 500 habitantes, y fue por ello por lo que tuvo dificultades para comenzar a practicar el que ha terminado siendo el deporte de su vida: el fútbol. En este sentido, recuerda que empezó por su primo mayor y, a partir de ahí, ya comienza a “cogerle el gusanillo y se forma un equipo de fútbol sala que lo forma mi padre”. Un plantel con el que consiguió “ganar la liga provincial”, lo cual le llevó incluso a recibir “ofertas del Cajasur”, aunque ella solo quería “jugar al fútbol con mis amigas”.

Con todo, dio sus primeros pasos en el fútbol 7 en Posadas y después en el Almodóvar hasta de recalar en el Fray Albino y “ahí empiezo a hacerme un hueco en el mundo del fútbol”. Además, resalta que siempre intentó jugar cerca de su pueblo, pero “si quería seguir creciendo como futbolista tenía que salir”. Fue así como le surgió la oportunidad de marchase a Sevilla, donde destacó igualmente y eso le hizo recibir la llamada del Sevilla FC. “Cuando me llega la oportunidad del Sevilla, ahí es realmente cuando empezó lo bueno. Yo siempre era la jugadora que marcaba muchos goles pero ahora tenía que ganarme el puesto. Ahí fue cuando me pregunté si servía o no”, admite.

Su crecimiento fue exponencial, lo cual le permitió debutar en Primera División con el cuadro hispalense, además de pasar por el Sporting de Huelva, con el que ganó la Copa de la Reina, el Granadilla Tenerife y el Betis. “Con los años me doy cuenta de que tengo una trayectoria muy importante”, resalta, añadiendo que “es muy difícil mantenerse en Primera División, muy difícil compaginar todo”, ya que ha conocido “a muchas que se han quedado por el camino”.

Su etapa onubense le trae recuerdos “para toda la vida”, ya que “nuestro objetivo era entrar en Copa de la Reina, pero ganarla era otra realidad. Nos enfrentábamos los mejores equipos de España y nos clasificamos las últimas. Éramos un equipo fuerte en Andalucía, pero humilde a nivel nacional”. Sin embargo, “paso a paso nos metimos en la final y conseguimos el título. Es el mejor recuerdo que voy a llevar”, añade. Tras por su paso por las islas regresó a Sevilla, aunque en este caso al Betis, donde, además, coincidió con su paisana Rocío Gálvez. Ella “vino al Sevilla muy joven y no tuve tanto trato”, pero “en el Betis coincido con ella, y se convierte en una de mis amigas dentro del vestuario”, expone, al tiempo que reconoce que “la única espina que he tenido en mi carrera es que no he jugado en Córdoba en Primera División”.

Un sueño que, dado el crecimiento de la disciplina en la provincia, no descarta que pueda producirse en los banquillos. “Me encanta mi provincia y mi ciudad y me encantaría entrenar en Córdoba”, afirma, al tiempo que, sobre las posibilidades en Córdoba, admite que “niñas hay”, pero “es importante que quieran apostar por la élite. Córdoba se está animando y deseo verdaderamente que apuesten porque hay potencial”.

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