Selección Española
Roberto Fernández ya es uno más entre los campeones del mundo: “Cuando estás dentro son una familia”
Roberto Fernández ya habla como uno más. El delantero de Puente Genil ha comparecido este miércoles por primera vez ante los medios como internacional absoluto, desde la sala de prensa de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, y ha resumido en una sola frase lo que se ha encontrado al otro lado de la puerta: “Ya me habían hablado que había un grupo muy bueno, pero cuando estás dentro son una familia”. Lo ha hecho un día después de completar su primer entrenamiento con los campeones del mundo y a tres del estreno de la selección española en la Nations League, este sábado en Wembley ante Inglaterra, escenario en el que puede llegar su debut.
El pontanés ha repasado cómo vivió el pasado viernes el anuncio de la convocatoria, que le pilló en casa y con el tiempo justo, ya que esa misma noche el RCD Espanyol se medía al Elche. Le dio tiempo a verlo rodeado de los suyos, con su pareja, sus padres, su hermana, su cuñado y su representante pendientes del vídeo de la Federación. “Sabíamos que cabía la posibilidad. Esperando hasta el final del vídeo para que saliera el nombre, y salió, y pues imagínate, eufóricos y todos muy emocionados”, ha relatado.
Pero esa idea, ese germen, ese sueño absoluto, según ha admitido, ya le rondaba desde el pasado 19 de julio. Aquel día, España se colgó su segunda estrella que le acreditaba como bicampeona del mundo, y Roberto Fernández la vivió concentrado con su club junto al resto de la plantilla. “Uno siempre sueña. Cuando empieza la temporada y empiezas a meter goles, uno sueña con que Luis (de la Fuente) te llame, y así ha sido”.
Del seleccionador, Luis de la Fuente, ha recibido un mensaje claro nada más llegar. “Básicamente fue que fuera yo, que siga haciendo como he estado haciendo este principio de temporada. Al final lo que me ha traído aquí es cómo he trabajado, que disfrute sobre todo, que aprenda también”, ha explicado. En el vestuario ha encontrado caras conocidas que le han facilitado el aterrizaje, como Marc Pubill, con quien compartió un mes en el Europeo sub-21, Dean Huijsen, con el que coincidió en Málaga, o algunos compañeros de su etapa en el filial azulgrana. Además de ello, cuando le han preguntado por quién le ha sorprendido en los entrenamientos, ha acabado nombrando a medio grupo: la intensidad de Cucurella -“ya hoy lo he sufrido bastante”-, el manejo de balón de Pedri o la calidad de Lamine Yamal y Ferran Torres. “Al final son los campeones del mundo y cada uno tiene lo suyo”.
El ariete ha tenido también palabras de agradecimiento para el club que apostó por él en enero de 2025. “Es un orgullo representar a un club como el Espanyol, que me dio toda la confianza cuando estaba pasando a lo regular en Braga, y desde aquí quería agradecérselo”, ha señalado, antes de recordar que, cuando aterrizó en Cornellà, ya sabía que muchos delanteros pericos habían acabado en la Selección. “Yo tenía ese reto por delante también”. Por otra parte, ha echado la vista atrás hasta su etapa en Primera RFEF, categoría en la que acumuló casi 80 partidos entre el Barça Atlètic y el Málaga CF hace apenas tres temporadas. “Tenía 21 años, ahora tengo 24 y bastantes partidos en Primera. Los partidos te hacen poco a poco ir aprendiendo. Esa calma, esa toma de decisiones, sobre todo cuando hay momentos malos, que lo vivimos el año pasado”, ha reflexionado.
Inglaterra, de nuevo en el camino
La cita del sábado tiene, además, un significado especial para él. El último partido que disputó con una camiseta de España fue precisamente ante Inglaterra, en los cuartos de final del Europeo sub-21 de Eslovaquia, el 21 de junio de 2025 en Trnava. Aquella tarde, la Rojita cayó por 1-3 y se despidió del torneo. “Como perdimos, fue un bastante mal trago. Pero es verdad que en aquel momento no me imaginé que el destino me iba a traer hasta aquí”, ha admitido. Quince meses después, puede volver a cruzarse con los ingleses, esta vez con la absoluta y en Wembley. “Hay una oportunidad ahora de poder jugar y, si el míster lo ve conveniente, ojalá se dé”. De hecho, estos días ha recordado aquellos momentos con Pubill, que compartió con él la expedición en Eslovaquia, y con Huijsen, con quien coincidió en convocatorias anteriores de la sub-21.
Sobre el peso de las dos estrellas, el pontanés ha dejado claro que en el vestuario la mirada está puesta en lo que viene. “Queremos enfocarnos en ser mejores que lo que ya se ha cumplido. Ahora vamos a por Inglaterra, que es el siguiente partido”, ha apuntado. Tampoco ha querido entrar en el debate del Balón de Oro: “Son palabras mayores. Yo ahora mismo peleo por hacerme un hueco también en la selección, que es el sueño que estoy cumpliendo”. Eso sí, se ha permitido una licencia, ya que su podio ideal sería uno español “y de este grupo, que es espectacular”. Finalmente, entre risas, ha confesado que todavía no ha pasado por la tradicional novatada del recién llegado. “Estoy ahí en todas las cenas esperando a ver si cae alguna. Yo por estar aquí hago cualquier novatada”.
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