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Mundial absoluto de fútbol
Rocío Gálvez
Nervios, alegrías y orgullo familiar: “Rocío ha cumplido su mayor sueño”

Rocío Gálvez, con su abuela y sus primas, en su visita a Córdoba con la selección española.

Cristian López

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Aproximadamente a las 14:00 de este domingo 20 de agosto, decenas de gritos de rabia, de locura y satisfacción, de sueños cumplidos, se desataron a lo largo y ancho del césped del Stadium Australia de Sídney. Lágrimas, besos y abrazos. Carreras por el verde y saltos sin mucho sentido. Solo había que celebrar. España era por primera vez campeona del mundo absoluta en categoría femenina. Y entre las heroínas que se hicieron con la estrella se encuentra la cordobesa Rocío Gálvez Luna, a la que se le vio emocionada tras el pitido final, saliendo disparada desde el banquillo en busca de unirse y abrazar a sus compañeras. Habían roto otro techo. Habían hecho historia. Eran campeonas del mundo. Eso sí, a casi 16.000 kilómetros de distancia, ese eco de locura también hizo acto de presencia. En concreto, fue en la casa de los Gálvez Luna, donde el encuentro se vivió quizá con tantos nervios como los que tuvieron las propias futbolistas.

Francisco Gálvez, padre de la central del Real Madrid, ha atendido la llamada de CORDÓPOLIS horas después de certificarse el entorchado mundial. Pleno de orgullo, habla con una sonrisa de oreja a oreja. No todos los días uno puede presumir de tener una hija en lo más alto del panorama internacional. En este sentido, expone que en la familia, el campeonato se ha vivido “con nerviosismo y con incertidumbre”, ya que “teníamos la fama de que no íbamos a pasar las eliminatorias”. Eso sí, España fue tumbando la estadística y subiendo peldaños al tiempo que escribía su propia historia con letras doradas. Todo ello hasta plantarse en la final, y quizá muchos no fueran conscientes de la proeza.

“Yo ya incluso me conformaba con la plata”, admite entre risas, y tras el soltar el lastre emocional que han acumulado durante las últimas semanas. Asimismo, Gálvez recuerda el día del debut de Rocío en el Mundial. Lo hizo en el choque que cerraba la fase de grupos ante una poderosa Japón, aunque su progenitor tuvo la mala fortuna de tener que seguir el partido desde el trabajo, por lo que lo vivió con menos intensidad de la que le hubiera gustado, aunque con el mismo nerviosismo por dentro. De hecho, reconoce que el hecho de que jugara “te pone más nervioso, hay más responsabilidad, lo que quería es le saliera bien”. Y así fue.

Ella cumplió como una más en un recorrido exitoso y que, como se ha dicho, se coronó este domingo con el oro ante Inglaterra. “Nos hizo una videollamada desde el campo de fútbol”, expone Francisco, lamentando entre risas que lo poco que ella les pudo decir es que “eran campeonas del mundo. No le salían más palabras. Esperemos que cuando la podamos ver en persona nos puedan contar algo más”.

Orgullo máximo de una familia que ha arropado a Rocío en todo momento desde la distancia. Desde sus padres a sus abuelos, pasando por sus primas y demás familiares, que ya esperan con impaciencia su vuelta a casa (aunque sin saber fecha aún), así como el duelo que se celebrará en El Arcángel a finales de septiembre entre España y Suiza. “Ojalá Rocío pueda estar, como campeona del mundo y jugando en su tierra, que ella siempre lleva el nombre de Córdoba por bandera. Sería muy bonito”, afirma su padre, antes de terminar recalcando que “su ilusión y su sueño de siempre fue llegar a la selección española. Llegó primero con 16 años a las categorías inferiores, luego a la absoluta, y ahora ha conseguido lo máximo a lo que se puede aspirar”. Historia del fútbol cordobés.

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