El Córdoba Patrimonio aviva la esperanza

Shimizu celebra el último gol

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Todo o nada para lo más inmediato. Mucho para lo que resta. El Palacio Municipal de Deportes de Vista Alegre iba a dictar sentencia en las opciones de Copa de España para el Córdoba Patrimonio de la Humanidad o para el Levante UD. Una nueva oportunidad histórica que iba a dirimirse sobre el parqué cordobés. Y el encuentro estuvo a la altura de lo que había en juego. Cada plantel se repartió el dominio en una mitad, aunque el corazón y la fe fueron mayores en las filas cordobesas que , a base de coraje, alcanzar una remontada para soñar despiertos. 

No obstante, lo cierto es que el encuentro comenzó mal para los de Josan González, que se vieron por debajo en el marcador cuando apenas habían transcurrido unos segundos de partido. Así es, pues ese fue el tiempo que tardó Pedro Toro en adelantar a los suyos, aprovechando un despiste en la salida de los locales. Jarro de agua fría para empezar. Con todo, supo responder pronto y bien el cuadro califa, pues, en la siguiente acción, logró impactar un potente disparo en un arranque individual de Perin. Al menos, el aviso estaba ahí. Y más cerca estuvo poco después el propio ala brasileño, que con un sutil golpeo rozó empate, aunque éste se volvió a topar con el cuerpo de Fede, tras una gran jugada de estrategia junto a Miguelín y Ricardo.

Parecía que comenzaba a despertar el Córdoba Patrimonio. Al menos, y pese al gol, ya estaba rondando el área más que su rival. No obstante, esto va de acierto y el infortunio siguió castigando al cuadro blanquiverde, que de saque de esquina encajó el segundo con un disparo lejano de Rafa Usín. Cuando mejor parecían ir las cosas para los locales, otro duro golpe anímico. El 0-2 sí que afectó en el juego, ya que, de ahí en adelante, el Levante supo maniatar a los de Josan con un juego fluido y efectivo. Además, muy cerca estuvo de materializar el tercero a los siete minutos, aunque una enorme intervención de Cristian evitó que se ampliara la distancia.

Apaciguada la reacción tras el segundo gol, volvieron a mejorar los cordobeses, ahora principalmente gracias al juego de Shimizu, que castigó notablemente a la defensa levantina en el juego de pívot, y su verticalidad, incluso, alimentó a la afición más que nunca. Sin embargo, como ese ha dicho antes, esto iba de marcar y sus continuas ocasiones se toparon siempre con el meta granota. El partido se fue destemplando de oportunidades al tiempo que subía en intensidad en cada lance. Pero, una vez más, la suerte era esquiva para los cordobeses, y un nuevo error en la salida de balón provocó una contra que terminó con el 0-3. Tocaba sobrevivir y buscar recortar distancias como fuese en el tramo final del primer acto. Esa opción extra la buscó el técnico pontano con el juego de cinco, mediante el que de nuevo se encontró el camino a la portería, pero no al gol. Ocasiones hubo, aunque no la puntería deseada. Había que entregarlo todo al segundo tiempo. 

Como era de esperar, el Córdoba Patrimonio puso una marcha más en la reanudación y, como en un calco del arranque de partido -pero ahora, del lado local- un desajuste defensivo del Levante propició el primero de los cordobeses. Cómo no, Shimizu en el pívot logró desenvolverse a la perfección para batir por bajo a Fede. Y no cesaba de crecer el ímpetu califa, con una mayor verticalidad y haciendo mucho daño con la dupla Saura y Shimizu. La reacción siguió haciéndose notar, y el 3-2 llegó en una gran pared entre Perin y Viana y fue éste último el que batió al arquero con un gran disparo ajustado.

Sin duda, este equipo es todo corazón y de él se impregnó Cristian Ramos cuando, tras conseguir atajar un mano a mano con Tolrá, salió disparado a la contra y ahí la cedió para que Ricardo que, tras driblar a su par, encontrara solo a Shimizu, que a placer convirtió las tablas. La esperanza era entonces más grande que nunca. Creer, creer y creer. Hasta el final.

Los de Diego Ríos sacaron entonces el juego de cinco, aunque los locales, de primeras, consiguieron neutralizarlo bien. Y por si fuera poco, no había acabado ahí el coraje blanquiverde. El triunfo era necesario para un sueño y fue por ello por lo que Josan dispuso también del portero-jugador. En su caso, además, con mayor efectividad, pues en el primer ataque, un disparo esquinado de Shimizu encontró la portería y, por ende, la remontada. Vista Alegre vibraba a niveles de máxima intensidad por aquel entonces. Todos sabían que se iba a sufrir en los pocos minutos que restaban. Pero el poderío visitante lo repelió a base de intervenciones milagrosas un Cristian que, una tarde más, se vistió de héroe. El Córdoba Patrimonio aviva la esperanza (4-3). Sea cual sea el desenlace, honores para este equipo.

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