Un festival de goles dentro de un relato agradable

Javi Galán, en la visita del Tenerife a El Arcángel el pasado curso | ÁLEX GALLEGOS

Es uno de los adversarios a los que mejor conoce. Uno de esos enemigos que pueden considerarse íntimos. Y además no se le da nada mal medir fuerzas con él. Pocos son los equipos con los que contabiliza más enfrentamientos que éste. El Tenerife es en definitiva uno de los rivales que bien pudieran denominarse históricos del Córdoba. En El Arcángel acumulan hasta 24 duelos de Liga los dos conjuntos, de los que ninguno terminara con victoria canaria. Ahí es nada. La historia común de ambos clubes resulta por tanto muy favorable para el cuadro califal, desde el primer encuentro que jugaran además. Desde que un 7-4 estableciera el punto de partida del trayecto compartido de las dos entidades, 17 son los triunfos que tienen anotados los blanquiverdes. Pese a todo el último recuerdo es un tanto desalentador, pues éste hace rememorar el 1-4 que los chicharreros lograran la pasada campaña en Copa.

Aquella goleada tiene un significado especial para el Tenerife, pues supone su primer triunfo en el coliseo ribereño en 26 partidos. A éste ha de sumarse otro de Copa que terminara del lado local. Sin embargo, en Liga la narración es completamente distinta. En este sentido es el Córdoba el que domina sin reservas. Apenas siete empates cede a lo largo de la historia en las visitas del cuadro blanquiazul un equipo que necesita no perder la buena costumbre este sábado. Se trata de un relato agradable para el conjunto blanquiverde, y lo es desde el primero de los días. Toca viajar atrás en el tiempo para encontrar el precedente originario de estas contiendas. Más de medio siglo de hecho, hasta un 30 de mayo de 1956. Entonces los califales endosaron la friolera de siete goles a la escuadra chicharrera. Eso sí, también encajó cuatro.

Emilio abrió el marcador para el Córdoba. Después le siguieron Paz, Méndez, Quintín y Araujo, los dos últimos con gol doble. Era la temporada 1956-57 y en el banquillo local se sentaba Pepe Juncosa, uno de los nombres más grandes de la historia de la entidad. Fue él, de hecho, quien condujo al conjunto blanquiverde a Segunda sólo una campaña antes. Y logró algo hoy insólito: dirigir al cuadro califal durante dos cursos enteros. Lucas Alcaraz lo consiguió recientemente, entre 2009 y 2011, para marcar la excepción que confirmara la regla. Un campeonato después el Tenerife fue capaz de arrancar un punto (1-1) de El Arcángel. Por cierto, el entrenador de los cordobesistas en aquel partido era Diego Lozano, que curiosamente sufrió como técnico visitante el 7-4 anterior.

Después de ese equilibrio en el tanteador, el Córdoba estableció un registro de siete enfrentamientos con el Tenerife saldados con victoria. Alguna de ellas con goleada de nueva. Como la conseguida en la campaña 1974-75 de nefasto recuerdo para los más veteranos del lugar -por no lograr el ascenso a Primera con circunstancias extrañas de por medio-. El brasileño Vavá, otro de los nombres propios de la historia del club, estaba a las órdenes de un equipo en el que brillaba sobremanera un tal Daniel Onega. Precisamente el argentino marcó el primero de los tres goles que en aquel choque, que por cierto era el primero de Liga, hicieron los califales al cuadro canario. Martínez y Rivero cerraron la cuenta.

En cuanto a la categoría en que se vieron las caras los dos equipos, ésta fue siempre la Segunda División. También en aquella que, como en la temporada 1956-57, dividía a sus participantes en dos grupos, el Sur y el Norte. Sólo una vez se midieron Córdoba y Tenerife en Segunda B. Sucedió en la campaña 1986-87 y el duelo terminó, como es norma en este tipo de enfrentamientos, con victoria local. Por 3-1 venció entonces el conjunto blanquiverde, que desde su retorno a la división de plata el curso 1999-2000 cedió hasta cinco de los siete empates que consiguieron los chicharreros en sus visitas a El Arcángel. Por cierto, otros apuntes significativos que deja el histórico de partidos entre ambas escuadras van en relación a los goles. Los blanquiverdes sólo se quedaron sin ver puerta en dos ocasiones, de ahí que acumulen 44 tantos en los 24 encuentros de Liga mencionados. Los canarios, muy al contrario, apenas hicieron 15 y cerraron hasta 14 comparecencias, más de la mitad, en el coliseo ribereño sin marcar.

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