Jesús de Miguel, el rival que hizo grande al Córdoba CF del ascenso
A un equipo lo hacen grandes sus victorias, pero lo miden sus rivales, y hay rivales que una afición guarda en la memoria incluso mucho después de un ascenso. Jesús de Miguel Alameda, delantero del CD Tenerife, y ex del CD Castellón es, en Córdoba, uno de esos nombres. Pertenece a la recordada temporada 2023-24, la del regreso del Córdoba CF al fútbol profesional, y en ella, De Miguel fue el pichichi del Grupo II de Primera Federación con 16 goles, así como la referencia del CD Castellón que se llevó el título y el ascenso directo. El nombre que el cordobesismo miraba cada jornada en lo alto de la tabla, y el rival al que hubo que perseguir en todo el camino de vuelta a Segunda División.
Había llegado a Castalia en el cierre del mercado de invierno de 2023, traspasado desde Unionistas de Salamanca tras formarse en el fútbol madrileño, y en su primera media temporada ya dejó seis goles. En la 2023-24 se convirtió en la punta de lanza del Castellón de Dick Schreuder, un equipo alegre, de fútbol vistoso, asociativo y de presión rápida que se adueñó del liderato desde el arranque, y que acabó siendo el mejor de la primera vuelta y campeón de invierno. Uno de los grandes rivales del Córdoba CF en aquella temporada. Cuando el calendario llevó a los de Schreuder a El Arcángel en diciembre, De Miguel sumaba once goles en quince partidos y ya era el pichichi de la categoría.
Aquella tarde del 9 de diciembre de 2023, en la jornada 16, el Córdoba se impuso por 2-0 al líder con goles de Kike Márquez y Simo Bouzaidi, y De Miguel se marchó de El Arcángel sin ver puerta. La noticia era precisamente esa: el cuadro califa había logrado frenar al '9' orellut, que solo vio cómo un gol suyo quedaba anulado por un milimétrico fuera de juego. Fue la confirmación de que los blanquiverdes iban en serio y, de paso, un primer capítulo de esa rivalidad que se creó con el Castellón. Ahí empezó la persecución, una carrera de fondo con el cuadro orellut corriendo por delante y el Córdoba acortando zancada a zancada, hasta dejar en seis los catorce puntos de ventaja que llegaron a tener los de Schreuder cuando el calendario puso Castalia en el horizonte, el 16 de marzo.
Para entonces De Miguel seguía como pichichi, iba por 15 goles, tres más que Antonio Casas, y el Castellón llevaba 18 partidos sin perder en su estadio, por lo que lo de Castalia fue, más que un partido, una final anticipada, y así la vivió el más de medio millar de cordobesistas que viajó para asomarse a una fortaleza que nadie había asaltado en todo el curso. Casas adelantó a los califas en el minuto 12, pero el Castellón le dio la vuelta al marcador, con el empate de Suero antes del descanso y un tanto en propia puerta de Diarra, en el 81, que parecía sentenciar. El propio Diarra empató en el 91 y Simo, en el 95, firmó el 2-3 con el que caía la muralla de Castalia, la primera derrota del Castellón en su estadio en toda la temporada.
De Miguel, de nuevo, se quedó sin marcar al Córdoba. No lo hizo en ninguno de los cuatro partidos de liga en los que se cruzó con los blanquiverdes, aunque siempre era ese jugador que condicionaba el planteamiento de los de Iván Ania. En la tabla de goleadores fue una sombra a la que Casas nunca alcanzó, puesto que terminó con 16 tantos, uno más que Roberto Fernández, el delantero de Puente Genil formado en la cantera blanquiverde que hizo 15 con el Málaga, y dos más que el rambleño, que llegó a 14 tras marcar el último gol de la fase regular, el 1-0 al Algeciras en El Arcángel. La AFE lo eligió, además, mejor jugador del grupo.
La pelea por el ascenso directo acabó cayendo del lado del Castellón, que cerró la liga regular con 82 puntos, por los 77 de un Córdoba que fue segundo y tuvo que hacer el camino largo. Los de Ania lo recorrieron entero, tras eliminar a la Ponferradina y al Barça Atlètic, hasta el 23 de junio, cuando un El Arcángel lleno certificó el regreso a Segunda cinco años después del descenso de 2019. De Miguel debutó en Segunda el 17 de agosto de 2024, en Ipurúa ante el Eibar, y un mes después firmó un doblete en el 2-5 del Castellón en Almería. Dejó 25 goles en tres temporadas en Castalia antes de fichar por el Tenerife en julio de 2025, donde el curso pasado hizo lo que mejor sabía hacer: marcar goles, 11 en concreto, para devolver a los insulares a la categoría de plata.
Hoy, cuando el cordobesismo vuelve la vista a la temporada en la que recuperó el fútbol profesional tras cinco años, se encuentra en el camino con el delantero que nunca le marcó y que, sin embargo, lo obligó a ser mejor cada jornada, porque el Castellón y sus goles fueron el obstáculo más serio que aquella categoría puso delante del Córdoba. Los blanquiverdes subieron por la puerta grande de El Arcángel y el Castellón, por la del título, y entre ambos quedó un pichichi al que nadie alcanzó. Los ascensos se celebran una noche; los rivales que los hicieron grandes se recuerdan para siempre.
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