La soledad de una tragedia en el césped
Me acuerdo hace unos años, cuando el Córdoba y el Castellón compartían categoría en Primera RFEF, que esos duelos eran incluso más frenéticos que los que hay actualmente. Iván Ania estaba también en el banquillo, y Dick Schreuder en el orellut. Por aquel entonces, en los blanquiverdes estaban jugadores como Kike Márquez, Carlos Marín o Antonio Casas, sumados a los que continúan a día de hoy como Carracedo, Isma Ruiz o Albarrán. Aunque uno de los mayores temores cuando se enfrentaban ambos equipos era Jesús de Miguel, que este 3 de noviembre ha perdido la vida.
Aquel curso, Jesús de Miguel acabó con 16 goles, siendo el pichichi por delante de Roberto Fernández, ese jugador que a día de hoy es internacional con España y juega en el Espanyol. Todo ello con 27 años y con una trayectoria por delante en el fútbol profesional. Sin embargo, y después de tres temporadas, recaló en el Tenerife cuando descendió a Primera RFEF y lo ayudó a volver a Segunda División tras marcar once goles.
Este año no estaba teniendo el protagonismo necesario. Solo había jugado 67 minutos hasta el pasado lunes, cuando se enfrentaban Andorra y Tenerife. En dicho encuentro salió en el minuto 59, con un 2-0 en el marcador y prácticamente con todo resuelto. Sin embargo, dos goles del conjunto visitante igualaron las tornas y hubo emoción en el choque. Hasta que ya en el descuento, Jesús de Miguel iba en solitario por el centro del campo para marcar a placer lo que era algo habitual en él, pero Jesús Owono salió a por el balón con demasiada brusquedad, golpeando al delantero en el pecho. Esto hizo que el delantero tuviese una parada cardiorrespiratoria que horas después le causó la muerte.
Es una tragedia. No hay otro adjetivo. La bulla que había en el Heliodoro Rodríguez López pasó al silencio cuando todos los aficionados abandonaron su localidad. Se podía respirar un aura muy parecida a lo que pasó con Dragisa Gudelj en El Arcángel, pero el final, por desgracia, fue distinto. Ese shock emocional en los hinchas, la cara de no saber lo que estaba pasando en los jugadores y la información a cuenta gotas. Esa sensación de que algo terrible había pasado. Esa soledad que todo el mundo escucha en ese momento.
Porque sí. A veces la soledad y el miedo se pueden escuchar. La voz encogida de Héctor Ruiz en los micrófonos de LaLiga mientras comentaba el partido. O los sollozos de varios aficionados cuando aquella ambulancia abandonaba el Heliodoro Rodríguez López. Una tragedia que nadie merece vivir, y menos en un contexto donde la rivalidad y la deportividad deberían existir por encima de todo.
Ahora se está hablando de las consecuencias que puede traer esto. Si por la vía de lo penal, si Jesús Owono no merece jugar ningún partido más... Pero la pregunta no es esa. Hay que preguntarse realmente cómo está esa persona. Empezando porque en el fútbol no se debería recomendar desde bien chiquitos que tanto los defensas como los porteros salgan con la rodilla por delante y abriendo los codos -y se hace desde benjamines para “salvaguardar” la integridad de ellos mismos (no se preocupa por el otro)- el portero del Andorra no hace bien en salir hasta el centro del campo con esa fuerza y viendo como Jesús de Miguel ni siquiera ve el balón. Pero, ¿de verdad se piensa que Owono querrá volver a jugar un partido de fútbol?
La sanción debe ser ejemplar. Y más viendo el contexto y las consecuencias que ha tenido todo esto. Ya sea por la vía penal o deportiva. Pero la soledad que tiene que estar viviendo Owono en estos momentos, cargando con la culpa de que una persona ha fallecido por una jugada en un partido de fútbol, también debe ser recalcada.
Lo peor de todo esto es lo que deja Jesús de Miguel aquí con tan solo 30 años. Además, parte de la sociedad española se ha vuelto a vestir de luto por un suceso que ha conmocionado a todos. Era un guerrero del fútbol. La soledad de su familia estará presente durante el resto de su vida, y el fútbol español lo recordará siempre. En Córdoba lo sufrimos por su gran talento y se le homenajeará este sábado -si no se suspende la jornada- como se merece.
Sobre este blog
Jesús Ventura es un periodista todoterreno. Dio sus primeros pasos con el micrófono de Radio Córdoba Cadena SER, pero pronto vio que lo suyo era escribir. Comenzó en Cordópolis un mes antes de la llegada de la Covid-19 y lo hizo escribiendo de deporte. Cinco años después se pasó al departamento de Local donde ahora disfruta de temas variopintos. Sin embargo, echa de menos el deporte, donde también colaboró con la Agencia EFE años anteriores.
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