Marta Lopera: "Tengo un balón en mis manos desde que tengo uso de razón"
La base del Cordobasket, internacional sub 18 con la selección española, repasa en ATENEAS su crecimiento desde la cantera y su apuesta por seguir en su club de toda la vida mientras estudia Educación Primaria
- ATENEAS — La base del Cordobasket, internacional sub 18 con la selección española, repasa en ATENEAS su crecimiento desde la cantera y su apuesta por seguir en su club de toda la vida mientras estudia Educación Primaria
- Hija de dos referentes del baloncesto local, la joven directora de juego recuerda el histórico subcampeonato de España de 2022 y su sueño de alcanzar algún día la Liga Femenina Endesa
En el baloncesto formativo actual, donde lo habitual es que las jóvenes promesas hagan las maletas rumbo a Estados Unidos o a las grandes canteras de la élite a la primera oportunidad, elegir quedarse en casa es casi un acto a contracorriente. Crecer en la pista junto a las mismas amigas desde los tres años, competir de tú a tú contra las estructuras más potentes del país sin cambiar de escudo y abrirse paso en el panorama nacional demuestra que el talento también puede tocar el techo desde el arraigo. Es el valor de la paciencia, de disfrutar del camino en familia y de entender el deporte como una cuestión de fidelidad a los orígenes.
Esa es la hoja de ruta que define a Marta Lopera (Córdoba, 2008). A sus 18 años, la base del Cordobasket es ya una de las grandes realidades del baloncesto andaluz, aunque la pasión le viene de cuna al heredar la visión de juego y el tiro de unos padres que rozaron la élite con el Cajasur y la UCO. Subcampeona de España infantil en 2022, su evolución la ha llevado hasta la selección española U18 y a estar vinculada este curso con el CAB Estepona de Liga Femenina Endesa. Ahora, mientras lidera a su club en Liga Nacional y estudia Educación Primaria, repasa en este ATENEAS su trayectoria y el sueño de alcanzar la máxima categoría.
PREGUNTA. Con apenas siete años, ganaste el concurso de tiro del Baby Cracks. Ya apuntabas maneras desde muy pequeña. ¿Qué recuerdas de aquel día?
RESPUESTA. Era muy pequeña, la verdad, pero yo lo recuerdo con mucha felicidad. Fue un concurso en el que todo el mundo confiaba mucho en mí, estaba allí todo mi equipo apoyándome y mi familia. Cuando lo gané fue un momento súper bonito, la verdad, y fue el primer concurso de triples que gané.
P. Luego vinieron tres o cuatro trofeos más. ¿De dónde sale esa puntería?
R. Pues mis dos padres jugaron al baloncesto. Mi madre en la Universidad de Córdoba y mi padre jugó en Cajasur, y pues de los dos. Yo soy base como mi madre y nos dicen que nos parecemos mucho jugando: el pase largo, el pase a una mano, el tiro... dicen que se nos parece.
P. ¿Probaste otros deportes de pequeña o siempre tuviste claro que lo tuyo era la canasta?
R. Siempre empecé en baloncesto. Desde que tengo uso de razón tengo un balón en mis manos. También estuve probando varios deportes de cuando era chica, lo típico de que te daba la vena de 'quiero ballet', y estuve en ballet nada, tres meses. Luego también probé gimnasia rítmica y creo que poco más, pero siempre el baloncesto.
P. ¿Con qué edad empezaste a entrenar?
R. Empezar, empezar, con tres años. Pero como mi padre ha entrenado siempre, yo iba con él. Mi padre me llevaba en brazos a entrenar.
P. ¿Sigues jugando hoy en día con alguna compañera de aquella primera etapa?
R. Sí, con Lourdes. Empecé con ella con tres años y es la única que sigue en mi equipo. Además éramos compañeras de clase también. Es un apoyo incondicional y una de mis mejores amigas hoy en día.
P. Con dos padres exjugadores, ¿son muy pesados en casa contando batallitas de su época?
R. Qué va, no hablan nada. Mi padre dice que tiene guardados vídeos de mi madre por ahí, pero si te digo que no los he visto jugar a ninguno... Mi padre a lo mejor alguna historia suya de cuando él jugaba, pero poco.
P. Aunque no hayas visto jugar a tu madre, ¿en qué os parecéis dentro de la pista?
R. Bueno, para empezar, que las dos éramos muy pequeñas, que desarrollamos tarde. Siempre éramos las más chiquititas hasta el momento en que crecimos, que pasamos a ser de las más altas del equipo. Y sobre todo el pase a una mano, que dicen que nos parecemos mucho.
P. A tu padre te tocó tenerlo también en el banquillo. ¿Cómo llevaste que fuera tu entrenador?
R. Sí, lo tuve. Fue mi primer entrenador y estuve desde los seis años hasta infantil, creo. Y pues a ver, a veces las peleas del entrenamiento se llevaban a casa y las de casa al entrenamiento, pero bien.
P. ¿Y quién de los dos te da más chapa cuando termina un partido?
R. Mi padre, sin duda.
P. ¿Se habla de baloncesto a todas horas en casa o intentáis desconectar?
R. A ver, siempre se acaba hablando, pero yo es verdad que lo intento evitar para que no sea todo el rato baloncesto, baloncesto. Pero a él, como le gusta y como es entrenador, siempre quiere ayudarme y saca el tema.
P. ¿Has sentido alguna vez que tenías que demostrar más por apellidarte Lopera y ser la hija del entrenador?
R. A ver, yo siempre me he sentido como una niña más. Pero es verdad que yo creo que la presión esa la tenía más mi padre al ser el entrenador, como que yo lo tenía que hacer siempre bien para que no pareciera que me saca a mí por ser su hija. Yo no la he notado tanto, pero siempre había gente que hablaba de si jugaba más por eso, pero yo lo he llevado bien, la verdad. Creo que no he tenido ningún problema a raíz de eso.
P. En 2022 lograsteis un histórico subcampeonato de España infantil. ¿Cómo recuerdas aquel torneo?
R. Parecíamos un equipo al que no conocía nadie, porque estaban el Barça, Casademont Zaragoza, Valencia Basket, que eran los míticos y los favoritos para ganar. Nos tocó un grupo muy duro con dos de ellos: con el Barça, que después fue campeón, y Zaragoza. Pasamos de grupo por un tapón que nos llevó a una prórroga y ganamos un partido. Pasamos terceras de grupo y nos cruzamos con las favoritas en octavos, que era Valencia Basket. Ya habíamos jugado con ellas en pretemporada dos veces: habíamos perdido primero de 40 y luego perdimos de cinco o de ocho. Y pues ganamos. Eso ya fue un hito. Luego, semis con Unicaja, que les ganamos también después de haber perdido el Campeonato de Andalucía con ellas. Y la final con el Barça ya no pudo ser, pero vamos, muy contentas.
P. ¿Es el recuerdo más bonito que tienes hasta ahora como jugadora?
R. Debería de serlo, porque es como el mayor logro como club, pero yo siempre me he sentido mucho más cómoda con la generación 2007-08. Con las 2008-09 también muy bien, pero le tengo más cariño a los Campeonatos de Andalucía.
P. También habéis ganado tres Copas Diputación, quedándoos este año a las puertas ante el Coto Córdoba. ¿Qué tiene de especial ese grupo?
R. Pues que nos conocemos desde pequeñas. Somos un grupo que empezamos en mini con nuestro primer Campeonato de Andalucía en Sanlúcar, y quieras o no eso se nota. Es un equipo que lleva jugando junto desde que tenemos ocho años, entonces esa conexión que tenemos se nota mucho.
P. ¿Cómo has ido asimilando el salto físico y competitivo al subir de categoría?
R. Sobre todo a nivel de Campeonato de España. En junior ya hay mucho nivel y los grandes equipos empiezan con los fichajes. Quieras o no, no son lo mismo los fichajes que tienen en infantil, que a lo mejor es uno o ninguno, que en junior, que puede ser medio equipo. Y eso también se nota.
P. Ese crecimiento te abrió las puertas de la selección española. ¿Cómo te enteraste de la última convocatoria?
R. Me lo dijo mi padre porque lo llamaron por la noche. Era tarde, las once o así, y yo ya estaba acostada. Vino corriendo y me lo dijo. Al día siguiente me levanté pensando que lo había soñado y que no había pasado, que era de mentira. Y claro, cuando empezaron a darme la enhorabuena, pues ya me enteré de que no había sido un sueño, que había sido de verdad.
P. ¿A quién fue la primera persona a la que se lo contaste?
R. A mi familia, a mis abuelos, que siempre vienen a todos los partidos, y yo diría que también a Lourdes.
P. Ya habías pasado por la U13. ¿Notaste mucha diferencia al llegar a la U17 y la U18?
R. Sí, porque en U13 estábamos 26 y era una concentración de unos cinco días para hacer entrenamientos y tenernos localizadas más o menos. Y luego ya, tanto en la U17 como en la U18, íbamos las justas: íbamos 14 o 15 a demostrar quién se podía quedar para formar el equipo para el Europeo.
P. ¿Cómo te sentías compartiendo pista con jugadoras de canteras como Estudiantes, Valencia Basket o Siglo XXI?
R. A ver, yo las veía como muy lejanas, muy superiores. Pero luego llegas allí y ves que son jugadoras normales de tu edad. Lo único es que están en un equipo que tiene mucho más nombre que el tuyo. Y luego, la convivencia muy bien y los entrenamientos duros, pero bien también.
P. ¿Impone respeto verse ahí o eres de crecerte ante el reto?
R. Al principio me da respeto porque lo quieres hacer bien y es un reto muy grande. Pero yo es que no soy de creérmelo, soy muy humilde en eso.
P. ¿Qué sentiste al ponerte por primera vez la camiseta de España en el torneo de Tenerife?
R. Cuando jugué el torneo internacional fue un sueño cumplido. Debutar con la Selección... impresionante. Lo recuerdo como algo súper bonito.
P. Al final te quedaste fuera en el último corte antes del Europeo. ¿Cómo encajaste ese momento?
R. Fue un golpe duro, la verdad, pero yo lo di todo y lo luché al máximo para ver si me podía quedar. Y cuando me dijeron que no seguía, pues ya está. Yo lo había dado todo y estaba contenta porque lo había luchado con todas mis fuerzas. A ver si hay suerte y otro año se da.
P. También te tocó vivir la cruz de las lesiones en el play off ante el Málaga. ¿Qué ocurrió?
R. Sí, yo llegué al Campeonato de España bastante sobrecargada y al final tuve una lesión de espalda. Claro, ya llegué a los cruces tocadilla. De hecho, el segundo partido no lo pude jugar, jugué solo el de ida. Allí en su casa empezamos jugando regular, pero luego sacamos el partido y perdimos solo de seis. Y aquí en casa estuvimos a punto de remontarlo. Tuvimos la última jugada para meter una canasta y ganar, pero no se dio.
P. ¿Se sufre más dentro o fuera de la pista?
R. Yo ese partido lo pasé fatal porque lo paso peor fuera. Ves que no puedes hacer nada. Animar siempre, pero cuando estás ahí, tú eres la que cambia el juego...
P. Córdoba no cuenta con un equipo femenino en categoría nacional FEB desde el Milar en 2023. ¿Qué crees que le falta a la ciudad para dar ese paso?
R. Yo creo que, para empezar, que los clubes dejen de estar tan pendientes de fichar a niños desde que son tan pequeños y dejen que los clubes se desarrollen poco a poco, cada uno con los niños que tienen. Y luego, falta de apoyo a los clubes también.
P. Ahora en N1 protagonizáis el derbi frente al Coto Córdoba. ¿Cómo se viven esos duelos desde dentro?
R. Es muy intenso, es muy intenso. Siempre son partidos muy bonitos porque son muy igualados y, quieras o no, se disfruta.
P. A nivel individual acabas de ser elegida MVP de la última jornada. ¿Cómo estás viendo este arranque de temporada?
R. La verdad es que ha arrancado muy bien: llevamos dos partidos, dos victorias [ya son tres de tres], y a ver si sigue así.
P. ¿Cómo logras compaginar esa exigencia en las pistas con los estudios y tu vida personal?
R. No me lo he llegado a plantear mucho. Yo tenía claro que no me quería ir a Estados Unidos porque soy una persona muy familiar y no me gusta estar fuera de mi casa sin mi familia. Es verdad que el año pasado fue muy duro por compaginarlo todo: segundo de Bachillerato, todos los entrenamientos, los exámenes, la Selectividad... y encima jugando dos ligas, la junior y la Nacional; eran muchísimas cosas. Este año ya con la carrera tengo más tiempo.
P. ¿Qué grado universitario estás cursando?
R. Estoy haciendo Educación Primaria.
P. ¿Existe algún día libre sin baloncesto en tu semana?
R. Sí [ríe], pero ahora me he metido a entrenar a los niños pequeños.
P. ¿Notas que las niñas más pequeñas del club ya te miran como un espejo en el que fijarse?
R. Sí, es verdad que las niñas más pequeñas del club vienen a los partidos a vernos y a mí me lo dicen los padres: que me tienen como ejemplo y que les gusta cómo juego.
P. Este verano hiciste la pretemporada con el CAB Estepona, de Liga Femenina Endesa. ¿Notaste mucho el salto a la élite?
R. Sí, se nota mucho el cambio. Se nota que es una categoría de máximo nivel. La verdad es que estoy muy contenta de haber podido hacer la pretemporada con ellos. Me sentí súper acogida, la verdad.
P. ¿Cómo funciona exactamente esa vinculación durante el curso?
R. Es un acuerdo de vinculación: ellos pueden tirar de nosotras, o sea, de mí, cuando quieran. Si en algún partido me necesitan, me podrían llamar. Pero claro, sin estar allí entrenando es difícil, aunque la posibilidad está.
P. ¿Te ves debutando esta temporada en la máxima categoría si surge la oportunidad?
R. Hombre, allí cuando acabamos la pretemporada nos dijeron que si podíamos intentar compaginar para ir un día a entrenar con ellos, porque les gustaría seguir contando conmigo. Pero es que lo veo muy difícil porque Estepona está muy lejos. Y bueno, quién sabe si en Navidades me llaman porque se les ha lesionado alguien, paso allí las Navidades y juego. Ojalá.
P. Hablabas antes de Estados Unidos. ¿Has tenido ofertas en firme para marcharte fuera?
R. He tenido ofertas, pero tampoco las he concretado mucho porque siempre he tenido claro que no me quería ir. Ahora no sé si durante estos años de carrera me abriré un poco más para ver si se concretan más cosas, pero es un tema que tendría que pensar mucho porque me costaría tomar esa decisión.
P. ¿En qué referentes te fijas cuando ves baloncesto por televisión?
R. A ver, yo baloncesto femenino veo menos, pero de la Selección me gusta mucho Iyana Martín. Encima me parece un referente muy bueno porque es solo dos años mayor que yo y se ve que se puede estar ahí luchando y esforzándose. Y luego, de jugadores, lo que más veo es Liga ACB y Euroliga. Del Real Madrid me gustan mucho Campazzo y Sergio Llull.
P. ¿Sigues al Coto Córdoba masculino ahora que compite en Primera FEB?
R. No, yo es que no lo sigo, la verdad.
P. ¿Dónde te gustaría verte dentro de tres o cuatro años?
R. Me gustaría que hubiésemos conseguido ascender, seguir jugando en mi club pero en una categoría más alta, ojalá Liga Challenge. O si no, que me fiche algún equipo de España de superior categoría.
P. Para cerrar: tu madre rozó el ascenso a Liga Femenina y tu padre se quedó a un paso de la ACB. ¿A dónde quiere llegar Marta Lopera?
R. Me gustaría conseguir lo que mis padres se quedaron a punto: ganar esa eliminatoria y jugar, ojalá en unos años, en Liga Endesa.
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