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El plan director de la Mezquita Catedral prevé recuperar el toque de matraca de la torre

Campanario de la Torre de la Mezquita Catedral de Córdoba

Alfonso Alba

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En Semana Santa, al final del oficio de tinieblas, un bronco sonido de madera imitaba al terremoto que según la Biblia sucedió a la muerte de Jesucristo. La Torre de la Mezquita Catedral de Córdoba tenía hasta hace décadas unas matracas muy singulares que producían ese sonido a terremoto, justo cuando Cristo expiraba. Las matracas eran tan singulares que no se parecían a ninguna de las existentes en ninguna torre de ninguna catedral de España.

Ahora, el plan director de la Mezquita Catedral que el Cabildo acaba de entregar a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía prevé un proyecto para recuperar estas antiguas matracas, que hoy están retiradas, y que cada Viernes Santo desde la torre del monumento cordobés suene ese sonido tan característico de la Semana Santa y que lleva décadas perdido.

El plan director señala que las matracas cordobesas se dejaron de tocar tras el Concilio Vaticano II, en los años sesenta. En los años noventa, la restauración de la Torre de Catedral (en la que se desmontó también la famosa vivienda del campanero) conllevó la retirada de las matracas, localizadas en la parte más alta del campanario. En su lugar, se instaló otra campana, la dedicada al Papa Juan XXIII (precisamente el que convocó el concilio que reformó toda la liturgia católica). Desde entonces, las matracas están en una nave propiedad del Cabildo.

Ahora, el plan director prevé su recuperación “tanto por su gran interés documental como por el valor de su sonoridad asociada a una manifestación ritual de una comunidad”, aseguran sus redactores. La propuesta, además, no es cara, y se valora en unos 9.000 euros. Antes, “será preciso un estudio detallado que permita redactar una propuesta de intervención ajustada al propósito de devolver la funcionalidad a esta pieza tan interesante”, señala.

De hecho, la matraca cordobesa es diferente al resto. Tiene tres brazos, cuando las del resto de España poseen cuatro, y el golpe es de metal sobre madera, no de madera sobre madera. Eso le da una sonoridad muy diferente también.

Más allá de las matracas, en el campanario los redactores del plan director también reclaman intervenciones para que se pueda volver al toque manual de las campanas cuando se desee. Desde hace casi 40 años, el campanario cordobés está totalmente mecanizado. De hecho, se activa desde un cuarto tras el altar mayor de la Catedral. Ahora, en una tendencia nacional, se prevé que al menos las campanas cuando se desee se puedan volver a tocar manualmente. Para este proyecto no hay una inversión concreta prevista.

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