El Paraíso: 25 años de arte hecho revista

Ejemplares de revistas ensambladas "El Paraiso" | MADERO CUBERO

El Paraíso lleva el apellido de revista aunque en sí misma es una obra de arte. Pertenece a las denominadas revistas ensambladas, una suerte de publicación donde sus páginas son las propias obras de arte manufacturadas por artistas plásticos que componen un conjunto único e irrepetible. No hay dos ejemplares idénticos. Es la artesanía de la poesía visual que, de mayor, se ha convertido en un referente de la experimentación visual.

Porque la revista ensamblada El Paraíso acaba de cumplir ya 25 años. Nació a finales de 1991 de la mano de José Luis Campal, literato y creador de esta iniciativa, dedicado durante tres décadas a la poesía visual, que buscaba realizar un proyecto propio. Como referencia tuvo a las revistas ensambladas europeas que se nutrían de collagistas pero El Paraíso se quiso distinguir desde sus inicios por contar con todo tipo de artistas plásticos.

"No es una revista al uso, no se manufactura industrialmente sino que cada ejemplar se hace con las obras de los artistas. Las páginas de la revista son las obras que proporciona el autor. Y si cada tirada de un número de la revista tiene treinta ejemplares, hay treinta obras que el creador hace, iguales o no". Porque, como reitera Campal, no hay dos ejemplares idénticos de El Paraíso.

"El primer número de la revista tuvo sólo cinco piezas" -recuerda el autor- cinco obras de artistas, creadores que respondieron desde entonces y hasta ahora a cada convocatoria para elaborar un nuevo número de la publicación. Por esta publicación han pasado casi medio millar de artistas plásticos -"creo que de los cinco continentes"-, colaboradores con sus creaciones en estos 25 años de El Paraíso, ntre los que hay autores que han repetido su participación en gran parte de los números de la revista pero "ninguno lo ha hecho en todos los números. Ni siquiera yo", apunta su creador.

La experimentación visual ha sido el ámbito donde ha crecido esta revista dando cabida a artistas plásticos de distintas disciplinas -locales, nacionales e internacionales-, primero dando rienda suelta a su imaginación cuando entre 1991 y 2013 cada número de la publicación era de temática libre y se ensamblaban en una sencilla carpeta. Y luego, a partir de entonces y hasta ahora, dando vida a un contenedor variable pero con un contenido de temática común para cada número.

La huida del cauce convencional de una publicación estuvo en sus raíces, desde su propia identidad hasta su manufactura: "Nunca se planteó como un producto de venta". Fue y sigue siendo una obra de arte en sí misma, creada por artistas, que son también y en primer lugar los destinatarios del producto final de cada número de esta revista ensamblada.

Luego, ejemplares sueltos quedan en remanente y se destinan a exposiciones, antologías, investigaciones y estudiosos del arte visual que tienen en El Paraíso un referente. Y es, incluso, como prueba de la pieza de arte que es, "codiciada por los coleccionistas".

En este cuarto de siglo, El Paraíso ha visto nacer a una media de cuatro números cada año, aunque "hay años en que hemos llegado a hacer hasta diez y otros años solamente uno", explica Campal. Más de 25 años en los que la comunicación y la propia experimentación visual han crecido con la revista, desde los primeros números hechos cuando "internet era una entelequia y usábamos típex, pegamento y tijeras" hasta ver en este tiempo el nacimiento del concepto y los profesionales del diseño gráfico, muchos de los cuales han acabado convirtiéndose en los poetas visuales de hoy.

"Esperemos que nos dure la cuerda para rato", apunta Campal sobre el futuro. "Uno no pensaba ni durar cinco años y aquí estamos". Con el último número de la revista enviado hace unas semanas y el próximo ya en el horizonte, El Paraíso sigue estando presente, aquí mismo,  a nuestro lado.

Etiquetas
Publicado el
6 de febrero de 2017 - 07:03 h
stats