Una noche mágica en la redacción de las coplas

Chirigota 'Los Picaos e Montilla'. | ÁLVARO CARMONA
La comparsa de Pozoblanco 'La Incorruptible' regala un pase lleno de elegancia y sensibilidad | 'La chirigota más esperada', un espectáculo | 'El Nervios' inunda de carcajadas el Gran Teatro

Oscuridad. Suenan las teclas de dos antiguas máquinas de escribir. Se hace la luz. Con suavidad. Como cada acorde. Como cada voz. Al fondo se divisa la Torre Eiffel, tras los sacos amontonados de una trinchera. París no está en guerra. O sí. Pero no hay armas. No de fuego desde luego. Sólo una mesa y esas dos viejas máquinas. A los lados, innumerables periódicos apilados. Muy ordenados. Como cada acorde. Como cada voz. Los periodistas toman la palabra. Ése es el fusil. Los soldados disparan versos. Ésas son las balas. Los unos y los otros son los mismos. Redactores con micrófono, pluma y cámara fotográfica. Son redactores preparados para la batalla. “Yo soñé ser periodista por vocación”. Escriben con buena letra y atraen la total atención de sus lectores. Informan en las páginas de ‘La Incorruptible’. Desgranan verdades de la profesión, como si toda la vida llevaran en ella, y de la sociedad, como en realidad se debiera. Sutiles y sensibles son sus letras, las de Juan Bautista Escribano. Delicadas son sus notas, las de José Luis Ballesteros. Genial es el conjunto, dirigido por José Antonio Romero. El Gran Teatro termina a sus pies, quizá con el pellizco todavía en el pecho.

La magia invadió este lunes el principal espacio escénico de la ciudad, que acogió la penúltima sesión de preliminares del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas (COAC). Ésta gozó de un elevado nivel, tanto en chirigotas como en comparsas. Una de éstas fue ‘La Incorruptible’, una genialidad -si al que aquí escribe se le permite la licencia de expresarlo- de la agrupación Los tunantes de Pozoblanco. El pasado año tomaron un vuelo a la final con ‘La Terminal’ y éste parece que volverán a hacerlo. Los del Valle de los Pedroches, tan cordobeses como los de la capital -para que no existan malos entendidos-, ofrecieron un magnífico repertorio, en el cual también realizaron una necesaria y acertada radiografía del periodismo. “De pronto puse precio a mi talento para sobrevivir”, cantaron en la presentación antes de lanzar su dardo a la prensa rosa en el popurrí, ese “batallón de los periodistas del corazón”. Pero la verdadera guerra está en otros lugares, los de la realidad olvidada. La de sangre. La de muerte. “Córdoba lo había olvidado y allí murió un cordobés, Julio Anguita Parrado”, recordaron al respetable, que rompió en un sonoro aplauso.

En ‘La Incorruptible’ trajeron a la memoria, de manera cuidada y sensible, al periodista fallecido en 2003 en Bagdad, en aquel conflicto armado que inventaron Bush, Blair y Aznar. Defendieron el honor de quienes partieron de su tierra para hacer periodismo, aunque la vida les pudiera costar. Su segundo pasodoble fue otra bella manera de contar una verdad actual. “Tan difícil es poner un titular, ex presidente Mas, a lo que usted ha hecho”. Cargaron los pozoalbenses contra el independentismo del “Rey Arturo”, ése que en tiempos difíciles para el común de los españoles decidió separar a unos y a otros. O al menos intentarlo. “Aquí cantó Carlos Cano”. Andalucismo elegante y talentoso para combatir con la palabra a la tentativa catalanista. También tuvieron para los periodistas que olvidan los fundamentos de su profesión para ser voceros políticos o creadores de opinión gratuita, por ejemplo. Pero nada podrá corromper a estos redactores, que son “periodistas con tolerancia cero a la resignación”. Porque quien la tiene no está hecho para esta oficio. Poco más se puede decir sin desdibujar el gran pase, seguido en absoluto silencio por el público, de esta agrupación.

Tras la comparsa pozoalbense subieron a las tablas dos chirigotas también aspirantes a estar en la final del 5 de febrero. La primera fue ‘La chirigota más esperada’, que desde Villarrasa (Huelva) trajeron una propuesta tan arriesgada como acertada. Todo un espectáculo de principio a fin fue la cabalgata de los onubenses, que mostraron tres tipos diferentes: Melchor en la presentación, Gaspar en pasodobles y cuplés y Baltasar en el popurrí. Llenaron de carcajadas el Gran Teatro. Y de caramelos y gusanitos. Pura diversión y voz crítica, como en su segundo pasodoble contra los recortes en educación: “El futuro de un pueblo está en las escuelas y se están encargando de estrozarlo”. A su nivel estuvo el grupo de Antonio Navajas El Pelos, en esta ocasión ‘El Nervios’. “Que no me puedo relajar, que no, que no”. Cierto es, tanto que encontraron la empatía del público. Estos tíos no paraban quietos mientras desgranaban un repertorio más que entretenido. Las risas volvieron a inundar el teatro en un cierre de noche magnífico. Brillaron en el popurrí, tiraron dos pasodobles muy simpáticos -lo cual se agradece- y una buena tanda de cuplés. Incluso se atrevieron a incluir en uno de ellos, en versos de ultimísima hora, el terremoto en Alhucemas de la madrugada del domingo al lunes. Perdieron ligeramente la letra, pero nada importó y sí el valor que mostraron. Gran actuación.

Muy bueno fue el pase también de ‘Esto está perdío’, chirigota de Cañete de las Torres que ofreció otro repertorio entretenido y lucieron un tipo muy conseguido. En su conjunto. Tras la barra de una taberna tradicional, a veces delante de ésta, arrancaron otro importante puñado de risas y aplausos al respetable en un gran inicio de fiesta. Cantaron a Córdoba, pues “ninguna independencia (Catalunya) tiene más valor que haber nacido en esta tierra” y a la infancia de antaño, perdida hoy entre videojuegos, así como al bigote y a Podemos en los cuplés. Por cierto, en la carta, para diferentes personajes, hay “presa para la Pantoja” y “para Pepe del Madrid, codillo”.

Gran actuación cerró también la otra comparsa de la noche, bajo dirección de Antonio Roldán ‘Chico’ y con letra y música de José Vacas. Eran ‘Los Anfitriones’ que esperan junto al Puente Romano, durmiendo al raso pero con corona real. “No quiero que me confunda el mundo, no soy ningún vagabundo”. Su primer pasodoble versó sobre un padre que ve a su hijo en la ventana de una casa que no es la suya, está separado. El segundo fue una preciosa canción de amor a la esposa acuciada por la enfermedad. “Resultas, cariño, mi vida completa”, cantaron para terminar de manera muy clara: “si te mueres, me muero contigo”.

La quinta y penúltima función de preliminares del COAC la completaron tres chirigotas, modalidad con mayor número de participantes, con grandes diferencias, en el Gran Teatro. La agrupación de Carlos Losada apareció como una parodia y a la vez un homenaje a La Comparsa de Córdoba bajo el nombre ‘La Comparsa de Córdoba 2.0’. Masáis en el Rocío fue el tipo de ‘Los Picaos de Montilla’, que en su presentación realizaron una desacertada comparación humorística entre la valla de Melilla y la reja almonteña. Y el grupo de Javier Salazar hizo de jurado como ‘Yo tengo el poder’. Esta formación hubo de utilizar el montaje de palco del Cuarteto del Tomate debido a que el artesano que debía realizar el suyo no lo concluyó.

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