Un ilustrador cordobés regala un cojín al Thyssen

Imagen de la obra del artista cordobés Miguel Galadí
Miguel Galadí participa en la exposición 'Amigos invisibles. Amigos de Verano' del Museo Carmen Thyssen Málaga, invitado por Alba Blanco

Amigos Invisibles. Amigos de Verano es la exposición comisariada por el artista argentino Leandro Mosco, becado como residente en el Museo, dentro del marco de otra paralela, Días de Verano. De Sorolla a Hopper. La exposición abrió sus puertas anoche con una muestra grupal de “los regalos”, y estará disponible en la Sala Artesonado del museo hasta el 9 de agosto.

La idea era sencilla: partiendo del conocido juego del amigo invisible, crear una red de veinte artistas visuales de la geografía nacional que se regalen una obra entre ellos, o en otras palabras, el arte por el arte; y entre ellos se encuentra Miguel Galadí. Alba Blanco, artista plástica, amiga y responsable en cierta manera de recuperar el talento de Galadí para incorporarlo a este proyecto, habla sobre la figura del cordobés: “Me quiero traer un poco a Miguel para Málaga, para mí él es la definición del artista en mayúsculas. Cuando fui seleccionada para este proyecto pensé sin ninguna duda en Miguel”, indica.

Por su parte, Galadí ha hablado del trabajo que ha realizado en esta ocasión: “Mi amiga invisible ha sido la pintora Marta Beltrán quien trabaja constantemente sobre el papel femenino de los años 50, el ámbito doméstico, la visión machista. Tras dar vueltas y vueltas a la idea de qué podría hacer que tuviera relación con su obra, pensé en hacer con hilo el dibujo y me decidí por un ¡cojín! de 30x20 con diseño de punto de cruz”, explica el ilustrador.

Baladí y Blanco ya habían trabajado juntos anteriormente en Colección de ventanas con lupa, hace un año en la sala Procesos Cruzados de Malaga, hoy convertida en la galería malagueña de Alba Blanco, La Oficina. En 2012, además, Galadí, sin duda alguna artista plurivalente, sorprendía con sus ilustraciones de novedosos patrones sobre las botellas de vino de Bodegas Robles.

En cuanto a la temática de esta exposición, Blanco ha señalado: “Nos dieron en secreto un nombre a cada uno de nosotros, en mi caso fue la fotógrafa Silvia Grav”, cuenta. “Ha sido un total desafío. He tenido que documentarte, conocer qué aspectos influyen en la obra de esa persona. Mi resultado o regalo tiene que mantener una pequeña conversación con ella, sin plagiar lo que ella hace, todo en el tiempo máximo de un mes”, ha concluido Blanco.

Concluye así de nuevo otra exposición de un trabajo del cordobés fuera de la ciudad. Respecto a la interrogativa de esta como semillero de artistas que después no encuentran espacios o el suficiente apoyo para desarrollar su actividad, termina: “Es cierto que hay más actividad fuera, o en Málaga, más movimiento. Pero poco a poco se están intentando hacer más cosas, ahora por ejemplo está El Arsenal o MODO”. Alea iacta est.

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