¿Hay alguien ahí?

Nacho Montoto, con su último libro | TONI BLANCO
El escritor José Ignacio Montoto presenta 'Estamos todos. Aquí no hay nadie', un poemario lleno de ausencias

Nada hay, salvo las renovadas palabras de José Ignacio Montoto que estrenó su nuevo libro ayer jueves en la Librería Luque: Estamos todos. Aquí no hay nadie (Colección Los cuatro vientos. Renacimiento, 2015). Para el acto de la presentación contó con el también poeta Pablo García Casado.

En la presentación, Casado alabó el nuevo carácter de esta prosa poética, con una visión más condensada de la realidad. “Estamos todos. Aquí no hay nadie es un libro de preguntas. El que pregunta y responde es el mismo… y sin embargo no tenemos respuestas. Este hecho nos produce cierta soledad o como dice Gabriel Núñez, en la cubierta del libro, cierta orfandad. Yo iría más allá y me atrevería a decir que lo que José Ignacio Montoto logra trasmitir con sus textos aquí es cierta oquedad, cierto vacío, cierta inquietud en el lector”, señaló. Por último, García Casado también reconoció cómo sus textos guardan cierto grado de familiaridad con los de Montoto, y ha admitido que todos ellos parecen funcionar tanto individualmente como independientes o en su conjunto dentro de la obra.

Por su parte, el autor (que admite que Pablo le ha visto crecer literariamente) explicó que el título del libro parte a su vez del título que de un artículo de opinión que escribió en Diario Córdoba; y reconoció que Estamos todos. Aquí no hay nadie poco tiene que responder salvo dejar como testimonio de su pensamiento los propios textos, los cuales

“son más para ser leídos que para que te los lean”.

Ante la observación de que es un libro mucho más incisivo y reflexivo que los demás, reconoce “cómo no serlo en tiempos contemporáneos: si no lo soy ahora, no lo seré nunca”.

Estamos todos. Aquí no hay nadie (endecasílabo, además) pone especial atención a la mirada crítica de la sociedad (¿Este huracán es lo que nosotros llamamos progreso?), pero sin descuidar tampoco la añoranza y los recuerdos del pasado o

el elemento natural; sirvan, por último, estos fragmentos como ejemplo: “Hubo un tiempo en el que nuestras abuelas rezaban con un rosario de huesos, rezaban por un rosario de huesos que se esparcieron junto a la memoria y jamás fueron recuperados.” “Que mi cuerpo desmigado sirva para que los pájaros disfruten del ágape, para que construyan con mis cabellos el nido de sus generaciones venideras”.

Estamos todos. Aquí no hay nadie es un libro consciente; y al fin y al cabo solo los conscientes son los que quedan, o más bien sus palabras quedan para la reflexión con los demás; por eso tenemos el nuevo libro de Montoto en nuestras manos; por eso con él también buscamos respuestas… porque eso también es lo que nos queda, aún.

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