Un flamenquín llega de Tucson a Córdoba

Concierto de Howe Gleb en la iglesia de la Magdalena | MADERO CUBERO
Howe Gelb ofrece a la feligresía cordobesa moderna un concierto en la fernandina iglesia de la Magdalena

Porque no todo van a ser cláusulas suelo, cobros por transferencia o tipos muy elevados de intereses moratorios, la entidad bancaria Cajasur lleva un tiempo ofreciendo en la ciudad conciertos exclusivos, de calidad y a buen precio. Así, de esta manera, ha traído ya al Palacio de Viana a J, de Los Planetas, a Señor Chinarro, el caso presente de Howe Gelb, o traerá en el futuro a Tarik y la Fabrica de Colores. Para la cita del jueves el lugar elegido fue la iglesia de la Magdalena. Un edificio creado en su origen para el culto y ahora destinado a actividades culturales.

Antes de empezar el concierto, Fernando Vacas nos echó un jarro de agua fría sobre la cabeza. Desde el púlpito, nos anuncia la mala nueva: el batería neoyorquino Steve Shelley se ha caído del cartel. Un desprendimiento de retina lo ha mandado a la casilla de salida.

Los elementos estaban en contra de Howe Gelb. El sonido era deficiente, los altavoces escupían un ruido no deseado. Frente a la solemnidad del lugar, la acústica era de local de ensayo.

Se trató de un evento cargado de inconvenientes, y que, sin llegar a ser brillante, tuvo sus destellos.

El de Arizona ofreció un concierto de menos a más. Tras la introducción del telonero, se fue formando poco a poco la banda sobre el escenario. En el tercer tema apareció sobre el altar, muy flamenco él, ataviado con americana, corbata y sombrero. Sonó americana y sonó jazz, tocó guitarra y también piano. Intensos ataques de electricidad también los hubo.

En el tramo final, apareció un cuadro flamenco sobre el escenario. A Howe no le pilló por sorpresa. De hecho, ya tenía en su catálogo alguna referencia al respecto (Alegrías Eureka, 2010). Y con la ayuda de la Band of Gypsys, Howe la montó. Su country de pedigrí sobre guitarras españolas dio como fruto a un flamenco mestizo. Todo ello cantado con el quejío propio que tenía su compatriota Johnny Cash.

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