El auténtico bastón de Antonio Gala

Antonio Gala junto a los alumnos de la 13ª edición | MADERO CUBERO
El escritor clausura el curso de la decimotercera promoción de jóvenes artistas residentes en la Fundación que lleva su nombre

“Mi indeseable mala salud hace que me apoye más en la Fundación que en el bastón. La debilidad hace que lo haga poco a poco, en búsqueda del descanso final”. La figura de Antonio Gala va irremediablemente ligada a ese bastón que desde hace años utiliza con coquetería y cada vez más como un apoyo irrenunciable. Pero en sus palabras dedicadas a los alumnos de la decimotercera promoción de creadores residentes en la Fundación Gala, ha querido expresar el soporte real que a estas alturas de su vida suponen la juventud y fuerza creativa de estos jóvenes.

El escritor ha sido este martes -como lo fue en octubre pasado en la apertura del curso- padrino de honor ante los alumnos becados que han podido dedicar estos ocho meses a cultivar cada una de sus áreas creativas. Catorce jóvenes han integrado esta nueva hornada que ha contado con ocho escritores, cuatro artistas plásticos y dos músicos, venidos la mayoría de España -diez de ellos repartidos entre Asturias, País Vasco, Galicia, Cataluña, Murcia, Castilla la Mancha y Andalucía- junto a cuatro estudiantes extranjeros: dos colombianos, una mexicana y un ecuatoriano. De Córdoba -sede de la Fundación- provenían dos de los jóvenes creadores, ambos artistas plásticos, uno de ellos de El Carpio y una chica, ecijana de nacimiento, pero cordobesa de adopción.

A todos ellos, Gala ha agradecido con sus palabras formar parte de su “familia” en la sede de la Fundación, “esta casa que es más que todas las otras, la mía”. “La fraternal reciprocidad hace que yo me enriquezca al final más que ellos” dice el escritor de quienes han habitado el antiguo convento del Corpus Christi a lo largo de este curso: “En este antiguo convento de clausura no se clausura nada; al contrario, todo se abre a la mutua amistad, a la recíproca esperanza”. Porque para el escritor, “eso es lo más importante, que cada creador que habitó aquí lleve consigo cuanto aquí vivió como un sello imborrable sobre su corazón”.

Los buenos deseos y agradecimientos de Gala han sido correspondidos por los alumnos de la Fundación, quienes en un sencillo acto han destacado ante su padrino de honor la “experiencia tan intensa” vivida en este curso en el que “hemos crecido como artistas y forjado amistades para toda la vida”.

“Creemos en el enorme potencial de este proyecto (la Fundación Gala) del que hemos formado parte con nuestra dedicación y trabajo diario”, han explicado los estudiantes en el acto. “Tú, Antonio, nos invitaste a formar parte de esto y queremos agradecerte la oportunidad e inestimable experiencia que llevaremos grabada en nuestro corazón de una manera indeleble”.

Entre las paredes del antiguo convento, los integrantes de esta promoción de jóvenes creadores que ahora termina su estancia han comprobado que “es posible la creación artística desde la felicidad, en esta iniciativa tan alejada de quienes señalan la soledad y el tormento como vías para la creación”. Ahora, la puerta de la residencia se cierra tras su paso, con la vista puesta ya en seguir sus carreras como creadores ahí fuera, sin olvidar esta etapa -dicen- sobre la que “mantendremos siempre vivo el agradecimiento a quienes en el momento crucial de nuestra juventud cimentaron este compromiso con la creación”.

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