Arrancan las exposiciones 'Digital Afterlife', de Marta Galindo, y 'La poética de la intimidad', de Aurelia Navarro

La secretaria general de Innovación Cultural en la muestra 'Digital Afterlife'.

La secretaria general de Innovación Cultural y Museos, Mar Sánchez Estrella, acompañada por la delegada territorial de Cultura y Patrimonio Histórico, Cristina Casanueva, ha inaugurado, en la sala de Capiturales, el proyecto “Digital Afterlife”, de Marta Galindo, así como la exposición ‘Aurelia Navarro. La Poética de la intimidad’, en el Museo de Bellas Artes de Córdoba.

La secretaria general ha destacado “el apoyo a la creación joven de Andalucía en las artes visuales por parte de Iniciarte, estableciendo puentes entre la formación reglada y el acceso al mercado profesional mediante convocatorias públicas anuales”. Sánchez Estrella ha señalado, además, que esta exposición es el segundo proyecto seleccionado en la convocatoria Iniciarte, ya que en Málaga expone la artista sevillana Lucía Tello su proyecto “Eterno Femenino”.

Por su parte, la autora de la muestra, que se puede visitar hasta el próximo 3 de abril,  ha agradecido a la Consejería de Cultura la confianza depositada en su proyecto y ha valorado iniciativas como Iniciarte que “apoyan a los artistas jóvenes que tienen que enfrentarse a la precariedad, por lo que ha valorado la importancia de estas ayudas para fomentar la creación emergente en Andalucía y suponen un puente hacia la profesionalización artística”. Iniciarte según señala Marta Galindo, “permite realizar un proyecto complejo como este fuera de los circuitos comerciales”

Respecto a ‘Digital Afterlife’, ha comentado que se trata de una videocreación que “refleja las tensiones y fricciones que ocurren entre la muerte y la identidad digital . La iniciativa es una videoinstalación donde se construye una ficción en torno al personaje de Espectra, una youtuber que se plantea qué ocurrirá con su legado digital una vez que fallezca, por lo que decide contratar los servicios de una gestora de legado digital para dirigirse a su audiencia post mortem y convertirse en un fantasma digital”.

El proyecto fue concebido en tiempos de pandemia, “en el que la muerte estaba presente en el día a día”, señala la autora y “tienen cabida conceptos como la ironía y el sentido del humor”. Se trata de una propuesta pensada como una instalación inmersiva constituida por una pieza de vídeo, una pintura instalativa y un documento contractual. Estas tres obras están contextualizadas en la sala expositiva, intervenida con elementos como columpios, impresión fotográfica en suelo vinílico, sonido ambiental e iluminación.La exposición dispone de un catálogo cuyos textos ha elaborado la comisaria Marta Echaves.

La artista Marta Galindo García, nacida en Cádiz en 1993, actualmente reside en Madrid, donde trabaja en el estudio 35.000 jóvenes, en el barrio de Oporto. Cursó el grado de Bellas Artes en la Universidad de Sevilla y en De Montfort University en Leicester, en 2016. Continuó sus estudios con el Máster de Investigación Artística y Creación de la Universidad Complutense de Madrid en 2018. En 2021 realizó su primera exposición individual “Digital Afterlife” en la galería valenciana Tuesdayto Friday. Ha recibido varias becas y premios como la Fundación Antonio Gala; Comisario Conoce Artista de Atelier Solar; Panorama de Fran Reus; Premio Nacional Fundación Mainel; Muestra de Arte Joven La Rioja; o el Certamen Nacional de Artes Plásticas del CICUS, entre otras. Igualmente ha participado en numerosas exposiciones colectivas entre las que destacan ARAGON PARK MAZE comisariado por Eladio Aguilera en ChezKit, o Edén x Casantillón en Casa de Campo.

‘Aurelia Navarro. La Poética de la intimidad’

Sánchez Estrella y Casanueva han visitado en el Museo de Bellas Artes “La Poética de la intimidad’ de Aurelia Navarro, ”una adaptación de la exposición que sobre la autora se ha celebrado recientemente en la Casa de los Tiros de Granada, que se muestra ahora en Córdoba por la vinculación de la artista con nuestra ciudad, donde vivió sus últimos años y por su consideración de discípula del pintor cordobés Tomás Muñoz Lucena“, destaca Sánchez Estrella. Con esta muestra, que se ofrece al público desde el 4 de febrero hasta el 17 de abril, el Museo de Bellas Artes inaugura a sala III como novedoso escenario de exposiciones temporales. 

Como ha explicado la secretaria general, “la muestra exhibe alrededor de 30 pinturas, la mayor parte conservadas en las colecciones particulares de familiares de la artista, conformando una muestra de los diferentes registros plásticos y expresivos que definen la sensibilidad creadora de la autora”. Este es el primer proyecto expositivo individual sobre la artista, “que recopila obras de sus distintas etapas creativas, desde sus comienzos, en los que compartió con Muñoz Lucena el interés por la representación de temas costumbristas, hasta conformar un imaginario individual, fruto de su propia sensibilidad creativa, habitado por figuras femeninas más naturalistas y alejadas de los estereotipos dominantes”, añade Sánchez Estrella. 

Aurelia Navarro es considerada “la pintora de la intimidad” configurando en su obra un complejo universo de personajes femeninos que reclaman un espacio propio en el que preservar su intimidad. Las protagonistas son figuras femeninas de su entorno más inmediato, mujeres en soledad, recluidas en su mundo interior, lo que le permite profundizar en sus aspectos anímicos y psicológicos. En estas obras, la autora demostró su gran capacidad como maestra del color, evolucionando desde una pintura de pincelada preciosista y delicada, hacia una factura más expresiva, con trazos sueltos y empastados, de múltiples matices cromáticos.

Aurelia Navarro Moreno (Pulianas, Granada, 1882-Córdoba, 1968) se formó como pintora en los estudios de José Larrocha y Tomás Muñoz Lucena. Con 22 años participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes, obteniendo una Mención honorífica, En 1906 y 1908, logró las Medallas de Tercera clase y el aplauso de la crítica y del público. La artista desafió los estereotipos sexistas dominantes en el ámbito artístico y contribuyó a su cuestionamiento, reivindicando la profesionalización de las artistas. En 1910 sería una de las pioneras que constituyeron la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Sin embargo, su trayectoria artística fue languideciendo hasta ser abandonada en 1923, cuando ingresó en el convento cordobés de las Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento. La historiografía artística ensombreció su figura hasta hacerla desaparecer en la segunda década del siglo XX y hubo que esperar a estudios recientes para que fuera rescatada del olvido histórico y fuesen valoradas sus aportaciones al arte español.

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