Voces de capilla para cultos y procesiones

Coral Polifónica Cantabile en un Vía Crucis | ÁLEX GALLEGOS

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Cuando se habla de música en Semana Santa, irremediablemente, o quizá habría que decir, de manera fácil, todo el mundo piensa en bandas de cornetas y tambores, agrupaciones musicales, bandas de música completas... pero hay una música, podría decirse más íntima, muy cercana al dolor de María y del Señor, a las hermandades de silencio, no tan cofrade como sí religiosa, que también es característica de ciertas procesiones y de Vía Crucis y cultos organizados por las hermandades en Cuaresma y en otros momentos del año. Para esos momentos en que piezas de origen renacentista o barroco y otras actuales toman forma en las voces de quienes cantan, el coro polifónico Cantabile es toda una referencia en Córdoba.

La actual presidenta de este coro, que es además un grupo de amigos y una familia formada por una veintena de personas, es Pepa Muñoz Córdoba que tiene 29 años y llegó a este grupo en septiembre de 2014. Ella explica que Cantabile “es un término italiano, como la gran mayoría de los de índole musical, que hace referencia al carácter melódico y sereno que siempre han pretendido tener nuestro repertorio y nuestra sonoridad”. Un carácter que ya se le imprimió cuando Cantabile se creó en el transcurso del año 1996 para poner música a Nuestra Señora del Desconsuelo en su Soledad, titular de la hermandad del Santo Sepulcro, que había salido por primera vez el Viernes Santo del año anterior. “Fue Juan Mario Moreno, profesor de Conjunto Coral en el Conservatorio de la vecina collación el que echó a andar con algunos de sus alumnos”, recuerda Pepa.

Hoy en día conforman Cantabile seis sopranos, cinco tenores, cinco bajos y cuatro contraltos cuya Semana Santa está marcada por dos citas ineludibles: el Viernes Santo con el acompañamiento a la Virgen del Desconsuelo y el Martes Santo, cuando cantan para la hermandad de la Buena Muerte de Baeza, en Jaén. En Semana Santa su repertorio está formado por 35 motetes, entre los que se encuentran autores como Tomás Luis de Victoria, Giovanni Palestrina, Michael Haydn, Mozart, Antonio Lotti, Stravinsky, Pedro Gamez Laserna o Rafael Wals, que es el director del coro y compone. Y es que los autores cordobeses están presentes en su repertorio todo el año. Enrique Báez o José de la Vega, autores de Por una Madre o Los Dolores, no faltan. Y también compone para el coro otro de sus componentes, Alfonso Lozano, autor, por ejemplo, del villancico Luz Eterna.

Pero volviendo al Viernes Santo, día marcado en su calendario, la presidenta del coro indica que el repertorio “aúna música destinada a cantar a la Virgen, como pueden ser distintos Ave María (renacentistas como el de Jacob Arcadelt o Tomás Luis de Victoria, o profundamente romántico, como el de Franz Liszt), Stabat Mater (como el de Estevao de Brito o el emblemático -y ahora aún más de moda- del húngaro Zoltan Kodaly) o distintas Salve Regina (como la cordobesísima de Gámez Laserna, en contraste con la contemporánea de Bruno Vlahek); y motetes que pretenden escenificar la escena que representa el paso del Señor: Sepulto domino, del Oficio de Difuntos de Tomás Luis de Victoria, o incluso partes de Réquiem de Mozart. Además, este año tiene previsto el coro incorporar tras el palio de la Virgen que cierra el Viernes Santo el Christus factus est de Gómez-Zarzuela.

Pero los días que siguen al Miércoles de Ceniza y también el resto del año son cada vez más intensos. Cantabile está presente desde hace años en el Vía Crucis del Cristo de la Clemencia y en la Fiesta de Regla de la hermandad de la que es titular: los Dolores. “Eso suele dar inicio a nuestra Cuaresma”, explica la presidenta de Cantabile, que también es fijo en el triduo de la Virgen de la Soledad de Santiago y el del Cristo de la Providencia, en la parroquia de la Trinidad, cuyas dependencias los acoge para ensayar todo el año y donde ya se ha convertido en tradicional su concierto para Santos y Difuntos en torno a esas señaladas fechas. En el de 2017 Rafael Wals puso música al soneto A Cristo Crucificado y a sus versos que comienzan con “No me mueve mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometido...”. Por otra parte, Cantabile procura, siempre que su agenda se lo permite, participar en actos benéficos, algo a lo que creen que están obligados como católicos y ciudadanos.

En más de dos décadas el coro Cantabile ha vivido momentos muy emotivos. Entre los que tienen en mente son cantar tras la Inmaculada Concepción de la parroquia de la Compañía en su procesión extraordinaria con motivo del 150 aniversario del Dogma, así como en el traslado a la Catedral de la Virgen de los Dolores por el 50 aniversario de la Coronación Canónica. También fue para no olvidar la escenificación de la llegada de la Virgen de la Paz a Capuchinos por su 75 aniversario. Y recuerdan como algo muy especial el concierto de Santa Cecilia celebrado en la iglesia de San Jacinto, cuando interpretaron junto a la Banda de la Esperanza el Lacrymosa de Mozart y “fue algo maravilloso, una experiencia inolvidable”, opinan desde el coro, al que tanto le gustó que en Semana Santa lo volvió a interpretar a la salida del Santo Sepulcro con un quinteto de capilla. Esos fueron momentos irrepetibles, aunque para los componentes de Cantabile, pese a que se produzcan todos los años, son momentos también sin parangón “los de cada Martes Santo por el casco histórico de Baeza o cada entrada en la Compañía cuando muere el Viernes Santo”.

Pero, ¿cómo ha conseguido mantenerse y prosperar Cantabile en tanto tiempo? Su presidenta responde que “podríamos decir que nunca nos hemos quedado cruzados de brazos, sino que siempre ha sido nuestro anhelo crecer y ampliar repertorio y metas. Desde hace algunos años, uno de nuestros objetivos más claros es que nuestro repertorio sea cada vez más personal, y esto se pone de manifiesto en cada muestra de corales que organiza el Ayuntamiento de Córdoba, donde cada año estrenamos y/o adaptamos, al menos, una nueva pieza”. En el ámbito de lo cofrade, cuenta Pepa Muñoz que las hermandades siempre les han hecho sentir “con libertad para elaborar repertorios y tomar decisiones, tanto en misas como rosarios, Vía Crucis o procesiones. Dentro de esa libertad, y en la medida de nuestras posibilidades, intentamos -por iniciativa propia muchas veces- montar patrimonio musical de las respectivas hermandades. Esto, obviamente, suele ser visto con buenos ojos por parte de ellas”. Pero hay algo que es fundamental sin ser estrictamente necesario y es “el valor devocional y sentimental. En nuestras filas es muy común ver que nuestros miembros, en muchas ocasiones, no se limitan a cantar, sino que rezan; se sienten seducidos por el marco espiritual, y eso es inevitable que no influya en el resultado”, añade esta joven.

Todo lo anterior hace que Cantabile aporte a cualquier cofradía para la que actúe solemnidad, recogimiento... “Nuestra música, creo que invita a la retrospección. Pero también aporta aunque con el carácter efímero de la música, belleza”, opina Pepa Muñoz a la que entristece que el público, como hace con las bandas, tampoco guarde siempre silencio a su paso, aunque hay excepciones. No obstante, ello no desanima a este grupo, del que se puede formar parte reuniendo ciertos requisitos. Es imprescindible que a la persona “le guste el tipo de música que hacemos”, dice la presidenta del coro, quien añade que “siendo honestos, cantar a capela y a cuatro voces es muy difícil”. No obstante, “Rafa (el director) se encarga de dar clase de lenguaje musical a algunos compañeros, y nuestra compañera María nos enseña técnica de canto, con lo cual, teniendo ganas de aprender y un mínimo de aptitud, es suficiente para formar parte de nuestro coro”, explica Pepa Muñoz.

Además, su repertorio y abanico musical es muy amplio. Ahora es Semana Santa, pero como relata Pepa, en Cantabile “interpretamos desde motetes de Tomás Luis de Victoria o Francisco Guerrero a versiones de Amaral, Los Secretos o The Rolling Stones”, pero eso es ya harina de otro costal y contenido de otro reportaje.

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