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Helen Doron English en Córdoba | ÁLEX GALLEGOS

Como en tu propia casa y de la forma más natural. ¿Se puede aprender una segunda lengua desde cero? Por supuesto. Del mismo modo que se asimila la primera. El método Helen Doron English de inglés para niños rompe algunos mitos de la enseñanza de idiomas, como las clases individualizadas o la introducción de conceptos con la base en otra lengua. Las cursos de inglés para bebés son una de las señas de identidad de este programa educativo, que lleva más de tres décadas implantado en 36 países y del que se han beneficiado casi dos millones de personas.

En Córdoba, la Escuela de Inglés Helen Doron English presenta una gama de cursos que van desde el Baby’s Best Start para bebés, hasta llegar al nivel B2 del Marco Común Europeo de Referencia para la Lenguas, con Teen English. También ofertan la preparación para superar las pruebas English Language Assessments de la Universidad de Cambridge, entidad con la que firmaron un acuerdo de colaboración en 2013. El inglés para bebés es una marca de la casa. “El método es el único en España que actualmente trabaja con edades tan tempranas, desde los tres meses. Es cierto que hay otras metodologías tanto en nuestro país como como fuera, pero no tan pronto”, afirma Tamara Muñoz Barrios, una de las profesoras del centro en Córdoba, que explica que “el cerebro de los niños tan pequeños es muy plástico y permite trabajar con ellos de una forma muchísimo más cómoda que cuando son un poquito más mayores. Hay estudios que lo demuestran. Los niños empiezan a balbucear las cosas que escuchan de manera repetida. Ese balbuceo, con el tiempo, se convierte en una réplica de lo que escuchan. Además, con una entonación. Esa es la forma en la que nosotros enseñamos inglés. Les exponemos a sonidos que van asimilando y repitiendo”.

Según señalan sus responsables, todos los cursos -independientemente de la edad a la que se dirijan- mantienen firmes los principios básicos de su metodología. El primero es el de la escucha repetida, un componente básico del aprendizaje puesto que habitúa al alumno al ritmo y acento inglés, especialmente si se hace desde las edades más tempranas. A través de canciones y cuentos, con un formato exclusivo para Helen Doron, los niños consiguen entrar en el inglés de una manera divertida y eficaz. “Estas clases son muy espectaculares porque vienen con sus mamás y sus papás, que interactúan y les motivan un montón. Es una actividad divertida y están en brazos de sus padres jugando con ellos. En esas clases transmitimos el conocimiento a los niños a través de sus sentidos: la vista, el gusto, el oído... Ellos van asimilando poquito a poco el idioma inglés”, indica la teacher.

Otro de los aspectos capitales en el método Helen Doron es el refuerzo positivo, una estrategia en la que la alianza entre los profesores y las familias es fundamental. Los niños aprenden del mismo modo que lo hacen en su lengua materna. “En estas edades juega un papel fundamental. Si los niños no están con una persona en la que confíen plenamente no están tranquilos ni pueden prestarse al trabajo. Necesitan un clima agradable, confortable, y eso es lo que intentamos. Ellos tienen cada uno su cojín, su sitio en la alfombra. Ellos juegan con su teacher, sus compañeros y sus papás. Están como en su casa”, recalca Tamara Muñoz.

El recibir estímulos positivos tanto en la escuela de idiomas como en su casa les refuerza la autoestima y la confianza. “El apoyo de la familia es un punto clave”, insiste. En cierto modo, los profesores llegan a convertirse en actores importantes dentro de las familias en una etapa única en la vida de los niños. “Son las clases que más nos vinculan a nuestros alumnos. Les vemos desde muy chiquititos y todos sus progresos. Sus primeros pasos, el que primero empieza a gatear, los primeros balbuceos, la primera palabra en inglés... Son muy gratificantes para los profesores y para la familia”, dice la profesora de Helen Doron English en Córdoba.

Los cursos se imparten para pequeños grupos de 4 a 8 alumnos, una circunstancia que favorece la interactuación entre compañeros y que enriquece las prácticas. En las clases particulares, el profesor y el alumno no suelen dialogar “en el mismo plano”. En grupos reducidos, y en un ambiente más distendido, la creatividad fluye a la hora de manejar el vocabulario. El profesor, mientra tanto, puede captar las necesidades individuales para actuar sobre ellas. Hay estudios que han probado que el aprendizaje de idiomas en grupos pequeños arroja unos resultados más positivos.

Los pilares del método Helen Doron se sitúan sobre una base de juegos, música y diversión para potenciar el interés de los niños. “Nosotros, aunque somos una metodología continuada y damos clase a los niños desde los 3 meses hasta los 19 años, tenemos un componente lúdico. En las edades tempranas tienes que tener a los niños motivados al cien por cien y usamos todos los sentidos. Cuando son más mayores tratamos de que sea igual. Ellos pasan mucho tiempo en el colegio, con deberes, libros, tareas... Si vienen a la clase de inglés y tienen más de lo mismo que tienen en colegio, pues al final el idioma pueden llegar un poquito a rechazarlo. Para ellos es mucho mejor que asistir a una clase normal y corriente, con un libro, un profesor y una pizarra. Hay que intentar que todos aprendan jugando”, indican. La capacitación de los profesores y los novedosos materiales didácticos completan la oferta de Helen Doron, una firma de referencia en la enseñanza del inglés que tiene en Córdoba una de sus franquicias más activas.

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