Veinte años del Hombre Río que ahora se baña en un estanque del Zoo
El 18 de abril de 2006 una escultura flotante apareció en el Guadalquivir a su paso por Córdoba: era el Hombre Río, una figura de material ligero que representaba una figura humana sumergida plácida y sonrientemente en el agua. Sorpresa, alguna polémica, notable impacto y cierta simpatía entre cordobeses y visitantes despertó aquel Hombre Río, hasta que la fuerza de una crecida del Guadalquivir se lo llevó y poco más se supo de él después. Pero, ahora, pasados ya 20 años, el Hombre Río sigue bañándose plácida y sonrientemente, ahora en un estanque del Zoo de la capital.
La historia de esta particular escultura comenzó aquel 18 de abril de 2006, cuando la pieza -obra de los escultores Francisco Marcos y Rafael Cornejo-, pareció emerger del Guadalquivir por primera vez. Tallada en corcho blanco en un principio, representaba la figura de un hombre tomando un baño en el río, del que se veía la cabeza y los hombros, por un lado, y, de otro, parte de sus piernas con las rodillas dobladas simulando estar cómodamente tumbado.
La sorpresa inicial estuvo salpicada por las reacciones de los propios cordobeses y de las administraciones local, autonómica y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir -competente en el cauce del río- ante una acción sorpresiva en el río. Pero, en una semana, el Hombre Río sufrió una primera embestida del Guadalquivir y su anclaje se desprendió, quedando la escultura varada junto al Molino de Martos. Fue retirada entonces, pero ya se había hecho un hueco en la atención de la sociedad cordobesa.
Por eso, con los permisos oportunos y la autorización de la Confederación, el Hombre Río volvió a su lugar meses después. El 8 de enero de 2007, la escultura definitiva hecha ahora de resina de poliéster y fibra de vidrio, se ancló de nuevo en el Guadalquivir, a la altura del puente de Miraflores.
De esta operación guarda el Archivo Municipal un vídeo de la Televisión Municipal (TVM), donde se ve cómo se utilizó una enorme grúa y lanchas neumáticas de los bomberos para depositar al Hombre Río de nuevo en el agua. Y allí estuvo 'bañándose' y siendo foco de la vista de cordobeses y visitantes durante unos diez meses.
Los 250 kilos de peso de la escultura y su anclaje no fueron suficientes para la fuerza del Guadalquivir en una nueva riada. El 22 de noviembre de 2007, el Hombre Río se soltó de su peso y acabó navegando a la deriva, quedando varado río abajo, a la altura del azud de Casillas. Como algún cronista dijo en esa época narrando con ironía las desventuras de la figura, fue “de las pocas esculturas que ha logrado huir de su emplazamiento original”.
Los bomberos lograron localizar río abajo y en el lodazal del río a la escultura, con desperfectos sufridos por su 'navegación a la deriva por el Guadalquivir. Finalmente, cuando pudieron actuar, solo permanecía allí la parte de la cabeza y hombros de la figura, que fue sacada en una trabajosa operación por el fango del lugar y el peso de la figura.
Con el tiempo, hubo un amago de restaurar la escultura y devolverla al Guadalquivir por parte del gobierno municipal de entonces de cara al verano de 2011, pero con las elecciones municipales de mayo de aquel año hubo cambio de color político en el Ayuntamiento y nunca se llevó a cabo la operación. El Hombre Río quedó guardado en un almacén municipal y desapareció de la vista.
Pero el año pasado, en 2025, Antonio Jiménez, capataz del Zoo y responsable del atrezzo de exteriores y de los recintos en este enclave, lo encontró en una de sus visitas a los almacenes municipales y quiso recuperar la escultura.
Cuenta a este periódico que, un día, buscando en el almacén, vio al Hombre Río, que “estaba tapado con unas lonas”. Y en ese momento pensó en rescatarlo y llevarlo “a un hábitat donde le pudiera molar estar tumbadito en el agua. Y aquí lo tenemos”, señala gráficamente junto al estanque donde reposa la figura actualmente. “En lugar de estar olvidado en una nave, está aquí para el disfrute de los visitantes”.
Ahora, quien pasea por el Centro de Conservación Zoológico de Córdoba, puede ver al Hombre Río en uno de los estanques de este espacio, compartiendo baño con cisnes y tortugas, entre otras especies. Y manteniendo siempre su pose relajada y con una sonrisa, desde hace veinte años ya.
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