La guerra de Irán ya se nota en el campo, donde se multiplica el coste del combustible y los fertilizantes
La escalada bélica en Oriente Medio y el conflicto abierto en Irán ya está impactando directamente en el campo andaluz. Los precios del gasóleo agrícola y de los fertilizantes se disparan en los mercados internacionales, confirmando los temores del sector agrario, según ha informado la organización agraria COAG a través de una nota de prensa.
“El campo andaluz vuelve a rehén de los especuladores de la guerra, soportando el impacto de crisis que ocurren a miles de kilómetros, que terminamos pagando aquí con gasóleo más caro, fertilizantes más caros y, en general, costes de producción que no paran de subir”, ha denunciado Juan Luis Ávila, secretario general de COAG Andalucía.
La situación se agrava porque las subidas se trasladan al agricultor de forma inmediata, mientras que las bajadas tardan mucho más en reflejarse, sin llegar a volver a sus precios anteriores. Este desequilibrio, unido a posibles prácticas de coordinación para inflar precios, puede llevar a incrementos en el mercado, afectando gravemente la rentabilidad de las explotaciones, señala COAG.
El conflicto ha puesto en el punto de mira al Estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial y casi la mitad de la urea. La tensión en esta ruta estratégica ya provoca subidas en gasóleo, transporte, maquinaria y fertilizantes.
Según el análisis de los servicios técnicos de COAG Andalucía, la urea, uno de los fertilizantes más utilizados, presenta un extraordinario incremento en el precio: 100 euros más cara que la semana pasada.
En cuanto al gasóleo, el barril de Brent ha rozado los 85 dólares, activando compras masivas de futuros por si se cierra el Estrecho de Ormuz. Según los analistas, el techo rápido se fija en 92 dólares el Brent, pero si se corta físicamente el suministro, se superarían los 100-105 en horas.
Ante la evidencia de estas prácticas, Juan Luis Ávila señala que “no puede ser que cada crisis internacional se traduzca automáticamente en subidas inmediatas de los costes de producción del sector agrario, que es muy sensible a las fluctuaciones de precios por los escasos márgenes de rentabilidad que manejamos. Exigimos vigilancia activa del Gobierno y de la UE para detectar y frenar subidas injustificadas y coordinadas”.
COAG Andalucía recuerda que, si el conflicto se prolonga, el campo andaluz podría enfrentar una nueva escalada de costes como la vivida tras la guerra de Ucrania, cuando la energía y los fertilizantes golpearon duramente a miles de explotaciones.
En este sentido, hay que destacar un dato significativo que refuerza la idea de que los costes suben rápido, pero tardan mucho en bajar: tras la crisis de Ucrania, el índice de precios de los fertilizantes se estabilizó en un 66% por encima de lo que venía haciéndolo antes de 2020, mientras que los carburantes se quedaron en un 48 %. A esto se suma ahora una nueva ola de subidas que, objetivamente, no está justificada.
La historia se repite
Para COAG Andalucía está claro que la historia se repite y, como siempre, los perdedores son los agricultores y ganaderos, además de todos los ciudadanos europeos. “Todas estas situaciones evidencian la necesidad de ser soberanos a todos los niveles: alimentación, energía y fertilizantes… La UE solo habla de teoría y, cuando llegan estas situaciones, estamos como al principio”, expone Ávila.
En este sentido, hace pocos días, la presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen, anunciaba la suspensión de aranceles a las importaciones de urea y amoniaco para abaratar costes a los agricultores europeos y sustituir el suministro ruso por fertilizantes de países árabes y del Golfo. “Sin embargo, el conflicto en Irán demuestra que el plan B de la UE no era sólido: la previsión de importar productos más baratos salta por los aires cuando la principal ruta marítima está amenazada por la guerra”, sostiene.
“Nuestros agricultores y ganaderos siguen produciendo a precios en origen que no cubren, en muchos casos, ni los costes. Es inadmisible que, por culpa de la especulación y la falta de previsión política, el sector vuelva a perder. Por ello, insistimos en que el Gobierno y la UE tienen que estar vigilantes y poner freno a las prácticas abusivas de un mercado dominado por la especulación”, concluye.
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