Yayoflautas

Diez años de los 'Yayoflautas': la experiencia inconformista que protesta para dejar un mundo mejor

Yayoflautas de Córdoba en los Lunes al Sol

Una fila de chalecos amarillos reflectantes camina en silencio por las calles del centro de Córdoba. Es un lunes cualquiera de los últimos diez años y quienes los llevan puestos suman más de 2.000 años de experiencia, de una vida que les ha llevado al momento de la jubilación laboral pero no les ha apartado de la protesta social. Son los Yayoflautas, que cada primer día de la semana durante una década y solo interrumpido por la pandemia, caminan en sus particulares Lunes al Sol y señalan con sus pancartas en alto los derechos sociales por los que siguen peleando.

Los Yayoflautas nacieron primero en Barcelona y llevaron su experiencia a otros puntos del territorio, donde grupos de mayores tomaron su ejemplo y replicaron su actividad. En Córdoba, los Yayoflautas se constituyeron en junio de 2012 y, a la vuelta del verano, en septiembre de hace ahora diez años, comenzaron sus particulares Lunes al Sol que les han visto protestar por el centro y los distintos barrios de la ciudad, cada semana de cada uno de estos años.

Caballos de batalla

La idea de constituirse como grupo de Yayoflautas surgió a raíz de la visita de dos compañeros de Barcelona -cuenta a Cordópolis uno de los primeros integrantes del colectivo en Córdoba, José Villamor. “Nos dieron una charla en la Facultad de Relaciones Laborales y allí un grupo de personas mayores decidimos reunirnos y comenzar la actividad de los Yayoflautas en Córdoba”.

El nombre del colectivo -recuerda- vino de “una expresión que utilizó Esperanza Aguirre para referirse a la acampada del 15M. Les llamó perroflautas. Y los mayores dijimos: Pues nosotros seremos los Yayoflautas”. Al comienzo, más de una treintena de personas mayores de Córdoba se sumó al grupo que, en su época álgida, llegaba al medio centenar de activas y experimentadas personas.

“La primera acción la hicimos en septiembre de 2012, contra los desahucios, ante la puerta de un banco”, rememora. Porque ese fue uno de los principales caballos de batalla de los Yayoflautas, el derecho a la vivienda, como lo han sido también la sanidad, el empleo, la corrupción, la educación, la violencia de género, las pensiones o el cambio climático. Asuntos todos con repercusión directa en la ciudadanía y a la que pretenden ayudar con su experiencia para dejar un mundo mejor.

En estos años, estos mayores siempre han dicho que nunca es tarde para reivindicar los derechos de todas las personas, sean jóvenes o no. Cuentan que sus experiencias y la serenidad que dan las canas les ayudan a reflexionar y transmitir mensajes útiles para los demás cada lunes. Y su edad también les proporciona una imagen muy particular que llama la atención (y el respeto) entre quienes cada lunes les ven caminar por la ciudad.

Este septiembre nuevo inicio de curso

“Todos estos años hemos mantenido nuestros Lunes al Sol”, hasta que la pandemia se cruzó en la vida de toda la sociedad y cesó por unos meses la actividad, más en un grupo de población vulnerable como los mayores. Pero, después, el grupo ha retomado su calendario de acciones y, esta próxima semana de septiembre, volverán a reunirse en asamblea para concretar y dar el pistoletazo de salida a un nuevo curso de protestas en la calle.

Seguirán, como cada lunes a media mañana, con su cita reivindicativa. Uniformados con sus chalecos de Yayoflautas, en una determinada ruta escogida en la ciudad y con sus pancartas en alto, bien visibles, elaboradas por ellos mismos. Estos jubilados inconformistas ante la situación social volverán a salir, ahora con un a nueva crisis por delante por la energía y los precios.

Columna amarilla que protesta en silencio

Forman la columna amarilla que protesta en silencio, sin pelos en la lengua, con la fortaleza que da la experiencia de la vida y la energía que mantienen para realizar su actividad reivindicativa, para trasladar sus mensajes y reflexiones al resto de la ciudadanía.

Y, además de su propia actividad, los Yayoflautas ya se han convertido en unos 'clásicos' en las protestas de otros colectivos, apoyando desde su experiencia a entidades como la Plataforma Cordobesa contra la Violencia a las Mujeres, el colectivo Rebelión por el Clima en asuntos de cambio climático o la plataforma Stop Desahucios, entre otros.

Además, para darle una mayor visibilidad a sus acciones, estos yayos del siglo XXI utilizan todas las herramientas tecnológicas a su alcance. Realizan sus propios reportajes gráficos y vídeos de sus paseos reivindicativos de los lunes, cuelgan sus fotos y textos en su propio blog donde llaman a la participación y utilizan herramientas como Facebook y Whatsapp para comunicarse. Todos comparten el apellido de Yayoflauta, los mayores que alzan la voz contra los recortes de los derechos que ellos mismos ayudaron a conseguir hace décadas.

Y diez años después, su energía se mantiene viva, dando ejemplo a generaciones más jóvenes de una lucha por mejoras que quizás ellos no disfruten pero sí sabrán que, en parte, fueron posibles gracias a su inconformismo.

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