A Desalambrar: 25 años de acción por la apertura de los caminos públicos en Córdoba
Cuando apenas había comenzado el actual siglo, un grupo de cordobeses vinculados al senderismo mostraban su preocupación por cómo la Sierra de Córdoba veía levantar alambradas, vallas y se compartimentaba en fincas, unas de caza y otras al calor del boom del ladrillo que arrancaba entonces. La consecuencia fue que muchos caminos públicos que transitan por la Sierra se fueron cerrando y, ante eso, personas ligadas a clubes senderistas y al ecologismo cordobés decidieron dar una respuesta ciudadana y reivindicar su apertura. Se hicieron con documentación exhaustiva de los caminos públicos, hicieron un llamamiento a la sociedad y, tras una primera asamblea, nació la Plataforma A Desalambrar. Ahora, este próximo mes de noviembre cumplirá 25 años de trayectoria y la denuncia sobre el cerrojazo de los caminos públicos y las vías pecuarias, sigue estando en la lucha de sus integrantes.
En estos días acaban de perfilar las actividades con las que van a celebrar este cuarto de siglo de acción y lucha, mientras recuerdan cómo fueron aquellos inicios, sus principales reivindicaciones, imágenes de entonces y su actividad a lo largo de este tiempo. Con miles de kilómetros a pie en las piernas de muchos de los que forman parte de A Desalambrar desde noviembre de 2001, recuerdan que entonces el movimiento tomó cuerpo con los clubes de senderismo y la ciudadanía que se acercaba a estos, para recuperar los caminos públicos cerrados a los propios cordobeses.
La actividad de aquel grupo inicial, que llega a sumar más de un centenar de socios más varias decenas de personas que habitualmente participan en sus marchas, ha llegado a lo largo de este tiempo a buena parte de la población de Córdoba. Sus rutas con marchas mensuales por los caminos públicos han protagonizado buena parte de la actividad de A Desalambrar para denunciar el cierre de vías en la Sierra y también en la Campiña. La última, hace solo unos días, denunciando cómo la vereda del Pretorio y la de la Pasada del Pino están cerradas en la finca La Priorita y a la espera de proceso judicial por la demanda que el propietario de la finca ha interpuesto contra el deslinde ya aprobado por la Junta de Andalucía.
Documentación y estudio topográfico
Un cuarto de siglo antes, los integrantes de la plataforma se formaron con un trabajo exhaustivo de documentación y de estudio topográfico, con el que han argumentado siempre sus reivindicaciones. El conocimiento palmo a palmo de los caminos públicos, su historia y certificar su uso abierto durante el paso del tiempo, han estado detrás de las denuncias que la plataforma ha realizado siempre ante las administraciones competentes -el Ayuntamiento de Córdoba en lo referido a los caminos y la Junta de Andalucía sobre las vías pecuarias-.
A lo largo de estos años han constatado el cierre de muchos caminos y vías pecuarias —“usurpados”—, constatan. Tienen claro, que aunque la valla que cierra un camino público la instala un propietario de una finca, han dirigido su denuncia siempre en estos 25 años a quien lo permite, estos es, el dueño del camino público que es bien el Ayuntamiento o bien la Junta. Y ahí se han encontrado a unas administraciones a las que han acusado de inacción en buena parte de este tiempo, pese a que la preservación de los caminos públicos es algo obligado por norma para las administraciones.
“Prohibido el paso” es el cartel que tantas veces han leído en sus rutas y contra el que han sacado ese espíritu reivindicativo que les caracteriza y que les ha llevado desde la constatación de que la vía efectivamente es pública, al requerimiento de actuación de la administración competente, hasta actos reivindicativos que “han desalambrado” y abierto caminos que estaban cerrados en la Sierra. Incluso, llegando a sufrir las consecuencias en los tribunales.
En estos 25 años, la reivindicación ha seguido siendo la misma, con avances en la apertura de caminos siempre a base de su denuncia pública y su acción ante las administraciones. Siguen encontrando caminos cortados, con cancelas o vallas, sin dejar que cualquier persona pueda pasar, como está reglamentado cuando un camino público atraviesa una finca privada.
Por eso, toda la actividad de la plataforma siguen en marcha, 25 años después: desde sus rutas mensuales por caminos y vías pecuarias, la limpieza de estos, acciones reivindicativas en las alambradas que los cierran, documentación y estudio de los caminos, divulgación de ese conocimiento y su actividad... Todo ello, para concienciar también a la sociedad cordobesa de que la riqueza de la Sierra es un bien público, al que nadie puede cerrar el paso.
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