Cuatro cordobeses han muerto y se mantiene una desaparecida en los accidentes ferroviarios de Adamuz y Urda
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha comparecido en la mañana de este 30 de octubre en Urda para admitir que existe una “confianza quebrada” en la alta velocidad española, tal y como ha recogido elDiario.es. Y es que dos siniestros de esta índole en apenas nueve meses han dejado más de 100 muertos. Las localidades que han sufrido esto han sido Adamuz y Urda, que se separan únicamente 270 kilómetros por carretera. Un hecho ha traído muchas respuestas por parte de la sociedad y de la oposición política, pero que no elimina el dolor de los familiares de las víctimas, de las que cuatro son de la provincia de Córdoba, mientras que se mantiene una desaparecida.
Detrás de las cifras globales que ha traído consigo ambos descarrilamientos y, en esta última ocasión colisiones, afloran las historias humanas de cinco personas que están unidas por sus raíces cordobesas. Vecinos que viajaban para celebrar un cumpleaños, regresar a sus puestos de trabajo o reencontrarse con sus familias durante un puente festivo. Todo se vio truncado de forma dramática en el interior de un tren.
Adamuz: el dolor desde Córdoba
En la tragedia sucedida en Adamuz el pasado 18 de enero, uno de los nombres propios fue el de María del Carmen Abril Vega, vecina del municipio de Bujalance. María del Carmen había viajado a la capital cordobesa para disfrutar de una fiesta sorpresa por su 50 cumpleaños organizada por sus amigos. Tras la celebración, tomó el tren Iryo que cubría el trayecto Málaga-Madrid, en el que perdió la vida tras el descarrilamiento. Su fallecimiento fue confirmado oficialmente por el Ayuntamiento de Bujalance, que transmitió su apoyo y condolencias a los familiares.
Aunque María del Carmen no fue la única. Mario Jara era cordobés de nacimiento y vivía en Huelva. Regresaba en el tren Alvia desde Madrid tras haberse presentado a unas oposiciones junto a compañeros y profesores. El siniestro ocurrió el 18 de enero, el mismo día en que cumplía años y en el que sus allegados le esperaban en tierras onubenses para celebrarlo. Según relataron sus familiares, el joven se levantó en mitad del trayecto para acudir a la cafetería del convoy con otros opositores, momento en el que les sorprendió el trágico accidente.
La tercera víctima cordobesa del siniestro fue un agente de la Policía Nacional. Álex, natural de Córdoba, se encontraba destinado en la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Madrid. Aquel 18 de enero tomaba el tren de regreso a la capital de España para reincorporarse a sus labores profesionales. Su fallecimiento fue comunicado por el sindicato policial Jupol y confirmado posteriormente por las autoridades, sumándose al luto de las fuerzas de seguridad tras la catástrofe.
Urda: una situación trágica y parecida
Cuando todo parecía que era un hecho aislado, nueve meses después el alta velocidad dejó una tragedia que volvió a golpear de lleno a España, y Córdoba también iba a tener víctimas mortales. El accidente de Urda (Toledo) ocurrió el miércoles 28 de octubre tras un choque entre un AVE y un Iryo en el que ha dejado, por el momento, 69 víctimas mortales. Entre los fallecidos se encontraba Francisco José Barbero Liébanas, un joven de 32 años nacido en Córdoba. Francisco José, que había estudiado en la Universidad de Jaén y residía en Madrid, ocupaba la plaza 18D del vagón 7 del AVE para viajar a la capital cordobesa a pasar el puente con sus padres.
Tras la colisión en Urda, la familia de Francisco José emprendió una búsqueda solicitando colaboración ciudadana a través de redes sociales y medios de comunicación. Sus padres se desplazaron hasta Toledo a la espera de noticias mientras las autoridades trabajaban en la identificación de los afectados en centros hospitalarios. Finalmente, familiares del joven confirmaron la localización de su cuerpo sin vida.
Aunque la esperanza aún se mantiene con la desaparición de la joven Mari Carmen García, de 26 años y natural de Rute. Mari Carmen, que vivía y trabajaba en Madrid, viajaba en el vagón 7 del AVE siniestrado con destino a Sevilla por motivos laborales, acompañada por una compañera de trabajo y dos fotógrafos. Era la única de los cuatro integrantes del grupo laboral de la que no se tenía noticias tras el impacto, lo que movilizó a sus allegados. Aún se busca su paradero.
Por tanto, ambos accidentes ferroviarios ha dejado, por el momento, cuatro fallecidos cordobeses en apenas nueve meses. Una desgracia sin precedentes que golpea a España y a Córdoba, a la provincia en especial después de lo sucedido en Adamuz.
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