El Pleno aprueba la retirada del nombre de 15 calles por su relación con el franquismo

Público memorialista asistente al Pleno de este martes | MADERO CUBERO

Con muchísima tensión, el Pleno del Ayuntamiento de Córdoba ha aprobado este martes la retirada del callejero de Córdoba de 15 nombres vinculados con el franquismo y la represión posterior a la Guerra Civil. En el debate, el PP, Ciudadanos y UCOR rechazaron que se tocase el nombre de la calle Cruz Conde, de la plaza de Cañero, de la avenida de Conde de Vallellano, de la calle Cronista Rey Díaz, la calle José María Pemán y la Cruz de los Caídos en la Plaza de la Constitución.

No obstante, por unanimidad se ha aprobado la retirada del nombre de las calles Joaquín López Huici, Fernando Fernández Martínez, Joaquín Benjumea, Periodista García Prieto, Glorieta de los Artilleros, General Franco y de las placas del antiguo Ministerio de Vivienda. La propuesta para cambiar el nombre de las calles Periodista Quesada Chacón, Periodista Aguilera, Poeta Antonio Arévalo y Poeta Francisco Arévalo también ha sido aprobada, aunque con la abstención de la oposición.

El dictamen no tuvo votos en contra, pese a la intensidad del debate. UCOR, Ciudadanos y el PP se abstuvieron, aunque reclamaron que se mantuviese el sentido de su voto particular en la comisión.

El debate tuvo dos fases. El PP planteó que se votara primero que se hiciese una consulta popular. La consulta fue rechazada con los votos de PSOE, IU y Ganemos, aunque en la misma se adelantó un debate que se tendría que producir en la segunda fase: asumir el dictamen de la comisión de la memoria histórica. Entre los dos puntos, de hecho, se pidieron hasta 12 peticiones de palabra de colectivos memorialistas y asociaciones de vecinos, a favor y en contra de que se retiraran las calles. El salón de plenos, repleto, aplaudía y abucheaba las intervenciones. Incluso llegó a haber enfrentamientos verbales entre ciudadanos, que se reprochaban una postura y la otra.

El portavoz municipal del PP, José María Bellido, entregó al secretario del Pleno, Valeriano Lavela, las más de 7.000 firmas que su grupo municipal ha recogido contra el cambio de nomenclatura de cinco calles: Cruz Conde, Conde de Vallellano, plaza de Cañero, José María Pemán y Cronista Rey Díaz. Además, el Pleno llegó a ser interrumpido dos veces por vecinos acampados en la puerta del Ayuntamiento que reclaman una vivienda. La tensión se respiraba por todas las esquinas de un salón de plenos repleto.

Sobre el primer punto del debate hubo pocas intervenciones. La mayoría de los intervinientes y portavoces municipales se centraron en el segundo, en el dictamen en sí de la memoria histórica y no en la conveniencia o no de la consulta popular. Sobre la consulta popular, el teniente de alcalde de Presidencia, Emilio Aumente, aseguró que “va en contra de la ley de memoria histórica. Nadie quiere someter a referéndum algo que va en contra de la ley”, dijo. De hecho, sostuvo que el Ayuntamiento de Palencia ha tenido que retirar por orden judicial el nombre de la calle Conde de Vallellano. “Aparece un juzgado que le dice al Ayuntamiento que quite ese nombre. No podemos someter a consulta popular algo que va en contra de la ley”, insistió. “Entraríamos en una disquisición pero no es el momento”, concluyó.

La polémica estalló por unas palabras del portavoz del PP José María Bellido, que aseguró que las consultas populares son más comunes en los ayuntamientos de lo que parece. Así, aseguró que en Villafranca sus vecinos van a votar sobre la fecha para celebrar la Huevada del municipio. Al expresarlo, se desataron las voces en el salón de plenos e incluso los portavoces del resto de formaciones y los intervinientes le afearon que comparase la memoria histórica con esta celebración. “Seamos serios, señor Bellido, no mezclemos huevadas con víctimas del franquismo, por favor. Excusas podrán buscar las que quieran. Siguen trabajando para defender al franquismo y a franquistas”, espetó la portavoz municipal del PSOE, Carmen González.

Aparte, Bellido insistió en que están de acuerdo en el 95% del dictamen, lamentó que el gobierno municipal abandone el consenso y no ceda al debate sobre cinco de las 15 calles planteadas.

El portavoz de Ciudadanos, José Luis Vilches, propuso el aplazamiento de la toma de conocimiento del dictamen hasta que la Junta de Andalucía desarrolle el reglamento de la ley de memoria democrática. Su propuesta fue rechazada también. “No se puede hacer un reféndum según se decía hace unos meses que no cumplía la ley. Creo que es hora de que en este país se deje de hacer apología de un genocidio o del franqusimo, que se siguen haciendo aparentemente con una piel de cordero”, dijo el portavoz municipal de IU, Pedro García.

En la votación de este primer punto hubo una pequeña confusión. El portavoz municipal de Ganemos, Rafael Blázquez, entendió que la propuesta de Ciudadanos era retirar la consulta popular planteada por el PP y no aplazar el dictamen de la memoria. Públicamente entendió que no tenía problema en apoyar lo propuesto por Ciudadanos. La alcaldesa, Isabel Ambrosio, entendió que no había votado, pese a los aspavientos del concejal del PP Salvador Fuentes, y replanteó la pregunta. Finalmente, Ganemos rechazó la propuesta de Ciudadanos.

El debate sobre el dictamen

En el segundo punto se repitieron muchos de los argumentos de los portavoces. Pero antes, una lluvia de intervenciones populares. Aunque la mayoría fueron a favor de la retirada del nombre de las calles, también las hubo en contra. En concreto, dos. Por un lado, Luis Cornejo, de la asociación Centro Histórico Córdoba, rechazó el cambio de los nombres y se preguntó: “¿Quién ha elegido esa comisión que para nosotros sigue siendo una incógnita?”. “Muchos cordobeses seguiremos paseando por el escaparate de Cruz Conde y seguiremos disfrutando del olor de Vallellano”, aseguró.

Más contundente fue Rafael Soto, del Consejo de Distrito Centro: “¿Es que no vamos a terminar nunca con la puñetera guerra que nos dividió a todos? Es cierto que tenemos que tener memoria histórica. Pero no un enfrentamiento continuo aquí”, dijo. Para después preguntar: “¿Antonio Cañero asesinó a alguien? ¿José María Pemán tampoco creo? En este pleno se prodigan algunos enfrentamientos... Si toda esa energía la usáramos para una Córdoba que crease trabajo y nos hiciese fuertes. ¡Estamos a la cola del paro, señores!”, clamó, a la vez que se llevaba aplausos de una parte del salón de plenos.

Las otras diez intervenciones fueron a favor del dictamen. Arrancó Luis Naranjo, del Foro para la Memoria de Córdoba, que intervino en los dos puntos para exigir “que se aplique de forma inmediata porque supone dignidad. Las leyes están para cumplirlas todas. No unas sí y otras no”, dijo. “Las víctimas del franquismo son humilladas diariamente cuando pasean por sus calles. Apoyamos y exigimos la retirada inmediata de los nombres fascistas del callejero de Córdoba”, clamó.

Por su parte, Ignacio Muñiz Jaén, del sindicato CNT, lamentó la tardanza de este dictamen y recordó que en el año 2008 la familia del diputado Dorado Luque ya pidió la exhumación de su cuerpo. “No sé si tendremos que llegar a los bisnietos para que esto se resuelva de una vez”, lamentó.

Laura Ortiz Ramírez, coordinadora del Círculo de la Memoria de Podemos en Andalucía, valoró el “trabajo de calidad” de la comisión de la memoria y lamentó la “contradicción” del PP. “Han llevado a cabo una consulta a la ciudadanía que sería impensable en la época de Cruz Conde, por cierto”, dijo, al tiempo que instó al “cumplimiento de la ley” porque “luego los de Podemos somos los antisistema”. “No es todo malo lo que tengo que decir del PP. Le mueve la pura coherencia. Partido creado por siete ministros franquistas”, expresó. “Ahora no tenemos miedo. Tenemos una ley que nos ampara, nos da fuerza, voz para luchar, gritar y seguir luchando contra un olvidado genocidio cuyos cómplices destacan por el intento de incumplimiento de esta ley”, dijo.

Manuel Díaz Povedano, del Foro de Memoria Histórica de Andalucía, habló de un “hecho histórico” e insistió en que hay que “borrar de imaginario colectivo los nombres de quienes colaboraron con el golpe de 1936”. “Como dice Rajoy, un plato es un plato y un vaso es un vaso. La ley es la ley”, agregó. “Os pedimos que investidos como estáis los borréis del callejero. Bien está lo que bien acaba”, concluyó.

Manuel Ortega, de la coordinadora de Sindicatos de Base, mantuvo un agrio enfrentamiento verbal con el PP y posteriormente con algunos asistentes que le increparon. En su intervención, aseguró que han recogido 800 firmas para denunciar al subdelegado Juan José Primo Jurado por autorizar la recogida de firmas de algo “que va contra la ley”. Es más, aseguró que de la votación del Pleno podrían derivarse delitos de prevaricación.

En el Pleno también intervino el presidente de la comisión de la memoria, José Rojas, que defendió su trabajo y que trató de resumirlo en los escasos tres minutos que le permitía su participación en la sesión. “La comisión ha trabajado durante ocho meses en una tarea pública sin precedentes”, dijo, al tiempo que lamentó “unas filtraciones han tratado de tapar el conveniente y necesario debate público sobre las conclusiones antes de que fueran aprobadas”.

Además, también intervino la memorialista Isabel Amil, quien dedicó el dictamen a la lucha de los derechos de las mujeres, como a las 13 rosas y a las sufragistas. Y por último concluyó Manuel Viedma Benítez, de la Logia Mediodía número 66, que defendió la memoria de los “masones que dieron su vida para que hoy se pueda gozar de libertad”. “Es de justicia corregir esa anomalía. Son agujas clavadas en la memoria viva del pueblo”, concluyó.

El debate de los concejales

Más de dos horas duró el debate sobre el dictamen. En el último punto arrancó Emilio Aumente, quien hizo un “reconocimiento a todos los que han intervenido”. Además, aprovechó su intervención para “pedir disculpas y perdón público por este retraso tan bestial que llevamos en el tema”. “Por cinco calles no debemos llegar a este enfrentamiento. Hay un consenso muy fuerte sobre este tema”, sostuvo, al tiempo que pidió “hacer un reconocimiento a las víctimas. Las fosas son una prioridad”.

El portavoz municipal de UCOR, Rafael Carlos Serrano, lamentó que estos “debates no van a reflejar para nada el ambiente de consenso que quedó patente. La diferencia se quedó en unas cuantas calles”. Así, aseguró que su grupo solo se opone al cambio de nombre de tres calles, Cruz Conde, Cañero y Conde de Vallellano. Serrano lamentó el “clima de tensión que está empañando la comisión. Aquí se está utilizando partidistamente la memoria democrática”, concluyó.

El portavoz de Ciudadanos, José Luis Vilches, quiso “afirmar con rotundidad al apoyo de las exhumaciones y discrepancia al cambio de nombre de algunas calles”. Vilches lamentó que Ambrosio haya abandonado el trabajo por el “consenso” que anunció y que ni siquiera le llamara para consultarle.

Por su parte, el portavoz de Ganemos, Rafael Blázquez, consideró histórica la jornada y lanzó una propuesta: “Ya que quitamos los nombres de 15 hombres pongamos los nombres de 15 mujeres de cultura y de paz”. Blázquez insistió en que como concejales “hay que pedir perdón” por el retraso y volvió a lamentar la falta de unanimidad.

“La verdad de cada uno de nosotros frente a la historia”. Arrancó José María Bellido, el portavoz municipal del PP, que quiso recordar “el voto favorable” de su grupo “a la inmensa mayoría del dictamen”. “Nuestro total apoyo a la exhumación de fosas de la Guerra Civil y la represión, con carácter prioritario sobre cualquier otra”, insistió, antes de entrar en el debate sobre el callejero. Bellido sostuvo que no se trata de no cumplir la ley, sino que los cambios no se ajustan precisamente a la ley.

Así, el líder municipal de la oposición aseguró que la calle José Cruz Conde se puso antes de la Guerra Civil, que la plaza de Cañero se rotuló durante los años ochenta y que en Cádiz se mantiene un teatro a nombre de José María Pemán. En cuanto a Conde de Vallellano dijo que “fue rotulada como apoyo decidido a iniciativas de la ciudad” y aseguró que “en Madrid Manuela Carmena no ha retirado su nombre”. En cuanto a José María Rey Díaz dijo que se le puso “en su condición de cronista municipal”, al tiempo que aseguró que la Junta “no le ha retirado su nombre a un colegio”. “¿Qué fue, señora alcaldesa, de la búsqueda del consenso?”, lamentó, al tiempo que pidió que se respete el espíritu de la Transición.

En este segundo punto intervino la concejala de IU Alba Doblas, quien aseguró que “este acuerdo llega tarde, muy tarde”, sin que los familiares “hayan podido enterrar los cadáveres de sus víctimas” y que en las calles haya seguido habiendo homenajes a los responsables de sus muertes. “Esto es un fracaso colectivo”, dijo. “Han tenido que pasar lustros, en los que no se ha desmontado el imaginario franquista y no hemos educado en la barbarie que cometieron los genocidas. De ahí que muchos hagan gala hoy de su incultura”, consideró. “En la Europa democrática negar los estragos del fascismo es delito”, concluyó, al tiempo que habló de “ruindad” del PP por “la exaltación de los fascistas”. “Pero no es su momento. Es el momento de las víctimas. Dejen de humillar a las víctimas. Basta ya”, zanjó Alba Doblas.

Por el PSOE concluyó el debate su portavoz municipal, Carmen González. “En Córdoba no hubo Guerra Civil. Hubo un alzamiento militar y bandos ninguno”, arrancó González, quien quiso valorar a los que “se mantuvieron firmes en defensa del orden constitucional”. “Ya es hora de que como sociedad sana hagamos algo por las víctimas y sus familias, y saldemos la deuda que tenemos con ellos. Más pacientes y generosos no pueden ser”, insistió. “No podemos seguir permitiendo que no tengan un lugar para llorar a sus víctimas”, quiso destacar.

“La mayoría queremos pasear por calles que nos unan y otros por calles que homenajean a golpistas”, condenó la portavoz. “8.000 firmas es un 62% de la población cordobesa muy raro, señor Bellido”, espetó al portavoz del PP, al tiempo que consideró que la recogida de firmas es una “perfomance” y acusó a Ciudadanos de competir con el PP “para defender a los franquistas” en una carrera para “ver quién es más conservador”.

La alcaldesa concluyó el debate agradeciendo el tono y expresando una “satisfacción personal” por la deuda que se salda con las víctimas del franquismo, sobre todo para ella, que “nací un 18 de julio en un hospital llamado Francisco Franco” en Madrid.

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