Los perros también se van a sus 'apartamentos' de veraneo

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Con reservas desde hace meses como en los hoteles, la temporada alta de vacaciones hace que las residencias caninas se llenen en estos meses

“Es temporada alta y funcionamos con reservas, como los hoteles”. Quien explica esto es Manuel Monsell, director de una de las residencias caninas que cuidan de las mascotas mientras sus dueños se van de Córdoba en vacaciones. El cartel de 'completo' cuelga desde hace meses en la residencia Adiestramiento Córdoba, situada en la carretera de Palma del Río y con capacidad para albergar a 33 canes en sus módulos, convertidos en particulares 'apartamentos' de veraneo para los perros.

Desde finales del mes de mayo, la residencia comienza a recibir a sus clientes de cuatro patas, coincidiendo con los períodos vacacionales de sus dueños. Están los clientes de toda la vida, como los veraneantes fieles a su playa de siempre, que ya están familiarizados con el entorno en el que pasarán unos días. Y están, por otro lado, quienes llegan a la residencia por primera vez y tienen que pasar un período de adaptación que salvan en pocas horas, controlados en un recinto que cuenta con vigilancia las 24 horas del día.

En la residencia, el tamaño sí que importa y en función de sus propias dimensiones, a los perros se les ofrece alguno de los 33 módulos disponibles de 8, 6 o 3 metros cuadrados para unos días. Instalados bajo sombras de árboles y orientados al sur para darle la espalda al largo sol de la tarde del verano, los módulos cuentan durante las horas centrales del día con un sistema de nebulización de agua pulverizada que refresca el ambiente, como en las terrazas de los bares, consiguiendo bajar algunos grados la temperatura que percibe el animal.

Una vez instalados, la estancia tiene su propia rutina: un par de paseos al día -por la mañana y a la caída del sol-, un servicio de veterinarios de la Clínica Veta dispuestos para cualquier incidencia, la limpieza de los módulos y el 'catering' de comida y agua fresca, completan los servicios de estas residencias de veraneo canino.

Allí, dependiendo de las vacaciones de sus dueños, los perros suelen permanecer una estancia media de una semana -“un tiempo que ha bajado algo con la crisis”, apunta Monsell-, aunque hay quien alarga el veraneo hasta los 15 o 20 días. E incluso los hay que ya dejan hecha la reserva de su 'apartamento' para próximos días festivos y vacaciones. Llegado ese momento, cuando la estancia en la residencia toca a su fin, estos particulares clientes de cuatro patas ya le llevan ventaja a sus dueños: y es que ellos no sufrirán de síndrome postvacacional con la vuelta a casa y a su rutina.

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