Las nuevas peatonalizaciones convierten en una pista de atletismo la avenida Carlos III

Un joven esprinta en la avenida de Carlos III | ALEX GALLEGOS

Antes de que lloviera sobre cortado, la avenida Carlos III de Córdoba, habitualmente una de las arterias más ruidosas y con más tráfico de la ciudad, se había convertido en una imponente pista de atletismo, en la que decenas de personas la recorrían a mayor o menos velocidad en el tramo norte, el más cercano al túnel.

Espacio había de sobra entre corredores y caminantes. Y los había que esprintaban y solo respondían con el pulgar a las preguntas de este periódico, y los que se detenían a explayarse. Como una pareja de vecinos que daba vueltas en círculo por la avenida, y que estaban disfrutando enormemente del paseo.

"Habría que hacerlo más largo y haberlo hecho antes", decía uno de ellos. "No hombre, más largo no, porque por allí y por allí tienen que pasar los autobuses de línea", respondía el otro, señalando hacia el sur. A unos metros, dos coches de Policía, y cuatro agentes se paran a hablar sobre cómo está transcurriendo la jornada, centrándose sobre todo en el tráfico, que solo se permite en los carrilles junto a la avenida.

Uno de los agentes explica que la jornada ha transcurrido a primera hora sin ningún incidente. Y no se esperan demasiados, puesto que la lluvia no iba a tardar en hacer acto de presencia, limitando las salidas a la calle.

Tranquilidad en la Viñuela y Fray Albino

A unos metros de allí, en la Viñuela, la tranquilidad es total. Dos vallas acordonan la carretera por donde no podrán pasar los coches que habitualmente circulan por esta calle, uno de los puntos comerciales más activos y localistas de la ciudad. Los domingos, con los comercios cerrados, la actividad es residual.

En 10 minutos, apenas pasan un par de vecinos de la zona, como Manolo, que señala que le parece muy bien que se corte el tráfico, ya que los domingos no hay justificación ninguna para coger el coche.

Más al sur, en la avenida de Fray Albino, desde la Torre de la Calahorra hasta el puente de San Rafael, la carretera y el amplio acerado sí que están siendo usados con mucha amplitud por unas pocas personas. Son muchas menos que las que corren por el otro lado del río, en Ronda de Isasa, que ha cumplido su segundo domingo de corte de tráfico con menos afluencia.

En ello ha pesado la lluvia. A las 10:00 hizo acto de presencia y llovió fuerte. A muchos runners les pilló volviendo a casa. A muchos ancianos, les ha estropeado el paseo, al obligarlos a llevar paraguas.

Y aunque nunca llueve a gusto de todos, al final, la que respira más aliviada es la propia ciudad, esa masa heterogénea de personas que se beneficia de las relaciones de unas y otras, y que empieza a ver cómo cuaja la idea de que sus avenidas puedan ser algo más que arterias llenas de humo.

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