'La Manada' se enfrenta este jueves al fallo por el caso de los abusos sexuales en Pozoblanco

'La Manada' sentada en el banquillo en Córdoba | CORDÓPOLIS

Casi un año después de la sentencia del Tribunal Supremo que elevó la condena de La Manada a 15 años al considerar violación los hechos ocurridos en Pamplona en 2016, los cuatros jóvenes imputados en el caso sobre los abusos de Pozoblanco -José Ángel Prenda, Antonio Manuel Guerrero, Alfonso Jesús Cabezuelo y Jesús Escudero- se enfrentan este jueves a otra jornada decisiva. La Fiscalía de Córdoba pedía para los dos años de prisión por abusos sexuales y cuatro años por el delito contra la intimidad por la difusión de los vídeos.

Sin lugar a dudas, la validez o no de los vídeos que probarían los abusos sobre la chica de Pozoblanco es la clave de la sentencia. Lo fue durante el transcurso del juicio y lo será también para la sentencia. Durante la celebración del juicio el pasado mes de noviembre, los imputados se acogieron a su derecho a no declarar y sólo adujeron que eran inocentes. Tanto ellos como su abogado, Agustín Martínez, siempre han rechazado la validez de la obtención de la prueba fundamental del caso, los vídeos que fueron distribuido por El Prenda en el grupo de Whatsapp La Manada. El abogado llegó, incluso, a pedir la nulidad del proceso, petición que no prosperó.

Hay que recordar que este caso se inició después de que la Policía Foral de Navarra descubriera los vídeos en los móviles de los acusados mientras investigaban los delitos de Sanfermines. En estos clips, grabados en el interior de un vehículo y de vuelta de la feria de Torrecampo hacia Pozoblanco, se pueden ver a la víctima, a Escudero y a Cabezuelo en la parte de atrás, mientras que Guerrero conduce y El Prenda está sentado en el asiento del copiloto. El agente de la policía foral que declaró en el juicio aseguró que todos, de una forma u otra, abusaron de la víctima -"que se encontraba inerte", lo grabaron y lo difundieron en los chats de Whatsapp La Manada y Peligro.

Una vez visualizados los vídeos, la Policía Foral de Navarra transmitió al juez instructor los posibles delitos que se podían derivar de esos clips. El magistrado pidió a los agentes, "vía verbal", que intentaran dar con la identidad de la chica. Y lo consiguieron.

A pesar de que ambos grupos estaban formados por numerosos miembros, ninguno de los testigos que acudieron al juicio recordaron haber visto los vídeos ni se reconocían en los comentarios que algunos, incluso, habían hecho, como "madre mía, qué le echasteis a la chavala, ¿burundanga?, qué bueno" o "estaría en coma". Tan sólo uno reconoció haber visualizado los clips, que los calificó como una "niñería".

En la última sesión del juicio, el único imputado que hizo uso de la última palabra fue El Prenda, que se declaró autor de los vídeos y manifestó haberlos difundido sin el consentimiento de los imputados, queriendo exonerar así al resto de acusados del delito contra la intimidad.

Sobre las penas que pedían el resto de partes, la acusación particular solicitó dos años y seis meses de cárcel, órdenes de alejamiento por cinco años y un año de libertad vigilada por la supuesta comisión de delito continuado de abusos sexuales; así como cuatro años y tres meses de cárcel por el delito contra la intimidad. También reclamó una indemnización de 3.600 euros por las lesiones sufridas y 80.000 euros por el daño moral ocasionado.

Asimismo, la acusación popular -representada por la Asociación Clara Campoamor- incrementó la pena para uno de los procesados, Cabezuelo, hasta los cinco años de cárcel por la supuesta comisión de un delito de agresión sexual, en vez de los dos años y seis meses que pedía por abusos sexuales.

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