'Filomena' causa estragos en media Península pero apenas alivia la sequía en Córdoba

Dos cordobesas cerrando su paraguas | TONI BLANCO

La borrasca Filomena ha causado estragos en media Península Ibérica, dejando registros de nieve (que es precipitación, al fin y al cabo) históricos y que aliviará la muy mermada situación de los acuíferos de la Meseta. Pero en Córdoba, el paso de Filomena apenas si se ha notado.

Los embalses de la provincia atraviesan una situación crítica tras el verano y la campaña de regadío. Desde entonces, no ha llovido lo suficiente en Córdoba y apenas si ha habido escorrentías que lleven agua a los pantanos. Ahora mismo, la situación en los embalses es la peor registrada desde finales de los años noventa.

Según la información de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), Filomena apenas si ha dejado 50 hectómetros cúbicos de agua en la provincia de Córdoba. De 906 hectómetros cúbicos que había en los embalses cordobeses de la cuenca del Guadalquivir el pasado 8 de enero se ha pasado a 954 este martes. Es una cifra aún muy escasa y con poca perspectiva de la llegada de nuevas borrascas cargadas de humedad a la provincia.

Córdoba es la provincia con más capacidad para almacenar agua de toda Andalucía. Los embalses de la cuenca del Guadalquivir en Córdoba tienen una capacidad de 3.411 hectómetros cúbicos, lo que convierte en casi insignificantes los apenas 50 recogidos estos días.

Ahora mismo, en la provincia los embalses están a una capacidad media de un 28%. En la misma semana pero del año 2020 estaban al 38% de su capacidad. Entonces, ya se activó la pre emergencia por sequía en la provincia. La media de los embalses a estas alturas del año en los últimos diez años es de estar al 64% de su capacidad.

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ya ha transmitido a los regantes que el verano del 2021 puede ser duro. Ahora mismo, en los embalses no hay agua suficiente como para garantizar una campaña normal de regadío, que es el principal consumidor de los recursos hídricos en la provincia de Córdoba. De hecho, el regadío ha consumido este verano 550 hectómetros cúbicos de agua en la provincia de Córdoba. Es decir, diez veces más de lo que ha dejado Filomena en la provincia cordobesa.

El abastecimiento de agua potable a la población está garantizado, no obstante. La ciudad bebe del juego de embalses que hacen el Guadalmellato y San Rafael de Navallana. El primero está al 54% y el segundo al 34%. En este caso, ha sido fundamental La Breña II. Hasta su puesta en funcionamiento la mayoría del regadío salía del Guadalmellato, precisamente. Esto hizo que se tensionara mucho el abastecimiento a la ciudad de Córdoba durante los peores años de sequía de los años noventa. Entre los dos tienen 133 hectómetros de agua embalsada, una cantidad que debería ser suficiente para aportar agua a la ciudad durante al menos dos años.

Los pueblos del sur beben de Iznájar. La capacidad de este embalse es tan gigante que aunque está al 30% de su capacidad retiene cerca de 300 hectómetros cúbicos de agua. Eso sí, en su caso, a menor capacidad, mayor inversión para potabilizar el agua que tiene que realizar Emproacsa. A menos agua, mayor concentración de fertilizantes y mayor gasto en potabilización de la misma.

En este temporal, además, los embalses más agraciados han sido los del noroeste de la provincia. El Retortillo, por ejemplo, ha logrado ingresar 13 hectómetros cúbicos de agua, por los siete que han llegado a Iznájar. Eso sí, Iznájar se beneficiará en el futuro del deshielo de Sierra Nevada y de la comarca occidental de la provincia de Granada. Aún así, el agua que recibirá seguirá siendo insuficiente como para volver a convertirlo en la gran esperanza de los regantes.

Complicada empieza a ser la situación en La Breña II, que está al 17% de su capacidad. Aún así, conserva algo más de 140 hectómetros cúbicos de agua, pero es una cantidad insuficiente para el regadío.

En caso de que no se produzcan lluvias abundantes en las próximas semanas la Confederación Hidrográfica se verá obligada a activar el decreto de sequía en toda la cuenca del Guadalquivir.

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