Córdoba cede el testigo al frente de las ciudades patrimonio de la humanidad

La alcaldesa, en su último discurso como presidenta del grupo.

La alcaldesa de la ciudad, Isabel Ambrosio, ha hecho balance del año de presidencia de Córdoba al frente del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España (GCPHE). La regidora ha hecho balance en el transcurso de la asamblea del GCPHE que se desarrolló este sábado en Mérida y que ha sido la última que preside Ambrosio.

El hecho de coincidir la presidencia de Córdoba con el vigésimo quinto aniversario del Grupo y el Año Europeo del Patrimonio, ha añadido si cabe, “mayor protagonismo a estas 15 ciudades, que en estos meses se han posicionado en la agenda nacional e internacional”, ha señalado la alcaldesa, que ha querido agradecer muy especialmente a los 14 alcaldes del GCPHE su “colaboración absoluta y su entrega incondicional a los planteamientos realizados en los órganos de Gobierno del mismo. La sintonía de todas las ciudades, en los programas y actuaciones a desarrollar por el Grupo, ha sido uno de los activos más importantes del mismo. Baste decir, que todas las decisiones adoptadas, lo han sido por unanimidad”.

“Uno de los principales retos de este año ha sido arrancar el ambicioso programa de actos conmemorativos de estos 25 años, que no solo podía ser testimonial, sino que se pretendido y conseguido, dotarlo de un fuerte componente formativo, educativo, turístico y cultural, con diferentes acciones que se están desarrollando y se van a seguir programando en las quince ciudades”, ha dicho.

Otro de los aspectos que la alcaldesa ha querido destacar en su presidencia es “la adaptación administrativa de los elementos estructurales de funcionamiento del GCPHE, como es el caso de sus estatutos”. “En este año, el GCPHE, ha dado un salto cualitativo al convertirse en interlocutor directo, tanto con el Gobierno de España, como con organismos supranacionales, como la UNESCO, o la Comisión Europea. Un hecho fundamental, a la hora de trasladar los planteamientos comunes a estas quince ciudades, tanto a nivel nacional, como internacional”.

En ese sentido se ha trasladado, tanto al presidente del Gobierno, como al ministro de Turismo, la directora general de la UNESCO y el comisario de Cultura de la Unión Europea, “una reflexión que en muchas ocasiones hemos compartido los alcaldes y alcaldesas de estas quince ciudades y que no es otra, que la necesidad de colaboración de otras administraciones, en este caso la del Estado, a la hora de hacer frente a las necesidades económicas que supone conservar, restaurar y poner en valor, un patrimonio que no es privativo de tal o cual ciudad, sino que es patrimonio de la Humanidad, además de un activo fundamental para el turismo de nuestro país”.

La alcaldesa ha insistido en que prestar servicios tan cotidianos como la recogida de basura, el transporte público, el saneamiento, o la conexiones a redes, es mucho más caro en un casco histórico protegido que en cualquier otro lugar, con un coste que soportan “a pulmón los ayuntamientos, desde el compromiso con un proyecto de ciudad y de país, porque sabemosde la responsabilidad que tenemos para legar a las generaciones futuras el patrimonio que hemos recibido, incluso en mejores condiciones de como llegó hasta nosotros”.

Ambroio ha reivindicado “que nuestros ayuntamientos, reciban algún tipo de colaboración, por parte de otras administraciones, para hacer frente a esas inversiones, que en otras ciudades que no tienen las características patrimoniales de las nuestras, pueden dedicarse a hacer más fácil la vida de sus ciudadanos, porque no es justo penalizar a los habitantes de nuestras quince ciudades, por el hecho de albergar algunos de los tesoros patrimoniales más importantes de nuestro país”.

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