Una ciudad a través de sus callejas

Festival de las Callejas de Córdoba | ÁLEX GALLEGOS

Córdoba es una ciudad de callejas. El dédalo que forma el entramado urbano de la ciudad es una de las principales características que han contribuido a que el casco histórico sea Patrimonio Mundial, como ampliación a la declaración de la Mezquita. Y ese dédalo está formado por una infinidad de recovecos y pequeñas calles que a veces finalizan en callejas o callejones sin salida. Pero con mucha vida.

Este jueves ha arrancado uno de los festivales nuevos que inundan el otoño en la ciudad. El festival de las Callejas que arrancó el año pasado nace para quedarse y no le teme ni a la lluvia. El chirimiri que calaba provocó la suspensión de las primeras actividades callejeras de la mañana, pero no todas, como la actuación en la Casa de las Campanas. Eso sí, los callejones de la ciudad con lluvia y mojados se ven con otra perspectiva.

Esta segunda edición del festival cuenta con cinco rutas, una ubicada en la zona Suroeste de la Mezquita-Catedral, y cuatro de ellas en la zona de La Axerquía -San Pedro, San Andrés y Santa Marina, San Lorenzo y Santiago, una de las grandes desconocidas. Paralelamente, habrá un buena ramillete de actividades lúdicas, como la representación teatral de la leyenda de los siete infantes de Lara -que fue un éxito el año pasado-, exposiciones de acero, cuero y esparto, talleres de abanicos o sencillamente a artesanos trabajando materiales en plena calle, como se lleva haciendo desde tiempos inmemoriales.

También se ha retomado la idea de repartir un Pasaporte de las Callejas para que quien complete los nueve kilómetros de recorrido, y selle cada una de las callejas que visite -para ello tendrá que buscar los establecimiento adheridos al festival-, al tiempo que habrá sorteos para quien interactue en redes sociales con el festival. Este año, el número de callejones que se podrán visitar durante el Puente del Pilar pasa de 36 hasta 52, repartidos en cinco rutas por todo el casco histórico.

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