Cárcel para los cuatro ecologistas que se enfrentaron a la Guardia Civil hace diez años en Posadas

Apertura de la cancela del camino de Posadas donde se produjeron los primeros enfrentamientos | A DESALAMBRAR

Hace diez años, Posadas vivió grandes protestas ecologistas, que culminó en un grave enfrentamiento con la Guardia Civil. Los manifestantes denunciaban el cierre de un camino que consideraban público, la Colada de los Torilejos, por parte de la familia Sánchez Ramade. La familia llamó a la Guardia Civil para custodiar la verja, donde el 15 de septiembre de 2007 se produjeron incidentes, cuando los manifestantes abrieron la cancela que custodiaba el camino y agentes del instituto armado cargaron contra ellos. Ahora, más de diez años después de la fecha, la Audiencia Provincial ha ratificado las penas de entre dos años y medio y tres años de cárcel a cuatro de los manifestantes impuestas por el Juzgado de lo Penal número 5 de Córdoba.

La sentencia se refiere exclusivamente a lo que ocurrió después de la protesta y en un bar de Posadas, a donde la Guardia Civil acudió ya de madrugada a detener a los que habían participado en las protestas de la jornada. Así, según consta en la sentencia a la que ha tenido acceso este periódico, se considera como hechos probados unos hechos juzgados como delitos de atentado, por lo que estos cuatro ecologistas tendrán que entrar en prisión.

Así, el 15 de septiembre de 2007 a las 3:00 de la madrugada el comandante jefe de la Policía Judicial de la Guardia Civil ordenó a la tercera compañía del instituto armado en Córdoba que acudiera al Bar Campo de Tiro para detener a las personas identificadas en la protesta de la Colada de los Torilejos. Al lugar acudieron siete agentes de la Guardia Civil.

Al entrar al bar, el teniente del instituto armado identificó a dos de los sospechosos sobre los que se había dictado una orden de detención. “Mientras el teniente estaba leyéndoles sus derechos, con clara intención de desconocer el principio de autoridad y con ánimo de menoscabar su integridad física y corporal, varias de las personas allí presentes, las cuáles no han podido ser identificadas, comenzaron a agredir por detrás y sin previo aviso al teniente de la Guardia Civil con el fin de evitar de este modo que la detención se llevara a cabo”, señala el fallo judicial. Uno de los que iba a ser detenido “cogió un palo de leña con el que golpeó al teniente”, asegura el fallo. “A continuación le hicieron un corro entre varias personas impidiéndole salir del mismo, diciéndole el citado acusado con intención de intimidarlo y amendrentarlo, a la vez que portaba una piedra en su mano diciéndole: tú has tenido la culpa de todo, te tengo que matar”.

A otro de los guardias civiles, según la sentencia, “los allí presentes lo cogieron del chaleco reflectante y le arrebataron la defensa que portaba con el fin de obstaculizar el ejercicio de su función”. Otro guardia civil más, al ir a apoyar a su teniente, “es golpeado por detrás por dos individuos, a los que no pudo ver, siendo tirado al suelo donde continuaron agrediéndole. Una vez pudo escapar, fue agredido de nuevo en la cara, impactándole el golpe en la nariz. A la vista de la violenta reacción de los allí presentes, optó por hacer uso del arma reglamentaria que un compañero suyo había perdido en el incidente y efectuó varios disparos al aire con el fin de repeler las agresiones”, asegura el texto.

Otro guardia civil más “al ir a apoyar en la detención de uno de los sujetos es golpeado asimismo por varios individuos a los que no ha podido identificar. A la vista de la actitud de los allí presentes, los cuáles tratan de evitar la detención y rodearon a los guardias, el agente optó por echar spray aerosol oficial y repeler de este modo su respuesta violenta y agresiva”, sostiene el fallo.

“Mientras todo esto ocurría, el resto de guardias civiles accedieron al interior del establecimiento, siendo que los allí presentes empezaron a increparles, y lanzarles patadas, sillas”.

Así, un segundo acusado, junto a otra persona que no ha podido ser identificada, “se abalanzó” sobre otro guardia civil y lo tiró al suelo, cogiéndolo del cuello.

En la terraza, otro guardia civil “es tirado en el suelo boca abajo siendo agredido por cuatro personas, las cuáles llegaron a partirle dos sillas en su espalda, siendo auxiliado” por un compañero que “también recibió empujones y puñetazos por la espalda cuando intentaba separarlo”. Este guardia civil recibió un fuerte impacto en el ojo izquierdo después de que le tiraran una piedra. El agente perdió la visión del ojo.

Otros dos de los acusados llegaron a rodear a un sargento “y le lanzaron piedras que le llegaron a impactar en el cuerpo y en la nariz”. En ese momento, otro de los procesados metió un petardo dentro de un coche de la Guardia Civil que llegó a explotar y a provocar daños, que han sido valorados en 475,41 euros. Un segundo vehículo fue dañado en las lunas cuando otro guardia civil se llevaba detenido a otro de los sospechosos.

“A la vista de la violenta reacción de los allí presentes, el Teniente da la orden de retirarse sin haber podido efectuarse las detenciones”, señala la sentencia en los hechos probados.

La sentencia ha rebajado las penas de prisión al considerar que durante la instrucción judicial se han producido unas dilaciones importantes. De hecho, el fallo llega diez años después de los sucesos, que conmocionaron el municipio y que derivaron en más manifestaciones, tanto de apoyo de los acusados como de los agentes.

Dos de los condenados tendrán que entrar en la cárcel. Son los procesados por un delito de atentado y otro de lesiones. Otros dos han sido condenados a 18 meses de cárcel y a pagar una importante multa, y no tendrán que ingresar en la prisión provincial, tras la reducción de condena provocada por la eternidad que ha durado este proceso judicial.

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