Carbonell: el aceite de Córdoba que alimentó a la flota británica

Imagen histórica de trabajadoras de Carbonell.
La firma que fundó Antonio Carbonell y Llácer en la capital en 1866 ganó el Concurso Internacional del Almirantazgo Británico a finales del siglo XIX

Durante las primeras décadas del siglo XX, el Imperio británico abarcaba una quinta parte de las tierras emergidas en todo el planeta con una población que significaba la cuarta parte de la mundial de entonces, con más de 450 millones de personas. En la defensa y comunicación de todo ese imperio, la flota británica logró una fama de tamaño similar a la de sus tierras, pero lo que pocos sabían es que la tripulación de todos sus barcos tomaba aceite de oliva de Córdoba.

Carbonell, la firma implantada en Córdoba desde 1866 y que cumple este año su 150 aniversario, ganó en 1888 el Concurso Internacional del Almirantazgo Británico, un premio mediante el cual pasó a suministrar aceite de oliva a la flota británica desde entonces y hasta el fin de la I Guerra Mundial.

Ese trampolín internacional que duró unas tres décadas ayudó a extender la marca cordobesa por todo el planeta, un mercado que desde entonces contribuyó a ampliar los horizontes de Carbonell en todo el mundo, como recoge la historia de la propia firma que cuenta en su página web cuando se celebra su 150 cumpleaños.

La extensión comercial de este aceite vino acompañada de hitos en toda su historia, desde su fundación como Casa Carbonell en 1866 por Antonio Carbonell y Llácer, la denominación de Proveedor Oficial de la Casa Real Española que le otorgó en 1895 la reina regente María Cristina, hasta la expansión en manos de Carlos Carbonell y Morand –hijo del fundador- que cogió las riendas de la empresa con sólo 22 años y orientó su actividad claramente hacia la exportación a finales del siglo XIX.

De hecho, en el primer tercio del siglo XX, Carbonell consolidó su producción al adquirir numerosas fincas de olivar, hasta que sobre 1950 consiguió ser líder de exportación de aceite en España, convirtiéndose en la primera marca de aceite mundial con presencia en más de 70 países.

A lo largo y ancho de todos esos territorios y de la historia del siglo pasado, la imagen de la mujer morena cordobesa que Carbonell tomó como emblema en sus botellas de aceite dio la vuelta al mundo, desde que se etiquetó así el primer envase en 1904 hasta que hace pocos años, en 2009, la firma modernizó su imagen "adaptándola a la mujer actual española".

Recientemente, a comienzos de este mes de julio pasado, Carbonell -marca ya perteneciente al Grupo Deoleo- ha cedido a la ciudad de Córdoba la escultura de Carlos Carbonell y Morand, el impulsor y principal artífice de la firma. La figura, un busto en bronce sobre pedestal de granito, fue trasladada desde las instalaciones del Grupo Deoleo hasta la Plaza Flor del Olivo de la capital cordobesa donde luce desde entonces.

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