El 90% de los vecinos de Las Palmeras se irían del barrio, pero el 70% se quedaría si mejorara

Imagen de una calle del barrio de Las Palmeras | MADERO CUBERO

El 90% de los vecinos del barrio de Las Palmeras, uno de los más castigados de España por la exclusión social, reconoce que se iría a vivir fuera si tuviera la oportunidad, si bien el 70% admite que se quedaría si la cosa cambiara y la situación del barrio mejorar. Es uno de los datos del Diagnóstico socioeconómico del barrio Las Palmeras, un informe realizado por la Universidad Loyola Andalucía para facilitar la implementación del Plan Integral Palmeras.

Este informe ha sido presentado este miércoles por el rector de la Universidad Loyola Andalucía, Gabriel Pérez Alcalá; el director de la Fundación CajaSur, Ángel Cañadilla; y por el presidente y uno de los miembros de la Asociación Vecinal Unión y Esperanza de las Palmeras (Avuyep), Luis Maya y Antonio Fernández. Los cuatro han analizado el estudio, que ha sido coordinado por Antonio Sianes, y que ha sido realizado a partir de un total de 396 encuestas a vecinos del barrio por parte de 12 habitantes que fueron seleccionados por Adsam y formados por la universidad.

Es una amplia muestra de un barrio creado en los años 60 y en el que en la actualidad viven entre 2.500 y 3.000 familias -unos 500 núcleos familiares-, la gran mayoría de las cuales vive en una situación económica de elevada pobreza. “La inmensa mayoría de las familias vive con menos de 1.000 euros al mes y el 80% de las familias necesita ayuda para llegar a final de mes”, ha afirmado Sianes, que ha especificado que la mitad de las familias del barrio recibe algún tipo de ayuda social y la otra mitad recurre a ayuda privada.

Es Las Palmeras también un barrio con una enorme tasa de paro, una zona en la que solo una cuarta parte de los vecinos trabajan, en la que la tasa de paro en los jóvenes es del 83% y en los mayores de 55 se alza hasta el 93%. Unas cifras insostenibles que hacen que los habitantes de esta barriada estén “dispuestos a trabajar por sueldos bajos, en puestos de trabajos mal ubicados o en otro sector distinto al suyo por tal de sobrevivir”, según Sianes, que añade que, para los encuestados, la falta de opciones laborales responde por un lado a la falta de formación y a la falta de experiencia y por otro al “estigma social de venir del barrio”.

Sea como sea, el resultado es que sus habitantes “no tienen palancas para cambiar su situación” y que “Las Palmeras está en situación de emergencia social”. Y, más allá del empleo, está la propia convivencia en una comunidad vecinal marcada por una compleja situación étnica, en la que el 19% de la población es gitana, el 15% son conocidos como quinquilleros y el 4% son mestizos. En este ámbito, cabe destacar que hay pocos recién llegados: el 57% de la población vive en el barrio desde que nació, mientras que el 35% ha pasado en él más de la mitad de su vida.

Con estas mimbres, el estudio revela que más del 70% de la población se encuentra poco o nada satisfecha de vivir en el barrio -solo el 13% se muestra orgullosa- y que esto hace que el 90% manifieste que se iría del barrio si tuviera la oportunidad, si bien el 70% reconoce que se quedaría si la cosa cambiase. El problema, sin embargo, está “en la falta de esperanza: el 80 % cree que la situación o no va a cambiar o va a ir a peor”.

“Lo principal y lo que el barrio pide es educación, formación y empleo”, dicen los vecinos

El informe contiene también algunos datos positivos, especialmente los referentes a la provisión de servicios, la calidad de las instalaciones y sus centros educativos, así como del profesorado. Sin embargo, los encuestados reconocen que no escolarizarían a su hijos en los centros con los que cuenta el barrio -el Duque de Rivas y el Pedagogo García Navarro- por el “estigma” que supone haber estudiado en ellos.

Esos son los problemas, pero Las Palmeras lo que demanda a partir de ellos son soluciones. Antonio Fernández, que lleva toda su vida en el barrio, resumía la situación con una frase demoledora: “Hemos perdido tres generaciones y en Palmeras no estamos dispuestos a perder una generación más”, decía. A su lado, el presidente de la asociación exponía un plan de actuación que pasa por varias líneas de actuación y que parten del Plan Integral de Palmeras, una programa realizado por los propios vecinos entre 2014 y 2018 y aprobado por el pleno el año pasado.

Estas líneas de actuación apuestan por la formación de jóvenes y la participación institucional activa del barrio en los espacios de decisión; por la implicación de las familias en la educación de sus hijos; por el fomento de la formación profesional -el barrio no cuenta con ningún centro de esta tipología-; por el desarrollo de medidas de apoyo para faverecer el acceso a la secundaria; y por la creación de un plan de información de Palmeras en positivo, entre otras medidas.

Luis Maya reconocía que en los últimos años ha habido mejoras en la limpieza viaria y en la relación con el transporte público, pero recuerda a las autoridades que “lo principal y lo que el barrio pide es educación, formación y empleo” y que es en eso en lo que hay que trabajar. “El barrio no va a parar”, concluía el presidente de la asociación, convencido de que se puede revertir la situación de exclusión social.

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