Los toros y los dineros de todos

Me gusta el fútbol. Mucho. Disfruto con un buen partido, sufro cuando mi equipo no carbura y soy un apasionado de todas las historias que rodean al deporte rey y que también cuenta nuestro compañero Toni Cruz cada vez que puede. Pero me indigno, y mucho, cada vez que los empresarios que viven del fútbol (y de su mundo de ilusiones y emociones) se aprovechan del dinero público. Me explico.

Me gusta el fútbol, pero no me gusta nada que mi Ayuntamiento (por ejemplo) le regale dinero público a espuertas a mi equipo (el Córdoba Club de Fútbol). Además, y con la ley europea en la mano, si lo hace, el Ayuntamiento y quien sea su responsable estaría cometiendo un delito.

No me gustan los toros. Tampoco quiero que desaparezcan ni soy amigo de prohibir nada. Lo que no me gusta es que mi Ayuntamiento se gaste dinero público en subvencionar corridas de toros. No es muy difícil de entender. Es simple. El dinero público está para otras cosas, no para ayudar a privados a ganar aún más dinero.

El debate sobre los toros en el Ayuntamiento debería haber quedado ahí. Este periódico ya lo contó (está feo que escriba que fue el primero y que otros medios simplemente se centraron en que la moción hablaba solo de circos con animales): la moción de Ganemos planteaba no seguir subvencionando espectáculos donde se maltratara a animales. Es cierto que a Ganemos le faltó valentía y que en cuanto este periódico publicó la noticia emitió un tuit con un "ni toros ni circos con animales". Si se quería dejar de seguir subvencionando a los toros, habría que haberlo pedido de manera explícita. De hecho, e insisto, con la ley en la mano el Ayuntamiento no puede seguir subvencionando los toros.

La caverna ha reaccionado con inusitada violencia verbal a una propuesta de lo más sensata. "Ataque a la fiesta", se lee por ahí, contra algo que no lo es, desde luego. Incluso se ha usado un argumento que desde mi punto de vista es salvaje: que el Ayuntamiento le retira las ayudas a los enfermos de cáncer. A día de hoy, el Ayuntamiento se ha gastado mucho más dinero (bastante más dinero, de hecho) en comprar entradas para los toros que en la subvención anual para la corrida benéfica de la Asociación contra el Cáncer. Aparte, la asociación puede recaudar fondos de muchas maneras. Por concluir por el principio, ¿y si organiza un partido de fútbol benéfico? En el Arcángel cabe más gente que en la plaza de toros, y allí el único que sufre es el aficionado.

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24 de enero de 2016 - 02:12 h