Comer políticos

Hace un par de días leí un tuit en el que se informaba sobre la tradición de las uvas en Nochevieja. Según parece se popularizó definitivamente en 1909 para dar salida a un excedente de producción de los viñedos levantinos. Seguía el tuitero, de apodo @elhumanoide, diciendo que, en coherencia con la tradición, él había despedido el 2011 comiendo ladrillos y recibiría el 2013 comiendo políticos.

Bueno, es cierto que sobran políticos, políticos malos, pero como también sobran arquitectos malos, abogados malos o médicos malos...

Ocurre que, circunstancialmente, en estos tiempos, están saliendo a relucir los perfiles políticos más mediocres, tapando la labor de otros muchos valiosos ciudadanos o ciudadanas, que en algún momento decidieron entrar en política y entregar buena parte de su tiempo, su trabajo y su sueño para tratar de mejorar las condiciones de vida de su comunidad.

La política, en sus múltiples formas de ejercerla, por políticos al uso o por ciudadanos comprometidos, es imprescindible, su ejercicio es necesario para salir de este hoyo.

Brindo por que en este 2013 recién estrenado brille la política con mayúsculas.

Feliz día!

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3 de enero de 2013 - 05:00 h