De compras (navideñas o no) desde el sofá

Nunca he sido el prototipo de mujer que va de compras.

Me agobian las multitudes (¿Alguien paseó por el centro el sábado pasado a eso de las nueve de la noche? A mí casi me da algo de la cantidad de gente que había por las calles adyacentes a las Tendillas), no soporto las colas y los montones de ropa y el caos pueden conmigo. Básicamente para mí ir de compras supone mirar desde la puerta que la anarquía no reine en el interior de la tienda y que no haya una cola de más de cinco personas, entonces me arriesgo a entrar, un vistazo más o menos rápido, cojo las prendas de mi talla y a pagar. Me pruebo en casa con el calzado que me interesa, combinado con otras prendas que ya tengo, etc. Lo que no me vale o no me convence lo devuelvo y a correr. (Sobra decir que hay uno que de siempre ha estado encantado con que mi relación con el shopping sea de esta manera.)

Si a eso le añades que el día a día y los horarios cada vez son más incompatibles con ir de tiendas, o por lo menos yo prefiero sentarme un ratito a eso de las ocho de la tarde que ir de compras, creo que está todo dicho.

Y llegada la época de las compras navideñas, mejor ni hablamos de ir de shopping... O quizá sí?!

Tengo ya hechas casi todas las compras navideñas (una, que es muy previsora), y lo que aún no he adquirido está elegido desde hace algún tiempo. Le he cogido el gustillo a recorrerme tiendas y más tiendas por la noche, cuando no hay nadie que moleste, tranquila y a mi ritmo. Y lo más importante: desde el sofá!

Desde que el comercio electrónico se cruzó en mi vida fue como si un rayo de luz se abriera paso entre la oscuridad más absoluta. Como todo, tiene sus pros y sus contras, pero nadie dijo que fuera perfecto...

En la parte positiva: Me evito aglomeraciones y colas. Puedo cotillear y/o comprar a cualquier hora del día, me olvido de horarios y elijo el momento que mejor me viene. Tengo al alcance de un clic productos de los que no dispongo en mi entorno o directamente a los cuales sólo puedo  tener acceso a través de internet . Puedes enviarlo donde tú quieras (y así le llegan a mi hermana sus regalos de cumpleaños, a tiempo y salvando la distancia de los 400 km que nos separan!). La posibilidad de encontrar lo que estoy buscando al mejor precio sin más dificultad que hacer algunas búsquedas y unos pocos clics...

Por el lado negativo: los gastos de envío y los periodos de entrega son la mayor barrera que me encuentro a la hora de hacer compras online, pero con el incremento tan importante que está experimentando el comercio electrónico, se comienza a tener presente que la logística y la distribución es un aspecto de relevancia a la hora de ofrecer servicios de venta online. Y si hay alguien que sabe de eso es Amazon (y lo pusieron a la práctica a la perfección cuando aterrizaron en España hace poco más de un año).

Me había resistido a crearme un usuario en Amazon, desde hace años, hasta esta semana en la que al final he sucumbido... Y justo ha ocurrido lo que me temía que iba a suceder: ¡¡¡me han conquistado!!!

Tardé menos de 2 minutos en crearme una cuenta de usuario (minipunto para ellos). Tenían lo que estaba buscando y no había podido encontrar aquí en Córdoba. Me ofrecían 3 opciones de envío diferentes (gastos y tiempos de entrega proporcionales y no abusivos). No ponen pegas para las devoluciones. Y para rematar, hice la compra seleccionando la forma de envío más económica (entre 3 y 5 días laborables) y al día siguiente lo tenía en casa!

Pero no se vayan a pensar ustedes que con este discurso boicoteo al comercio tradicional y de barrio, o por lo menos nada más lejos de mi intención. Servidora sigue haciendo la compra en el super de la esquina, Luisa me vende la mejor fruta y verdura que tiene en su establecimiento de la manzana de al lado, los libros procuro comprarlos en las librerías locales (las pocas que quedan) y así...

Yo sólo trato de aprovechar las opciones que, una vez más, Internet pone a mi alcance para hacerme la vida más fácil!

Me retiro por hoy y voy a aprovechar este ratito antes de acostarme, a ver si encuentro algún detallito original para el amigo invisible, que se me había pasado y está a la vuelta de la esquina!

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14 de diciembre de 2012 - 03:30 h