Tras los pasos de la historia

La imagen de Santa Teresa de Jesús recorrió Córdoba este martes en salida extraordinaria | La hermandad del Carmen, de la que es titular, recreó el trayecto que por la ciudad realizara la mística abulense en 1575

Cuán diferente ha de ser la ciudad. Cuán distinta debe de resultar la estampa desde el mismo lugar. También desde otros muchos. Es el transcurso de los años, de los siglos, lo que conlleva el cambio. Un cambio inexistente en la veneración a quien centurias atrás tuviera que salvar escollos para continuar su camino. Porque el amor como la devoción no conoce del veloz avance del tiempo, que en realidad permite que los sentimientos perduren más allá de cada generación. Sobre sus propios pasos vuelve la religiosa de Ávila y sobre los pasos que diera, aunque no caminara sino que fuera en carruaje, marchan aquéllos que hoy mantienen vivo el mensaje de sus palabras. En la noche, recorre Córdoba de nuevo Santa Teresa de Jesús, esta vez sobre su trono procesional y con motivo de una celebración que a punto está de alcanzar su final. El jueves termina el Año Jubilar Teresiano, que comenzara el 15 de octubre de 2014. La iglesia conventual de San José, sede de la hermandad de la que es titular la imagen de la mística, acogerá entonces el cierre del período conmemorativo.

A su templo regresará pasado el miércoles, pues antes Santa Teresa de Jesús entra a la ciudad por donde lo hiciera en 1575. Ni la Calahorra es sede de la Inquisición, ni el Puente Romano le impide el paso por su estrechez porque ni siquiera marcha del modo en que lo hiciera antaño. Como tampoco los ahora monumentos y entonces simplemente edificios son lo que entonces, cuando hubiera de detener su tránsito junto a la torre a pesar de estar bajo la atenta mirada del tribunal. La anchura del carruaje en que viajaba evitaba su correcta entrada al puente. Cuatro centurias después, su paso no encuentra escollo y sí calor de centenares de personas, cofrades cordobeses, que la acompañan en el retorno a su propio trayecto. No acude a Sevilla sino al convento de Santa Ana, donde este miércoles continuarán los cultos en su honor.

Es a las ocho de la tarde. Es cuando el cielo, grisáceo y amenazante a lo largo del día, recobra un tono azul que rápido se oscurece. La palidez del día desaparece para la clara oscuridad de la noche. Clara por serena y viva, por dar más belleza si cabe a la cita. Es entonces el instante en el que las puertas de San José y Espíritu Santo, lugar en el que, en la primitiva ermita allí levantada, rezara Santa Teresa de Jesús en su difícil transitar por Córdoba. Es Córdoba la que, bajo una blanca luna y con estampa inmortal, la que acompaña a la hermandad del Carmen en una jornada memorable junto a la imagen de su titular. La talla de la mística abulense, del siglo XVIII, viste el manto de la Virgen y luce por vez primera un rostrillo ofrendado por el grupo joven de la archicofradía. La comitiva avanza en busca del casco histórico, al que llega tras recorrer el Puente Romano. Los sones corresponden a la Banda de Música Nuestra Señora de la Estrella, que muestra su elegancia y saber hacer musical habituales.

La torre de la Calahorra queda atrás sin problema y la Mezquita-Catedral espera el paso de la religiosa de manera imponente, como siempre aparece a la mirada y los sentidos el alma de la ciudad. La imagen es única. Sigue su camino Santa Teresa de Jesús, que fundadora del Carmelo Descalzo continúa su trayecto hasta el convento de Santa Ana, de las Carmelitas Descalzas. Al templo llega la Doctora de la Iglesia, su imagen y la veneración por ella, en torno a las diez y media de la noche, cuando ésta ya es cerrada. Abierto está el corazón a los sentimientos por la mística de Ávila, que presente está cuando se cumple el quinto centenario de su nacimiento, motivo del Año Jubilar Teresiano. Termina el jueves intenso pero no la devoción. Acaba el día pero no la memoria. La religiosa vuelve sobre sus pasos. Córdoba va tras ellos, que son los de la historia.

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14 de octubre de 2015 - 00:54 h