Marmoteando que es gerundio

Todos los años, a mitad de camino entre el solsticio de invierno y el equinoccio de verano, la marmota deja de hibernar. Basándose en el comportamiento del animal al salir de su madriguera, los granjeros estadounidenses pronostican seis semanas más de invierno (si la marmota se asusta al ver su sombra, día despejado) o que el invierno terminará pronto (si la marmota deja la madriguera). Unos tipos ataviados como jueces dan solemnidad al evento. Y alrededor de esta particular predicción meteorológica, los norteamericanos arman una buena fiesta. Con ropas de invierno, preferiblemente de color marrón y algún que otro complemento estrafalario, las ciudades se dividen entre los partidarios del invierno y los que apuestan por su final temprano. La familia de la discográfica sevillana Green Ufos  conoció la tradición por la película El Día De La Marmota, aquí traducida como Atrapado en el Tiempo,  en esta Bill Murray vive recurrentemente el mismo día, El Día De La Marmota.

El listado de bandas participantes incluye a bandas como los mallorquines The Prussians, a los que algunos ya llaman los Coldplay españoles, o los granadinos Trepàt, fenomenal irrupción en la escena rock nacional. También a unos clásicos de la escena sevillana, Los Sentíos, o Los Labios, Rolling Stones sevillanos. Rock & roll, como también hacen Lõbison, pero también la electrónica bailable de un grupo como Conmutadores. El garage punk de Beautiful Señoritas, Música Prepost liándola a los platos, revelaciones de la escena local como SantaCruz, El Imperio del Perro, Coppermine, La Catedral Sumergida, Analís o Hidalgo, además de a Los Quiero haciendo versiones exquisitas de clásicos o el romántico Alexandre Lacaze haciendo rock en francés.

+ INFO  El día de la marmota

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 Cuaderno de bitácora desde el iglú. Séptima semana y la gripe se ha cebado en el campamento. He pasado las fatigas del ostracismo típico del enfermo infeccioso. Sueños raros por la fiebre, propósitos para cuando la batalla con los virus haya terminado, muchos

calditos calientes, muchos mensajes de ánimo desde el espacio exterior, llamadas desde la gestoría y termómetros.  Esta semana se resume en eso. En eso y en sobredosis de televisión manipuladora matinal, exhibicionista vespertina e incendiaria nocturna.

De vez en cuando me gusta ver la película Atrapado en el tiempo como parodia de nuestra vida moderna. Aún me sorprende ver cuanta gente vive a diario su particular día de la marmota sin aspirar a más que tener una rutina, a que como en la película suene el reloj a las 06:00, a vivir lo cotidiano, lo diario. Es algo ridículo si lo analizamos (quizás sin analizarlo también debería serlo).

Nos gusta tener rutinas para soñar con poderlas destrozar. Que absurdo, que cotidiano. Siempre deseando tener vacaciones para romper los hábitos continuados y cuando estamos de vacaciones deseamos nuestra rutina.

Los Groenlandiers se inventan cosas que hagan que cada día sea distinto al anterior. No necesariamente debe ser mejor, solo distinto.

Afortunadamente ya estoy en forma para la próxima misión, ya he roto mi atrapado en el tiempo particular de esta semana. Continuamos con el proyecto, emprendido la semana pasada, de pastoreo trashumante de pingüinos desde el ártico hasta Groenlandia. El próximo fin de semana tenemos reunión Groenlandiers en Sevilla para visualizar cuando le queda a este raro invierno que estamos pasando. Esperemos que la sabia marmota nos dé alguna semana más, ya que sino la misión de traer hasta la base a nuestros Intangible, Dinámico, Kowalsky y Groenlandier se complicará por las texturas de la nieve.

Seguimos informando.

¡Nos vamos a Sevilla!  Enero. Primer mes del año, primer festival. Bien. Nos vamos a Sevilla a celebrar el Día de la Marmota y

sí, tenemos ganas, muchas ganas de sacar a pasear nuestro gorros y reecontrarnos con esos otros locos que pululan por este tipo de eventos y que los años han convertido en algo más que caras conocidas.

Es curioso el revuelo que se montó con el  Blue Monday. El supuesto día más triste del año. Cimentar una campaña publicitaria en la Tristeza para comenzar la temporada de venta de paquetes turísticos me ha recordado algo que en cierta ocasión leí por ahí: Gastamos muchísimo más tiempo de nuestra vida en planificar nuestras vacaciones que en mejorar nuestro día a día, y esto es así porque al ser humano le resulta mucho más fácil huir que cambiar.

Si la semana pasada encabezamos nuestra lista de despropósitos para el 2015 con  la intención de  cambiar y ponernos en forma, en esta ya estamos planeando la primera huida del año.  Groenlandia es lo que tiene.

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26 de enero de 2015 - 09:26 h
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