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    <title><![CDATA[Cordópolis - Elena Lázaro]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/autores/elena-lazaro/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - Elena Lázaro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lo del periodismo, la democracia y la dignidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/periodismo-democracia-dignidad_132_12932464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05b998bf-bc6a-4ad9-8eba-dc1b835530e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo del periodismo, la democracia y la dignidad"></p><p class="article-text">
        Es posible que hace una semana no me hubiera detenido a pensar en nada de esto. Adem&aacute;s, yo soy m&aacute;s de celebrar el 3 de mayo, D&iacute;a Internacional de la Libertad de Prensa, que lo de hoy: San Francisco de Sales, patr&oacute;n de los periodistas. Pero esta semana todo es distinto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as escuchaba a Maruja Torres lamentar no poder estar en primera l&iacute;nea de la tragedia contando lo ocurrido. Me hice periodista en los noventa; Maruja era una de nuestras <em>referentas</em>. Sin embargo, al escucharla, no sent&iacute; nada parecido. Cuando ejerc&iacute; este oficio en medios de comunicaci&oacute;n hu&iacute;a de los sucesos. Gestiono mal las emociones y sufro de empat&iacute;a por exceso, pero la Torres me devolvi&oacute; la nostalgia por ese lado de la profesi&oacute;n, por la que temo tanto en estos tiempos de precariedad y oportunismo, a la que he criticado tanto en los &uacute;ltimos tiempos. Pero esta semana todo es distinto.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, en mitad de la tragedia, he cre&iacute;do que no todo esta perdido, que es posible que podamos ganar la batalla a los malvados, a la desinformaci&oacute;n y a la pol&iacute;tica incendiaria e irresponsable. Y, en gran medida, ha sido gracias a quienes ejercen el periodismo con profesionalidad y responsabilidad. He sentido un particular orgullo -s&iacute;, quiz&aacute;s algo corporativista- por la prensa local, la que pisa el terreno, la que entiende al pueblo porque habla la misma lengua. He le&iacute;do y escuchado (no he visto porque en estos asuntos huyo de la tele todo lo que puedo) historias narradas con empat&iacute;a, respeto y oficio, mucho oficio. Y mientras eso ocurr&iacute;a, mientras la informaci&oacute;n flu&iacute;a, la mentira y los malvados se dilu&iacute;an. Por una vez, la tragedia no ha sido narrada desde el Madrid de las declaraciones incendiarias y el canutazo r&aacute;pido. No, Madrid no es Espa&ntilde;a dentro de Espa&ntilde;a. Y el intento de un periodista en una rueda de prensa provocando al presidente andaluz para que entrara al trapo se encontr&oacute; de frente con lo que somos.
    </p><p class="article-text">
        Adamuz, C&oacute;rdoba, Huelva y Andaluc&iacute;a han dado una lecci&oacute;n de Despe&ntilde;aperros para fuera. Nosotros, los ignorados tantas veces, los etiquetados como excesivamente pasionales, hemos mantenido la serenidad y dignidad que la convivencia democr&aacute;tica se merece.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; nos dure.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/periodismo-democracia-dignidad_132_12932464.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jan 2026 09:58:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo del periodismo, la democracia y la dignidad]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Democracia rima con compasión]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/democracia-rima-compasion_132_12844648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/06b02755-fadc-4843-8ff5-04024d7aedb4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Democracia rima con compasión"></p><p class="article-text">
        Violencia, memoria y compasi&oacute;n. Sobre esos tres conceptos reflexiona el &uacute;ltimo trabajo del director Hugo Lasarte para la C&aacute;tedra de Memoria Hist&oacute;rica de la Universidad de C&oacute;rdoba. Un mediometraje que pretende rendir homenaje a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Matanza_de_Atocha_de_1977" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los abogados laboralistas de la calle Atocha asesinados por un grupo de ultraderecha en 1977</a>&nbsp;a trav&eacute;s de la voz, los recuerdos y el pensamiento de Alejandro Ruiz-Huertas Carbonell, el &uacute;ltimo superviviente de aquel grupo, lo que para el profesor de Derecho Constitucional no tiene mayor m&eacute;rito que &ldquo;ser el &uacute;nico que todav&iacute;a no se ha muerto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Alejandro Ruiz-Huertas. Una reflexi&oacute;n meditada</em> es el testimonio directo de su protagonista acompa&ntilde;ado por la mirada de cuatro j&oacute;venes: Lara Serrano, Luc&iacute;a Rubio, Jaime Ruiz y Marcos Rabasco, representantes de esa generaci&oacute;n que, por primera vez en 50 a&ntilde;os, encuentra a quien alegremente y sin demasiada informaci&oacute;n dice preferir la dictadura a la democracia, quiz&aacute;s, como dice en un momento Marcos, porque han perdido la memoria de la represi&oacute;n y la falta de derechos o porque, como dice Jaime, &ldquo;la historia no se repite, pero rima&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Lucía Rubio, participante en el documental.                            </span>
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        El viernes en la presentaci&oacute;n de este trabajo producido por Mar&iacute;a Cari&ntilde;anos con realizaci&oacute;n de Alex del Rey, Hugo Lasarte lo calific&oacute; como &ldquo;minimalista&rdquo; y, sin embargo, su apuesta es de m&aacute;ximos. Lasarte no ha necesitado una imagen para sustituir mil palabras. Ha hecho todo lo contrario. 
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que le veo hacer algo as&iacute;. Su manera de narrar en planos que acercan las emociones de sus protagonistas es el marco perfecto para la escucha. En <em>Una reflexi&oacute;n meditada </em>hay, sobre todo, palabras; palabras imprescindibles para entender lo que ocurri&oacute; en 1977, pero, por encima de todo, para pensar desde la serenidad qu&eacute; se puede aprender de aquello, que no es m&aacute;s que la necesidad de memoria y compasi&oacute;n para erradicar la violencia. 
    </p><p class="article-text">
        En un momento del documental, Ruiz-Huerta dice que &ldquo;la compasi&oacute;n puede funcionar como ant&iacute;doto de la violencia&rdquo;, al menos en la primera fase de la violencia, la agresividad, para evitar que sea ejercida contra otra persona. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Jaime Ruiz, participante en el documental.                            </span>
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        A Lara le atrae la idea, de hecho considera que si fu&eacute;ramos capaces de ejercerla como plantea Alejandro, alcanzar&iacute;amos por fin el grado de humanidad necesario para la paz, pero admite que le cuesta ser optimista. Para Marcos, la compasi&oacute;n se presenta como imposible en aquellos casos en los que la violencia deriva del odio. Por eso, para Luc&iacute;a, rechazar la ira, como hizo Alejandro Ruiz, e intentar entender a sus verdugos es un acto de valent&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        No hay ingenuidad en los testimonios que recoge Lasarte. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a haberla en la reflexi&oacute;n de una persona como Alejandro Ruiz-Huerta que salv&oacute; la vida porque le hizo de parapeto el cuerpo sin vida de un compa&ntilde;ero? &iquest;C&oacute;mo puede ser ingenuo el relato de un hombre que lleva casi 50 a&ntilde;os tratando de entender qu&eacute; llev&oacute; a aquellos fascistas a matar a sangre fr&iacute;a a un grupo de trabajadores? Pero es que tampoco la hay en el pensamiento de los cuatro j&oacute;venes que se han puesto frente a la c&aacute;mara de Hugo Lasarte. 
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                Marcos Rabasco, participante en el documental.                            </span>
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        Es m&aacute;s, Jaime admite que el pragmatismo en el que se mantiene la sociedad ha blanqueado muchas de las violencias que se ejercen, permitiendo despojarla de sus consecuencias &eacute;ticas y morales. No puede haber ingenuidad cuando se entiende tan bien qu&eacute; es y c&oacute;mo se ejerce todo tipo de violencia. Todo vale para conseguir lo que quieres en la era del individualismo. Y ese el tiempo de Lara, de Luc&iacute;a, de Marcos y del propio Jaime. Y el m&iacute;o. Y el de quien est&aacute; leyendo. 
    </p><p class="article-text">
        Los asesinos de los abogados laboralistas de Atocha no quer&iacute;an que llegara la democracia y si para conseguir su objetivo hab&iacute;a que entrar con pistolas en un despacho de abogados, se entraba. Pragmatismo elevado a la m&aacute;s violenta potencia. No sintieron compasi&oacute;n al disparar a las cabezas y corazones de aquellos trabajadores. Tampoco cuando en el juicio uno de los activistas de la ultraderecha llam&oacute; cerdos a los muertos. Y, sin embargo, la reci&eacute;n parida democracia espa&ntilde;ola garantiz&oacute; los derechos de violentos a trav&eacute;s de un juicio justo, que es lo que no hacen las dictaduras. Porque solo las democracias permiten la compasi&oacute;n.
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            <span class="title">
                Lara Serrano, participante en el documental.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/democracia-rima-compasion_132_12844648.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 15:21:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Democracia rima con compasión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Telegrama a un cobarde]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/telegrama-cobarde_132_12835065.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19297331-e58f-4280-9aae-12cae1b332ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x137y256.jpg" width="1200" height="675" alt="Telegrama a un cobarde"></p><p class="article-text">
        Desaparecido cobarde: STOP
    </p><p class="article-text">
        Env&iacute;o este telegrama para contarte que ya ha pasado un mes STOP
    </p><p class="article-text">
        Por si eres incapaz de calibrar el paso el tiempo
    </p><p class="article-text">
        La Polic&iacute;a sigue sin dar contigo STOP
    </p><p class="article-text">
        Creo que ni siquiera se molestan ya en buscarte
    </p><p class="article-text">
        Los periodistas ya no hablan de ti STOP
    </p><p class="article-text">
        Los pol&iacute;ticos tampoco
    </p><p class="article-text">
        Todos los hicieron. Casi todos para condenar tu cobarde manera de manifestar tu &ldquo;hombr&iacute;a&rdquo;. &ldquo;Casi todos&rdquo;, porque hay unos que ni est&aacute;n ni se les espera en esos gestos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Mira que si todos te olvidan? STOP
    </p><p class="article-text">
        Un mill&oacute;n de personas vieron el video, pero hace d&iacute;as que ya nadie se para a escucharlo entero STOP
    </p><p class="article-text">
        Te imagino fanfarroneando de tu gancho STOP
    </p><p class="article-text">
        Contando a tus amigos del barrio lo f&aacute;cil que te result&oacute; romper de un pu&ntilde;etazo una de las sonrisas m&aacute;s bellas STOP
    </p><p class="article-text">
        Ellos, c&oacute;mplices, callan. 
    </p><p class="article-text">
        Tengo malas noticias STOP
    </p><p class="article-text">
        No lo has conseguido. STOP
    </p><p class="article-text">
        La herida empieza a cicatrizar. STOP 
    </p><p class="article-text">
        No hemos parado de sonre&iacute;r y de amarnos STOP
    </p><p class="article-text">
        Mientras a algunos os ense&ntilde;an el odio, otros nos repartimos amores, l&aacute;grimas y sonrisas como nos dijo Robe que hici&eacute;ramos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/telegrama-cobarde_132_12835065.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Dec 2025 18:56:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Telegrama a un cobarde]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Peerse también es gentrificar]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/peerse-gentrificar_1_12383446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4075d856-8cf3-4399-81e6-0f4d61a3d0a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Peerse también es gentrificar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El verano arranca con cifras récord de viviendas turísticas disponibles, las comunidades de vecinos buscan nuevas fórmulas para la convivencia y Pilar se estrena en el papel de vecina en la película de serie B en la que se han convertido las vacaciones</p><p class="subtitle">Anteriores historias - El manifiesto deportista: si Marx levantara la cabeza (o las pesas)</p><p class="subtitle">Anteriores historias - 'Tinderland'</p><p class="subtitle">Anteriores historias - Lunes de perros</p><p class="subtitle">Anteriores historias - Tren a la desidia</p><p class="subtitle">Anteriores historias - Lotería hospitalaria</p></div><p class="article-text">
        Pilar se estrena este verano como vecina tur&iacute;stica y anda de cabeza intentando averiguar qu&eacute; espera el sector de ella. Teme que el consejero de Turismo, o peor a&uacute;n, el presidente de la patronal se presente una ma&ntilde;ana en el zagu&aacute;n de su casa y la abronque por no estar haciendo su parte. Y es que en el circo vacacional, todo el mundo sabe cu&aacute;l es su papel: los camareros soportan borrachos; las <em>kellys</em> cruzan los dedos para que les toquen las habitaciones de la clientela m&aacute;s c&iacute;vica; en las cocinas se afanan con la limpieza para evitar intoxicaciones de las que consiguen titulares; las tripulaciones acuden al en&eacute;simo blanqueamiento dental para mantener la sonrisa a pesar de los retrasos; el personal de recepci&oacute;n&hellip; &iquest;Pero es que queda alguien para entregar las llaves? &iquest;No han sido sustituidos por las famosas cajas candado? 
    </p><p class="article-text">
        A Pilar le han dado precisamente ese papel en su debut como agente del sector tur&iacute;stico estatal: entregar las llaves.  Se lo ha pedido como favor el muchacho que atiende a los asuntos del nuevo propietario del segundo derecha, el que vendi&oacute; su vecina cuando se jubil&oacute; y se fue a vivir al campo. No es la primera que lo hace; cada vez queda menos gente en el pueblo. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta esa misma ma&ntilde;ana no le hab&iacute;a visto la cara al muchacho. Se lo ha cruzado mientras tend&iacute;a en la azotea, donde est&aacute;n los cuartos trasteros.  Al propietario lo vio el verano pasado cuando pas&oacute; a comentarle que las obras de remodelaci&oacute;n de la vivienda durar&iacute;an poco. Le pareci&oacute; un hombre muy elegante, con unos modales exquisitos, de esos canosos con melenita bien vestidos y que pronuncian todas las <em>eses</em>. El muchacho tambi&eacute;n habla con acento del otro lado de la frontera de Despe&ntilde;aperros, pero suena m&aacute;s ex&oacute;tico. El muchacho le ha pedido el favor en la escalera mientras cargaba una cama supletoria: tiene que esperar a una familia que, seg&uacute;n las indicaciones recibidas, llegar&aacute; en torno a las 3 de la tarde. Tambi&eacute;n tendr&aacute; que entrar con ellos en el piso para tomar nota de c&oacute;mo se entrega. Pilar se pregunta si la notar&iacute;a tur&iacute;stica estar&aacute; tan bien pagada. 
    </p><p class="article-text">
        El muchacho y ella han llegado a un acuerdo para el que no aparece casilla oportuna en <a href="https://www.juntadeandalucia.es/servicios/sede/tramites/procedimientos/detalle/6631.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el formulario de registro de las viviendas de uso tur&iacute;stico</a>. Un hoy por ti, ma&ntilde;ana por m&iacute;. Un &ldquo;esto para que usted pueda convidarse este fin de semana&rdquo;. No le ha parecido mal. El otro d&iacute;a escuch&oacute; que el gobierno quiere derivar el movimiento econ&oacute;mico del turismo hacia la poblaci&oacute;n local. As&iacute; que ser&aacute; esto de la propinilla, porque las propiedades y el &ldquo;taco&rdquo; por aqu&iacute; lo manejan los de fuera. <a href="https://www.rtve.es/play/audios/informe-2/fondos-inversion-turismo/16070880/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo dijeron en la radio</a> y lo comentan las vecinas sentadas al fresco cada vez que alguna vende su piso o el que hered&oacute; de su madre.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.ine.es/experimental/viv_turistica/experimental_viv_turistica.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En Espa&ntilde;a existen 368.295 viviendas tur&iacute;sticas censadas</a>. El verano pasado se alcanz&oacute; el r&eacute;cord y, aunque el &uacute;ltimo recuento apunta a una bajada m&iacute;nima, habr&aacute; que esperar para confirmar que eso sea una tendencia y que las restricciones y pol&iacute;ticas para evitar ver reducidos los censos en algunos barrios funcionan. El asunto es que esa cifra supone el 1,4% del total de la vivienda disponible en el pa&iacute;s, pero, claro, eso es una media. De Despe&ntilde;aperros para abajo, el porcentaje sube hasta el 1,9% y en provincias como C&aacute;diz o M&aacute;laga se eleva hasta el 2,5%.  <a href="https://theconversation.com/turistizacion-y-fondos-de-inversion-inmobiliaria-el-caso-de-el-perchel-de-malaga-178265" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un negocio multimillonario en el que han entrado tanto inversores espa&ntilde;oles -esos a los que llaman grandes tenedores- como extranjeros</a>. Pilar no es ni una cosa ni la otra; a ella le ha tocado hacer de vecina tur&iacute;stica en esta pel&iacute;cula dist&oacute;pica.
    </p><p class="article-text">
        El timbre ha sonado 20 minutos antes de lo previsto. Casi lo ha agradecido; podr&aacute; echarse la siesta. En la escalera oye quejarse a una mujer: &ldquo;pero &iquest;no hay ascensor? &iquest;En serio tengo que subir dos plantas con la maleta a cuestas?&rdquo;. Otra voz responde: &ldquo;Dale, que se note el dineral que te est&aacute;s gastando en el entrenador personal ese&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Dos mujeres?, pero &iquest;no eran una familia? Pilar sale a la puerta; sus peores temores parecen cumplirse. No es una familia, ni una pareja tranquilita; es una pandilla.  Desde arriba ha conseguido contar cuatro coronillas. Respira algo m&aacute;s tranquila cuando ve la raya de canas que luce una de ellas. Y termina de relajarse cuando tiene delante a la primera. La arruga no enga&ntilde;a; son <a href="https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/amigas-maduritas_132_8274441.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;oras maduritas</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Sube con ellas, abre la puerta y recorren el apartamento. Parecen conformes, aunque una de ellas asegura no estar contenta con la decisi&oacute;n de pasar el fin de semana en un apartamento tur&iacute;stico. Le ha dado un discursito un poco pesti&ntilde;o sobre la turistificaci&oacute;n, el derecho a la vivienda y no cu&aacute;ntos l&iacute;os m&aacute;s. &iquest;Por qu&eacute; no podr&aacute;n algunas vivir tranquilas con sus contradicciones?, piensa mientras cae en la cuenta de que se est&aacute; haciendo tarde para la siesta. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces, la mujer de las canas pregunta: &iquest;y la terraza?
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&iquest;Qu&eacute; terraza? Esta casa no tiene terraza, ninguna la tiene</li>
                                    <li>Pero hemos alquilado un apartamento con terraza para ver el atardecer</li>
                                    <li>Aqu&iacute; solo hay una azotea comunitaria y es para tender &iquest;quer&eacute;is subir? Se ve el mar, pero no la puesta de sol</li>
                                    <li>No, queremos el apartamento que hemos alquilado</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Pilar no se ha estudiado el manual de la vecina tur&iacute;stica y no sabe qu&eacute; responder. Las inquilinas empiezan a discutir entre ellas y llaman al propietario. Pilar se retira discretamente. Si se da prisa podr&aacute; echar una cabezadita. Eso solo si las se&ntilde;oras no siguen discutiendo a ese volumen. Las oye marcharse. Han decidido continuar sus reclamaciones desde el chiringuito.
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil. Para iniciar una reclamaci&oacute;n es necesario hacerlo a trav&eacute;s del chat de la plataforma. Una IA responde que van a tramitarlo. Optan por llamar al due&ntilde;o. &ldquo;Ha habido un malentendido, pero el apartamento cumple con lo descrito. Hay 4 camas y 1 ba&ntilde;o&rdquo;, argumenta. Le hacen ver la diferencia entre terraza con vistas al mar y azotea. En la primera puedes posar en kaft&aacute;n para Instagram; en la segunda, como mucho, lo cuelgas en el tendedero. Deciden pasar por alto que una de las camas sea una supletoria infantil en la que resulta imposible cambiar de lado a mitad de la noche sin caer al suelo. La conversaci&oacute;n no llega ning&uacute;n lado y vuelven con la IA. Reciben un mail con nuevas indicaciones: buscar una alternativa y aceptar que la plataforma asumir&aacute; el coste de la diferencia. &iquest;De verdad alguien cree que es posible encontrar un apartamento con terraza y vistas al mar un viernes a las 5 de la tarde en una de las playas m&aacute;s populares del pa&iacute;s? Imposible, solo aparece disponible un &ldquo;chalet deluxe con jard&iacute;n -s&oacute;lo familias&rdquo;. Intentan reservarlo, pero al solicitarlo les sale otro mensaje autom&aacute;tico del presunto anfitri&oacute;n: otra plataforma intermediaria con sede en Holanda. Consiguen encontrar un n&uacute;mero de tel&eacute;fono con el que contactar. Tiene prefijo portugu&eacute;s, pero al otro lado se oye una voz masculina con claro acento transoce&aacute;nico. &ldquo;Perm&iacute;tame se&ntilde;ora que compruebe, no se retire&hellip;&rdquo;. Quince minutos de espera despu&eacute;s, la fatal noticia: &ldquo;resulta imposible localizar a la persona que debe entregarle las llaves, pero podemos ofrecerle otro alojamiento similar a 10 kil&oacute;metros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Empieza a atardecer. Si siguen peleando se van a perder la puesta de sol, as&iacute; que deciden volver e instalarse para pasar el fin de semana en el apartamento que les han dado por error. Pilar, preocupada por haber fallado en su premier tur&iacute;stica, sale a la escalera al o&iacute;rlas y las recibe (ahora s&iacute;) con una sonrisa y un comentario de alivio: &ldquo;casi mejor que se queden ustedes a que venga una pandilla de veintea&ntilde;eros con ganas de fiesta&rdquo;. Ay, Pilar. 
    </p><p class="article-text">
        Has subestimado claramente la capacidad de desinhibici&oacute;n de una panda de perimenop&aacute;usicas pasando un fin de semana solas en la playa: tacones por la escalera regresando de madrugada; pasos sobre tu techo de una habitaci&oacute;n a otra eligiendo el modelo para salir; conversaciones apasionadas sobre pol&iacute;tica, sexualidad y crianza filtr&aacute;ndose por las paredes y esa ventana del ba&ntilde;o directa al patio de luz compartido, ese patio que es la c&aacute;mara de resonancia perfecta capaz de ampliar hasta el infinito el sonido de un soberano peo. Menuda mierda esto del turismo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/peerse-gentrificar_1_12383446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Jun 2025 19:38:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Peerse también es gentrificar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,sociedad,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La coca ya no está de moda]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/coca-no-moda_129_12304940.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/147e0ba3-5cad-4c55-ba30-c4b47a77138b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La coca ya no está de moda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Anteriores historias - El manifiesto deportista: si Marx levantara la cabeza (o las pesas)</p><p class="subtitle">Anteriores historias - Tren a la desidia</p><p class="subtitle">Anteriores historias - Lotería hospitalaria</p><p class="subtitle">Anteriores historias - Lunes de perros</p><p class="subtitle">Anteriores historias - 'Tinderland'</p></div><p class="article-text">
        La coca&iacute;na ha pasado de moda, pero, seg&uacute;n parece el mercado a&uacute;n no se ha enterado. Tiene que ser eso porque la alternativa es que haya gente esnifando muy encima de sus posibilidades nasales y neurol&oacute;gicas. Veamos los datos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Ministerio de Sanidad, <a href="https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/sanidadDatos/tablas/tabla9.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apenas un dos por ciento de las personas entre 15 y 64 a&ntilde;os ha consumido coca&iacute;na en el &uacute;ltimo a&ntilde;o</a>. Es m&aacute;s, en la tabla donde expone esos datos, se se&ntilde;ala expresamente que: &ldquo;dada la baja prevalencia del consumo de coca&iacute;na, la muestra no permite la desagregaci&oacute;n de los consumos por comunidades aut&oacute;nomas y ciudades con estatuto de autonom&iacute;a&rdquo;. Semejante adenda viene al pie de una tabla donde se compara el consumo de coca&iacute;na con el de cannabis, que s&iacute; permite desagregar datos porque por lo visto, parafraseando a Carmen Ch&iacute;a, <a href="https://www.youtube.com/watch?embeds_referring_euri=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2Fsearch%3Fq%3Dla%2Bjuani%2Bfuma%2Bhierba%26rlz%3D1C1GCEU_esES1161ES1161%26oq%3Dla%2Bjuani%2Bfuma%2B%26gs_lcrp%3DEgZjaHJvbWUqCAgBEAAYFh&amp;source_ve_path=Mjg2NjQsMTY0NTAz&amp;v=xZhFe2rEA28&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Juani no es la &uacute;nica que fuma hierba</a>.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, seg&uacute;n Sanidad, la demanda de coca&iacute;na est&aacute; por los suelos, pero &iquest;y la oferta? Esos datos hay que buscarlos en otro Ministerio, el de Interior. Y ah&iacute; es donde se empieza a enredar el tema. <a href="https://interior.gob.es/opencms/ca/detalle/articulo/Las-Fuerzas-y-Cuerpos-de-Seguridad-aumentaron-un-43-la-presion-policial-sobre-las-redes-de-narcotrafico-en-el-Campo-de-Gibraltar-en-2024/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las operaciones policiales contra el narco no paran de aumentar</a>, lo que da una idea de que la oferta est&aacute; lejos de caer. Por tanto, seg&uacute;n las leyes del<em> capitaloceno </em>que nos ha tocado vivir, con tan baja demanda y semejante oferta, el precio deb&iacute;a estar por los suelos. <a href="https://www.infobae.com/espana/2024/01/18/los-narcos-inundan-espana-de-cocaina-pero-el-precio-del-gramo-sigue-a-60-euros-en-la-calle/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pues tampoco</a>. As&iacute; que lo dicho: o las leyes del mercado no funcionan o hay alguien esnifando por encima de sus posibilidades.
    </p><p class="article-text">
        Para intentar entender el asunto hicimos lo que venimos haciendo en &ldquo;Gentes de lunes&rdquo;, salir a ver c&oacute;mo est&aacute; el patio. En este caso; los ba&ntilde;os, que desde que se hicieron unisex el asunto resulta menos evidente, pero ni de lejos logra pasar desapercibido. Y nuestra hip&oacute;tesis es dif&iacute;cilmente refutable. La gente madurita se droga sin reparo en los bares de copas a cualquier hora del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El siglo pasado, la escena era m&aacute;s obvia. Si en la cola del ba&ntilde;o ve&iacute;as mezclarse y entrar en grupo a personas de diferente sexo (eran los noventa, no habl&aacute;bamos nada de diversidades) sab&iacute;as que la tapa del v&aacute;ter no iba a levantarse, sino a servir de apoyo. Ahora que los ba&ntilde;os no est&aacute;n se&ntilde;alizados, la mezcla de g&eacute;neros en la entrada y salida de los aseos de los bares no parece s&iacute;ntoma de nada ilegal. Lo dicho, el asunto parece menos evidente, pero sigue sin pasar desapercibido. Los gestos y miradas c&oacute;mplices lo dicen todo. Ya no hace falta actualizar la jerga para saber cu&aacute;ndo alguien va al ba&ntilde;o a peinarse, a hacerse una raya, a meterse un tiro o (lo m&aacute;s raro que he o&iacute;do) a ver al delineante.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la coca&iacute;na no est&eacute; de moda, seg&uacute;n Sanidad, y el target de la farlopa se reduzca a marchas forzadas, no nos result&oacute; complicado darnos de narices con la escena que sigue. Un se&ntilde;or canoso, con pantal&oacute;n de pinzas y camisa remangada, conversa con una mujer. A ella no le veo las canas, pero las arrugas la delatan. Su cara me resulta familiar, pero no caigo. Pego la oreja y me doy cuenta de que andan en una conversaci&oacute;n tan habitual como in&uacute;til: &iquest;es Pedro S&aacute;nchez el culpable de todos los males de la Humanidad o solo una v&iacute;ctima de la ira reaccionaria? &Eacute;l lo ve como verdugo; ella como v&iacute;ctima. &iexcl;Menudo plan para una tarde de gin tonics! Intuyo la vehemencia de la mujer en sus gestos, pero tambi&eacute;n la complicidad de su conversaci&oacute;n. Quiero decir que no parecen una pareja reci&eacute;n salida de <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/tinderland_129_12112752.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tinderland</a>. Se conocen. Les veo caminar hacia el ba&ntilde;o. Y justo cuando la pierdo de vista, caigo en la cuenta.
    </p><p class="article-text">
        No la conozco, es solo que guarda un parecido importante con <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Andrea_Aldana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrea Aldana</a>, la periodista colombiana refugiada en Espa&ntilde;a tras ser amenazada de muerte por el narco y la corruptela pol&iacute;tica que lo rodea. Estuve escuch&aacute;ndola unos d&iacute;as antes en una conferencia hablando de guerrilleras que imponen su fuerza en la selva y negociaciones de paz. Fue el d&iacute;a que se me ocurri&oacute; dedicar un lunes a hablar de coca&iacute;na. Fue Aldana la que me dio la idea de quitarnos la careta hip&oacute;crita de sentirnos moralmente superiores al resto hablando de justicia social. &ldquo;Mientras ustedes bailan en un <em>after</em>&nbsp;la gente muere en mi pa&iacute;s por el control de las plantaciones y el comercio de la coca y lo va a seguir haciendo mientras sea una actividad ilegal y el cultivo no pueda ser explotado legalmente&rdquo;, dijo, justo antes de empezar a tararear&nbsp;la canci&oacute;n de Ska-P: <em>&ldquo;legalegalizaci&oacute;n</em>&hellip;&rdquo;; &ldquo;de calidad y barato&rdquo;, le respondo mientras regreso a los noventa, cuando los ba&ntilde;os no eran mixtos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/coca-no-moda_129_12304940.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 May 2025 17:45:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La coca ya no está de moda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,sociedad,cocaína]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El manifiesto deportista: si Marx levantara la cabeza (o las pesas)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/manifiesto-deportista-si-marx-levantara-cabeza-pesas_1_12233146.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34e9272e-79f7-4909-b5a7-3248347c23b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El manifiesto deportista: si Marx levantara la cabeza (o las pesas)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Anteriores historias - 'Tinderland'</p><p class="subtitle">Anteriores historias - Lunes de perros</p><p class="subtitle">Anteriores historias - Lotería hospitalaria</p><p class="subtitle">Anteriores historias - Tren a la desidia</p></div><p class="article-text">
        As&iacute; est&aacute; la cosa: <a href="https://www.csd.gob.es/es/encuesta-de-habitos-deportivos-en-espana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seis de cada 10 personas con m&aacute;s de 15 a&ntilde;os censadas en Espa&ntilde;a aseguran haber practicado deporte en el &uacute;ltimo a&ntilde;o</a>. De ellas, un 20% lo hace a diario, la mitad, semanalmente, y el resto al menos una vez al mes o al trimestre (cero estr&eacute;s estos &uacute;ltimos). De los cuatro que siguen en el sof&aacute; no sabemos nada.
    </p><p class="article-text">
        Los datos los dio hace tiempo la Divisi&oacute;n de Estad&iacute;stica y Estudio del Ministerio de Cultura y Deporte y no deber&iacute;a tardar en publicarse la actualizaci&oacute;n, porque seg&uacute;n anuncian en su web en este momento se est&aacute;n analizando los datos recogidos en 2024. O sea que la cosa igual va a mejor (o peor, seg&uacute;n se mire).
    </p><p class="article-text">
        Mientras el Gobierno escudri&ntilde;a las respuestas aportadas, quienes sacamos adelante estas historias de lunes nos hemos echado a la calle para poder dar un avance de esos h&aacute;bitos deportivos. Hemos visitado gimnasios, parques y pantallas durante dos semanas con la intenci&oacute;n de localizar a esos seis deportistas habituales y entender sus motivaciones.
    </p><p class="article-text">
        La primera conclusi&oacute;n de nuestra incursi&oacute;n en el universo del ejercicio f&iacute;sico (no todo es deporte) es que se podr&iacute;a escribir una nueva versi&oacute;n de &ldquo;El Capital&rdquo; de Karl Marx atendiendo a la lucha de clases entre los propietarios de los medios de producci&oacute;n de masa muscular y los seguidores de esa nueva religi&oacute;n que es el bienestar f&iacute;sico. Con permiso del soci&oacute;logo del deporte Jean Marie Borm, alguien con conocimiento deber&iacute;a poner la lupa de la filosof&iacute;a para dibujar las relaciones entre propietarios de gimnasios, entrenadores personales e influencers, por un lado, y los deportistas <em>amateurs</em>, por otro (los profesionales merecen cap&iacute;tulo aparte y hoy no es el tema).
    </p><p class="article-text">
        Por ahora parece ir ganando el proletariado: los cuatro del sof&aacute;, los que optan por el deporte gratis en espacios al aire libre o en casa. A los primeros y a los &uacute;ltimos no pude observarlos en el estudio de campo de estas semanas por razones obvias, pero a los de los parques los tengo bien fichados. La encuesta del Gobierno dice que son mayoritariamente hombres de mediana edad con estudios superiores y con tiempo libre los fines de semana. Nuestro estudio dice que tambi&eacute;n. Y a&ntilde;ade que van en bicicleta, en pandilla y hablando sin parar. Tambi&eacute;n dicen los datos del Ministerio que las mujeres prefieren las apps y practicar ejercicio en casa. O sea, los hombres ocupando el espacio p&uacute;blico y las se&ntilde;oras en casa, nada nuevo bajo el Sol.
    </p><p class="article-text">
        Si a Marx le diera por levantar la cabeza, o las pesas, tendr&iacute;a que reescribir la teor&iacute;a del valor-trabajo porque &iquest;cu&aacute;nto cuesta ponerse el culo duro? El valor de una mercanc&iacute;a est&aacute; determinado por la cantidad de trabajo necesario para producirla y, viendo lo que vi en uno de esos gimnasios franquicia de moda hace un par de semana, el valor de tener los gl&uacute;teos como el acero es alto muy alto, 'requetealto'. No por lo que haya que pagar; la democratizaci&oacute;n de los gimnasios ha abaratado las cuotas significativamente. De hecho, ahora se puede hacer un itinerario gratuito de instalaciones abusando de la cortes&iacute;a del marketing. El valor radica en la trabajera de utilizar las diferentes m&aacute;quinas dise&ntilde;adas para ejercitar las posaderas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute; lo de la plusval&iacute;a. Ah&iacute; ganan los entrenadores personales, a los que se paga un pastizal por recibir instrucciones en instalaciones min&uacute;sculas, en el mejor de los casos, o en mitad del parque, en el peor. &nbsp;La ganancia de vender como exclusividad lo que es una reducci&oacute;n de coste es una jugada maestra del capitalismo deportivo, est&aacute; claro.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos seguir con lo de la mercantilizaci&oacute;n de las relaciones sociales (vales lo que valgan tus mallas o la inscripci&oacute;n en la prueba deportiva que hayas elegido) y acabar con lo de la crisis permanente del sistema porque, ah&iacute; amiga, si murieron el aerobic y los calentadores tambi&eacute;n lo har&aacute;n Llados y sus 'burpees', porque el capitalismo deportivo es inherentemente inestable y propenso a crisis y cambios de moda. Solo quienes nos miran desde el sof&aacute; saben que no les afectar&aacute;. O s&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/manifiesto-deportista-si-marx-levantara-cabeza-pesas_1_12233146.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Apr 2025 18:28:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/34e9272e-79f7-4909-b5a7-3248347c23b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="312443" type="image/jpeg"/>
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      <media:title><![CDATA[El manifiesto deportista: si Marx levantara la cabeza (o las pesas)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[deportes,Córdoba,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El feminismo no era gratis]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/feminismo-no-gratis_132_12137378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51a18edd-7e4b-4cbe-a115-08df35159652_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El feminismo no era gratis"></p><p class="article-text">
        El d&iacute;a que Carmen de Burgos hizo la maleta en Almer&iacute;a, dej&oacute; a su marido y se fue a Madrid a buscarse la vida como periodista renunci&oacute; al respeto de buena parte de sus vecinos. Cuando Beatriz Gimeno de Flaquer, cat&oacute;lica, apost&oacute;lica y romana como era, critic&oacute; p&uacute;blicamente los matrimonios burgueses y de conveniencia y a las mujeres que se dejaban convertir en floreros acept&oacute; dejar de ser invitada a m&aacute;s de una fiesta. Cuando Teresa Ma&ntilde;&eacute; teorizaba sobre el amor libre entre iguales y apost&oacute; por compartir toda una vida con una &uacute;nica pareja, Juan Montseny, tuvo que digerir y renunciar a todos sus sue&ntilde;os rom&aacute;nticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si las madres del feminismo pagaron un precio, &iquest;c&oacute;mo &iacute;bamos a esperar que nos saliera gratis a nosotras? Se&ntilde;oras, no seamos ingenuas y, sobre todo, advirtamos a las que puedan estar por llegar: el feminismo no sale gratis. Ni profesional ni personalmente, pero que no cunda el p&aacute;nico; sabemos c&oacute;mo pagarlo.
    </p><p class="article-text">
        El coste profesional es sencillo de entender. Si te llevas la militancia a la oficina, adem&aacute;s de sufrir las mismas discriminaciones que el resto de compa&ntilde;eras, ser&aacute;s a menudo calificada como inconformista y, en no pocas ocasiones, ridiculizada por exigir un trato igual que a tus compa&ntilde;eros varones, siempre con un atimbrado tono condescendiente: &ldquo;C&oacute;mo eres, hija, nunca est&aacute;s conforme con nada&hellip; Tranquila, no te alteres&hellip;&rdquo;. Si a las que lucharon en el siglo XIX por nuestros derechos civiles y pol&iacute;ticos las encerraron en sanatorios mentales, &iquest;qu&eacute; &iacute;bamos a esperar? La condescendencia ser&aacute;, en todo caso, lo mejor que puedes encontrar porque, amiga, lo que se viene es peor. Hemos vivido a&ntilde;os dulces, de manifestaciones masivas, de alianzas, de movilizaci&oacute;n y solidaridad, pero se han terminado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora que por lo visto somos <em>woke,</em> podr&aacute;s verte en situaciones verdaderamente inc&oacute;modas en las que cualquier persona, sea del g&eacute;nero que sea, podr&aacute; cuestionar cualquier dato o evidencia que muestres sobre desigualdad con frases como &ldquo;eso ser&aacute; tu opini&oacute;n&hellip; menudas tonter&iacute;as dices&hellip; no tienes ni idea de nada&rdquo;. Tus datos contra sus opiniones. La evidencia contra el relato de un se&ntilde;or color naranja. Insisto en que hablo del &aacute;mbito profesional; que esas son frases reales soportadas por mujeres profesionales en este pa&iacute;s en las &uacute;ltimas semanas. Situaciones en las que, a diferencia de las que se escuchan a veces en la oficina, la condescendencia ni la hueles. En estos tiempos, lo que prima es la mala educaci&oacute;n y el ataque directo y si puede ser con p&uacute;blico mejor.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; pasa en nuestras vidas privadas?
    </p><p class="article-text">
        El coste personal de ser feminista que no acepta el rol de cuidadora 24/7 empieza por ser tachada de ego&iacute;sta y, si adem&aacute;s eres cis hetero, por aceptar que no es f&aacute;cil encontrar una pareja con una masculinidad suficientemente fuerte para no sentirse amenazado cada vez que sales a gritar el 8M o para no sentirse aludido cuando criticas el machismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://elpais.com/sociedad/2025-03-02/cada-vez-mas-solteras-y-mas-felices-muchos-hombres-no-estan-sabiendo-estar-a-la-altura.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dice Isabel Vald&eacute;s que por eso cada vez hay m&aacute;s mujeres solteras</a>. No soy yo qui&eacute;n para quitarle la raz&oacute;n, solo para subrayar que, amiga date cuenta, si das con uno de los buenos (que haberlos, haylos) no lo sueltes o s&iacute;, si eso es lo que te pide el cuerpo, pero avisa al resto por sororidad y&nbsp;acepta que, como lo hagas (dejar a un bueno) ser&aacute;s invalidada a menudo por quienes no acaban de entender tu inconformismo (&ldquo;hija, es que ninguno te parece bien&rdquo;). Y para terminar, el peor de los precios, el permanente cuestionamiento que acabas haci&eacute;ndote t&uacute; misma, exigi&eacute;ndote ser perfecta tambi&eacute;n en tu militancia, como si enamorarte fuera una debilidad o renunciar a un d&iacute;a a una fiesta te convirtiera en una blandengue.
    </p><p class="article-text">
        Ser feminista, resumiendo, no sale gratis, pero en los &uacute;ltimos d&iacute;as y en conversaciones cruzadas con amigas he logrado dar con la manera de pagar la entrada para poderme dejar puestas las gafas violeta.
    </p><p class="article-text">
        Para superar el coste personal, dos monedas: las canciones de Rigoberta Bandini y las amigas, las buenas, las que entienden tus incoherencias, las que no te juzgan y te sacan a bailar. Para lo profesional, redes feministas en las que buscar recursos y apoyo y una dosis enorme de paciencia, humor y un escudo de di&aacute;logo frente a quienes buscan el enfrentamiento de la violencia verbal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y si nada funciona, saca el arma que me recomend&oacute; el otro d&iacute;a una nueva &iacute;dola: <a href="https://www.nationalgeographic.es/historia/2024/05/pintalabios-rojo-simbolo-brujeria-estatus-empoderamiento" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la barra de labios roja</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seguimos
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/feminismo-no-gratis_132_12137378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Mar 2025 17:12:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El feminismo no era gratis]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Tinderland']]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/tinderland_129_12112752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d4efe9b-0589-4c13-9ba8-ea65c65b9b19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Tinderland&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Anteriores historias - Lunes de perros</p><p class="subtitle">Anteriores historias - Lotería hospitalaria</p><p class="subtitle">Anteriores historias - Tren a la desidia</p></div><p class="article-text">
        Juan est&aacute; tratando de entender qu&eacute; quiere comunicarle <em>Mar&iacute;a, 40 a&ntilde;os, a 96 km</em> con las dos fotos de su perfil en Tinder: un fregadero vac&iacute;o y un filete de pollo sobre guarnici&oacute;n de verdura. Tiene la teor&iacute;a de que las mujeres hetero que abren perfiles en apps de citas y no ponen fotos suyas es porque tienen pareja o no se sienten demasiado seguras con su f&iacute;sico, pero esa teor&iacute;a est&aacute; construida sobre cientos de im&aacute;genes de paisajes y atardeceres. Lo del fregadero y el filete no termina de cuadrarle. 
    </p><p class="article-text">
        Esther ha prometido reflexionar sobre el tema y echarle una mano para desencriptar el mensaje oculto en las fotos, siempre y cuando &eacute;l la ayude a entender las razones por las que <em>Sergio, 43 a&ntilde;os, 154 km</em> ha cre&iacute;do que es una buena idea posar desnudo en Tinder boca abajo con la cabeza pegada en la almohada. De hecho, la aparici&oacute;n del adonis la ha hecho dudar de los datos que hab&iacute;a dejado fijados en las preferencias de su perfil. &ldquo;Mujer cis hetero buscando hacer amigos&rdquo;. Correcto.
    </p><p class="article-text">
        Mientras ambos discuten sobre las motivaciones de Mar&iacute;a y Sergio me he parado a sacar el retrato robot del usuario de las apps de citas en Espa&ntilde;a. Es un millenial vasco y funcionario que dedica unas 5 horas al mes al ligoteo virtual. No sabemos nada sobre su orientaci&oacute;n sexual porque <a href="https://www.gfk-media-measurement.com/es/insights/ligar-en-internet-en-espa%C3%B1a-aumentan-un-17-los-usuarios-de-plataformas-de-dating" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el &uacute;ltimo estudio de GFK DAM</a>, el medidor oficial de audiencias virtuales, publicado hace un par de semanas no se mete en ese jard&iacute;n. De hecho, tampoco ofrece una visi&oacute;n amplia sobre la diversidad de g&eacute;nero y orientaciones en este tipo de espacios, aunque apunta a Grindr, la red especializada en hombres homosexuales y bixsexuales, como la app que m&aacute;s usuarios logr&oacute; ganar durante el a&ntilde;o pasado y, lo m&aacute;s destacado, la que m&aacute;s &ldquo;engancha&rdquo;: 10 horas y 12 minutos al mes por cada usuario.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a existen casi 5 millones de usuarios registrados en las apps de citas y, en contra de lo que se argument&oacute; sobre el crecimiento desmedido en pandemia, lo cierto es que la tendencia al alza parece mantenerse. Exactamente igual que la de las infecciones de transmisi&oacute;n sexual. La incidencia de la gonorrea, s&iacute;filis y clamidia aument&oacute;, seg&uacute;n el Instituto de Salud Carlos III, un 30% de media, lo mismo que el uso de apps de citas. Pura casualidad, no causalidad. 
    </p><p class="article-text">
        Nos gusta ligar en redes, aunque sea ense&ntilde;ando el fregadero, el filete o el trasero. Y quienes m&aacute;s a gusto se encuentran en este ecosistema son los hombres de entre 30 y 55 a&ntilde;os. Seg&uacute;n parece, la cosa a partir de esa edad empieza a caer. En 2024 llegaron a las principales apps de citas en Espa&ntilde;a 700.000 usuarios m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior y, aunque no sabemos cu&aacute;nto tiempo permanecen en ellas ni si es la primera vez que llegan o son &ldquo;reincidentes&rdquo;, las ciencias sociales llevan a&ntilde;os empe&ntilde;adas en entender el fen&oacute;meno: &iquest;qu&eacute; buscan las personas que usan estas apps? &iquest;por qu&eacute; y c&oacute;mo llegan a ellas? &iquest;cu&aacute;nto tiempo se quedan?&iquest;encuentran lo que buscaban? 
    </p><p class="article-text">
        En 2020, <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7557852/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio de la Universidad de Zaragoza</a> puso orden a las investigaciones que trataban de responder a todo eso y concluy&oacute; que &ldquo;las apps de citas han venido para quedarse&rdquo; y conviene no perderlas de vista como fen&oacute;meno social por cuanto esa manera de relacionarse puede afectar a la salud f&iacute;sica y, sobre todo mental, de quienes las usan. De hecho, las alertas lanzadas desde el mundo de la psicolog&iacute;a por la presunta capacidad de los lugares virtuales de citas para volvernos adictos ya ha provocado <a href="https://www.nationalgeographic.es/ciencia/2024/03/app-ligar-que-pasa-cerebro-adiccion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la primera demanda judicial en Estados Unidos</a> contra la empresa propietaria de Tinder, que contin&uacute;a siendo la reina en el universo de las quedadas por internet. 
    </p><p class="article-text">
        No hay datos ni evidencia cient&iacute;fica que expliquen lo del fregadero y el filete porque no hay estudio que pueda profundizar hasta tal extremo en las motivaciones reales de quienes deciden abrir una cuenta en cualquiera de las apps de citas que operan en este momento. 
    </p><p class="article-text">
        No hay pruebas, pero tampoco dudas de que quienes exponen su filete, su fregadero y su trasero en el espacio virtual lo hacen porque buscan otros filetes, fregaderos o traseros en un mundo que ha convertido en mercanc&iacute;a la imagen propia. 
    </p><p class="article-text">
        El uso de filtros y la manipulaci&oacute;n de im&aacute;genes en redes sociales han desvirtuado por completo la imagen que percibimos de los dem&aacute;s y de nosotros mismos. Si nadie tiene arrugas en Instagram; si nadie baila ense&ntilde;ando michel&iacute;n en tiktok &iquest;por qu&eacute; no iba Mar&iacute;a a ense&ntilde;ar su fregadero y su filete? Al fin y al cabo a&uacute;n queda alg&uacute;n hombre por ah&iacute; al borde de la extinci&oacute;n para quien fregar y guisar es todo lo que le pide a una mujer. Confiemos en que no hagan match.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/tinderland_129_12112752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Mar 2025 19:17:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Tinderland']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carnaval punky]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/carnaval-punky_132_12097221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b21aa5f-5d95-47cb-8c78-af4b2db9f48b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carnaval punky"></p><p class="article-text">
        Tengo el whastapp a reventar de fotos de criaturas disfrazadas de <a href="https://www.esa.int/Space_in_Member_States/Spain/Sara_Garcia_Alonso" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Garc&iacute;a Alonso</a>, la astronauta espa&ntilde;ola que se ha convertido en referente para miles de criaturas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo nunca quise ser astronauta. En la Espa&ntilde;a de los ochenta lo que lo petaba en carnaval era disfrazarse de punky; pillar lo m&aacute;s estrafalario que hubiera por casa, colgarse toda la bisuter&iacute;a de tu madre y gastar kilos de gomina patrico de tu padre para parecerte lo m&aacute;s posible a esos seres que aparec&iacute;an de vez en cuando en <a href="https://www.rtve.es/play/videos/tocata/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tocata</a>. Era eso o sacar el pijama y decir que ibas de china. Con los a&ntilde;os, en la Facultad, me alegr&eacute; de haber optado por lo primero. Me facilit&oacute; el relato de mi propio personaje. Me dio por leer El Jueves, asistir a las asambleas estudiantiles y escuchar a Manolo Kabezabolo. Dur&oacute; poco mi vida antisistema. Lleg&oacute; la vida adulta y ah&iacute; qued&oacute; todo. O no.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El viernes en El ambig&uacute; me dio por pensar en todo esto. Tocaba <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Biznaga_(banda)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la banda madrile&ntilde;a Biznaga</a>. Guitarreo, calcetines blancos y unas letras que los sit&uacute;an del lado de la rebeld&iacute;a. Sus batallas: la gentrificaci&oacute;n, el derecho a la ciudad, la precariedad laboral, la salud mental y la hiperconexi&oacute;n. Asuntos imposibles para el pop o cualquier otro estilo que no sea gritar y reventar (literalmente) la guitarra en directo. No defraudaron. Tampoco creo que la lealtad&nbsp; de los trescientos incondicionales que pagaron su entrada para darlo todo pudiera ser derribada f&aacute;cilmente. Pero, insisto, sonaron bien y supieron llevar al personal al punto que exigen sus canciones de acci&oacute;n directa. Al menos eso me pareci&oacute; durante un rato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Confieso que me hab&iacute;a camuflado con minifalda y botas de suelas enormes para pasar desapercibida; no tuve que buscar gomina porque las crestas han desaparecido y el pelo luce m&aacute;s mod o abertaxle que el punk que ve&iacute;amos en los ochenta. El asunto es que trat&eacute; de mimetizarme con el ambiente, no fuera alguien a darse cuenta de que soy una impostora. Y creo que lo consegu&iacute;, al menos las dos horas que los madrile&ntilde;os estuvieron sobre el escenario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al encender las luces me di cuenta de que hab&iacute;a m&aacute;s de uno tan disfrazados como yo. Los mismos que hab&iacute;an estado gritando <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Kc7kNKogpew" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El futuro sobre plano&rdquo;</a> a mi izquierda resultaron ser de Ciudad Real y estar alquilados en unos apartamentos tur&iacute;sticos en el centro durante el fin de semana. En el grupo de atr&aacute;s, la misma que se desga&ntilde;itaba vocalizando a la perfecci&oacute;n <a href="https://www.youtube.com/watch?v=gwtLJyDmlfI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Benzodiazepinas&rdquo;</a> era la directora de la oficina bancaria que rechaz&oacute; la revisi&oacute;n de mi hipoteca. Hab&iacute;a temido ser la m&aacute;s vieja del lugar y a la &uacute;nica a la que le encajara <a href="https://www.youtube.com/watch?v=18cRUPwgJJQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El esp&iacute;ritu del 92&rdquo;</a> y result&oacute; que buena parte del personal presente me superaba en canas y arrugas.
    </p><p class="article-text">
        Entonces record&eacute; que era carnaval. Nos hab&iacute;amos disfrazado de punkies y est&aacute;bamos emocionados porque <a href="https://www.youtube.com/watch?v=oAvi82NUZSw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;El entusiamo&rdquo;</a> es disidencia y disfrazarse de china ya no es una opci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/carnaval-punky_132_12097221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Mar 2025 16:10:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carnaval punky]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Carnaval]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lunes de perros]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/lunes-perros_129_12053667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c5d10e4-3741-4963-8821-8a25c841b5fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lunes de perros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Otras historias - Tren a la desidia</p><p class="subtitle">Anteriores historias - Lotería hospitalaria</p></div><p class="article-text">
        Un humano tiene cuarenta veces m&aacute;s neuronas que un perro. Concretamente 85.000 millones de media frente a 2,2 mil millones. Y sin embargo, me pregunto qu&eacute; pensar&aacute;n los perros cuando sus humanos act&uacute;an como lo hacen durante los paseos que dan juntos. Ya s&eacute; que los perros no tienen opini&oacute;n. No es que nadie se la haya pedido, es que los canes tienen una capacidad cerebral que les impide desarrollar la consciencia, no al menos como la entendemos los humanos. Son capaces de aprender, de entender palabras y tienen emociones, pero no sentimientos humanos. Lo dice la ciencia; concretamente la Universidad de Harvard, que hace 5 a&ntilde;os puso en marcha el proyecto <a href="https://sites.harvard.edu/caninebrainsproject/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Canine Brain</em></a> para entender c&oacute;mo funciona el cerebro de los perretes. Y ah&iacute; lleva un lustro el equipo de cient&iacute;ficas, veterinarias y adiestradoras -s&iacute;, son todas se&ntilde;oras- explicando y ofreciendo evidencias sobre c&oacute;mo comprenden el mundo los canes. Spoiler: no lo hacen como nosotras. &nbsp;<a href="https://www.rover.com/blog/do-dogs-have-feelings/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo explica aqu&iacute;</a> la directora del proyecto muy cient&iacute;ficamente y, algo m&aacute;s burdamente, el chiste que me contaron el otro d&iacute;a:
    </p><p class="article-text">
        -&nbsp;Deja encerrado en tu coche a tu perro y a tu pareja y vuelve media hora despu&eacute;s, a ver cu&aacute;l de los dos te recibe moviendo el rabo.
    </p><p class="article-text">
        El asunto es que las expertas dicen que no va bien lo de antropomorfizar el comportamiento de los animales porque eso nos confunde, pero no se libra una de una tradici&oacute;n narrativa de siglos tan f&aacute;cilmente, que se lo cuenten a Esopo. 
    </p><p class="article-text">
        Canine Brain Project lleva cinco a&ntilde;os recogiendo datos sobre el comportamiento de los perros para profundizar en su conocimiento (<a href="https://sites.harvard.edu/caninebrainsproject/surveys-2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si quiere participar puede hacerlo aqu&iacute;</a>). Yo, insisto, me pregunto &iquest;qu&eacute; pensar&aacute;n los perros sobre el comportamiento de sus humanos?, as&iacute; que esta semana he realizado un estudio observacional por si un d&iacute;a en la Universidad Canina equivalente a Harvard les da por darle la vuelta a la tortilla. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lunes, 6:50, en un descampado</strong> a medio iluminar, un teckel observa a su humana caminar muyyyy leentamente: pone un pie, se detiene, agacha la cabeza y enciende la linterna del aparato ese que mira cuando &eacute;l aprovecha para comerse los restos de comida basura que dej&oacute; tirada la chavalada que vino de madrugada el domingo y que, probablemente, el servicio municipal de limpieza tardar&aacute; todav&iacute;a d&iacute;as en recoger. De hecho no lo har&aacute; si la lluvia llega antes. Dirige la luz hacia el suelo; da otro paso y vuelve a detenerse y a repetir la operaci&oacute;n. &Eacute;l sigue a lo suyo, aunque la cadena extensible le impide alejarse demasiado, sabe que tampoco llegar&iacute;a muy lejos viendo el lento caminar de su acompa&ntilde;ante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Martes, 14:17, en el mismo descampado</strong> iluminado por un contundente sol de invierno, una d&aacute;lmata escucha a su humano jurar el arameo. Ha pisado un excremento. Si hubiera usado la linterna del aparato ese al que le habla todo el tiempo cuando ella aprovecha para revolcarse entre la hierba del fondo no le hubiera ocurrido. Tampoco si el due&ntilde;o del excremento hubiera tenido un humano m&aacute;s c&iacute;vico, de esos que cumplen con la ordenanza municipal que explica que dejar una mierda en la calle tiene multa, <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/multas-no-recoger-cacas-perros_1_7115144.html#goog_rewarded" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aunque no haya quien las ponga</a> o de los que toman conciencia del peligro que las cacas de perro son para la salud p&uacute;blica (<a href="https://www.corvet.es/img/1rps_1439813577_a.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eso tambi&eacute;n lo explica la ciencia: aqu&iacute;</a>).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mi&eacute;rcoles, 7:00</strong>, un Beagle tira a su humana al suelo cuando el <em>broncas</em> del barrio se encara con &eacute;l. Es un teckel. Se cruzan frente al descampado. Se ha lanzado como un le&oacute;n, pero el Beagle no es precisamente un corderito y responde. Los gritos de la humana detienen la bronca. La se&ntilde;ora ha sacado fuerza de flaqueza, ha recuperado el control de la cadena y casi ahoga al perrete que iba enganchado por el cuello. &ldquo;Casi me matas&rdquo;, se oye decir. Deduzco que es la humana y no el Beagle el que responde, aunque le imagino buscando <a href="https://www.youtube.com/watch?v=IZqK3BMxqUk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deos en youtube que aclaren las ventajas de usar arn&eacute;s en lugar de collar</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jueves, 17.00</strong>, tardo en comprender la escena que estoy presenciando a lo lejos. En el extremo norte del descampado, el due&ntilde;o de la d&aacute;lmata habla con la se&ntilde;ora del Beagle. Por sus gestos deduzco que hay bronca, esta vez no es canina. La humana corre detr&aacute;s del Beagle y logra enganchar de nuevo la correa al cuello; la d&aacute;lmata est&aacute; atada durante toda la escena. Discuten a voces sobre la obligatoriedad de pasear con los perros atados vs el libre albedr&iacute;o canino (si es que eso es posible). Creo o&iacute;r a la mujer invocar <a href="https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2023-7936" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Ley de Bienestar Animal</a> como si fuera Charlton Heston acogi&eacute;ndose a la Segundan Enmienda. Estoy tentada de googlear la ordenanza que obliga a llevar atados a los canes en los espacios p&uacute;blicos, pero recuerdo que un estudio cient&iacute;fico obliga a tomar distancia de los sujetos observados. Eso y que no ser&eacute; yo la que apoye a un hombre explic&aacute;ndole cosas a una mujer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Viernes, 7:15</strong>, de nuevo en la esquina del descampado comprendo de golpe la escena del d&iacute;a anterior y deduzco que la menci&oacute;n a la Ley de Bienestar Animal no pudo salir de la boca de la se&ntilde;ora. Lo s&eacute; porque el Beagle camina a intervalos fren&aacute;ndose en seco cada vez que la humana se mete la mano en el bolsillo. No lo ense&ntilde;a, pero es evidente que esconde el control remoto de un collar de adiestramiento, expresamente prohibido por la Segunda Enmienda, perd&oacute;n, por la Ley de Bienestar Animal. <em>El broncas</em> pasa por la escena, pero nadie responde esta vez. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>S&aacute;bado, 16.00, parque canino</strong>. Preocupada por lo limitado de mi estudio observacional decido alejarme del descampado para observar a los humanos en otros contextos y acudo al parque canino (zona de esparcimiento, seg&uacute;n la terminolog&iacute;a municipal). All&iacute; compruebo que la capacidad de socializaci&oacute;n de los perretes es sospechosamente proporcional a la de sus humanos. Por un lado, el due&ntilde;o de la d&aacute;lmata mira la pantalla de su tel&eacute;fono sin hablar con nadie y solo levanta la mirada para volver a lanzar la pelota a su perra, que pasa la tarde sola. Por otro, el teckel y el Beagle se miran como dos pistoleros frente al Saloon antes de desenfundar mientras sus humanas conversan sin parar sobre las ventajas de los collares clandestinos, las costumbres alimentarias y escatol&oacute;gicas de sus mascotas, sus man&iacute;as y gracietas, exponiendo la intimidad de sus mascotas sin pudor. Entonces vuelvo a preguntarme &iquest;qu&eacute; pensar&aacute;n los perretes? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Domingo, 12.00, el sal&oacute;n de mi casa</strong>. A responder a esa pregunta decido dedicar el domingo hasta que mi perro viene a reclamar que deje de usar las 82.800.000.000 neuronas que me sobran y me dedique solo a pasear.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/lunes-perros_129_12053667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Feb 2025 19:40:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lunes de perros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,perro,mascota]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lotería hospitalaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/loteria-hospitalaria_1_11990103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a31488b-0fb7-460c-85c4-ebca496f013c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lotería hospitalaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los lunes son para hacerse propósitos. Como el 1 de enero, pero 52 veces al año. La vida empieza cada lunes y contar la vida es lo que pretende “Gente de lunes: historias ilustradas”, una propuesta creativa de la periodista Elena Lázaro y el ilustrador y diseñador gráfico Pedro Peinado. Quincenalmente, ambos narrarán historias corrientes, de esas que guían la actualidad cotidiana de la gente que vive sin hacer declaraciones ni dar ruedas de prensa; el mundo real contado sin pretensiones, pero con la palabra y la imagen atentas a lo común</p></div><p class="article-text">
        Alguien deber&iacute;a hacer una encuesta y averiguar cu&aacute;ntas personas m&aacute;s reaccionan a la voz mec&aacute;nica de los ascensores cada vez que dice &ldquo;abriendo puertas&rdquo;. Estoy segura de que se nos puede contar por millones. Yo he conseguido contenerme esta vez y no verbalizarlo. Decir &ldquo;cerrando heridas&rdquo; en un ascensor hospitalario hubiera sido, cuando menos, inoportuno. 
    </p><p class="article-text">
        El celador ha pulsado la cuarta, quinta y s&eacute;ptima planta, as&iacute; que hasta tres veces he tenido que morderme la lengua. Por un momento creo que va a poner su dedo sobre el bot&oacute;n de parada de emergencia y me va a dar una medalla por semejante ejercicio de contenci&oacute;n. Bien podr&iacute;a hacerlo entre una planta y otra porque la velocidad del montacargas es inversamente proporcional al inter&eacute;s por salir de quienes vamos dentro. Somos ocho: 4 pacientes y 4 acompa&ntilde;antes, perfectamente categorizados por edad y g&eacute;nero. A los hombres los han acreditado oficialmente como pacientes en el &aacute;rea de admisi&oacute;n; de las mujeres me he encargado yo. En unos minutos he hecho la ficha de cada una de las presentes en el ascensor. Hay una madre, una hija, una hermana y una esposa. No hace falta ser un lince para verlo, solo poner la oreja durante el rato que hemos estado esperando a que se levantara la persiana y las funcionarias empezaran a repartir papeles a los agraciados a los que el sistema sanitario ha premiado con una cita en quir&oacute;fano. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.boe.es/eli/es/rd/2011/07/15/1039" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La ley dice, desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada</a>, que ninguno de esos hombres ha debido esperar m&aacute;s de seis meses para ver salir su nombre del &ldquo;bombo&rdquo; de las listas de espera quir&uacute;rgica donde permanece casi un mill&oacute;n de personas, <a href="https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/inforRecopilaciones/listaEspera.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos del Ministerio de Sanidad</a>. Eso dice la ley; luego est&aacute; la trampa y si una se asoma al &ldquo;bombo&rdquo; puede observar que 2 de cada 10 &ldquo;enfermos-bola&rdquo; han superado el plazo m&aacute;ximo legal para que alguien cante su n&uacute;mero y pueda entrar en quir&oacute;fano. 
    </p><p class="article-text">
        La loter&iacute;a de las operaciones es adem&aacute;s desigual <a href="https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/inforRecopilaciones/ListaEsperaInfAntCCAA.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n donde haya comprado usted su papeleta</a>. Los mejores n&uacute;meros los llevan los asturianos pendientes de cirug&iacute;a tor&aacute;cica, que no llegan ni al mes dentro del bombo de la espera. Los peores son para los aragoneses que necesitan neurocirug&iacute;a y los c&aacute;ntabros y andaluces pendientes de una cirug&iacute;a pl&aacute;stica, donde la cosa supera el a&ntilde;o y medio (maticemos aqu&iacute; que no hablamos de est&eacute;tica, sino de intervenciones necesarias para la salud de las personas, como las relacionadas con el c&aacute;ncer de mama o las rinoplastias para facilitar la respiraci&oacute;n). En Andaluc&iacute;a, de hecho, salvo que se trate de una enfermedad card&iacute;aca o dermatol&oacute;gica, lo normal es que est&eacute;s dando vueltas m&aacute;s de los seis meses legales.
    </p><p class="article-text">
        El ascensor contin&uacute;a subiendo. La primera es una parada t&eacute;cnica. El celador sale un momento y pide a uno de los pacientes -el hermano- que mantenga pulsado el bot&oacute;n de apertura de puertas. Solo espero que la voz no se atasque y repita la <em>frasecita</em> o me estallar&aacute; el cerebro y lo pondr&eacute; todo perdido. No lo hace. Continuamos viaje. El hijo y la madre son los primeros en apearse: oncolog&iacute;a. Entonces se me hace bola en la garganta y olvido a Gloria Estefan. El resto continuamos hasta la s&eacute;ptima: traumatolog&iacute;a. La hija mira extra&ntilde;ada y pregunta: &ldquo;&iquest;traumatolog&iacute;a? Debe haber un error, nosotros&hellip;&rdquo;. El celador responde condescendiente: &ldquo;lo sabemos, ustedes esperen que ya les dir&aacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En realidad, eso es lo que hace la mayor&iacute;a de la gente en los hospitales: esperar con paciencia a que &ldquo;le digan&rdquo;: esperar a que le digan qu&eacute; d&iacute;a va a ingresar; esperar a que le digan que pase por la ventanilla; esperar a que le digan en qu&eacute; habitaci&oacute;n va a pasar los d&iacute;as; esperar a que le digan que ya vienen para llevarle a quir&oacute;fano; esperar a que le digan que se relaje y disfrute la anestesia; esperar a que le digan que ha despertado; esperar a que le digan que todo ha ido bien; esperar a que le digan que ya sube a planta; esperar a que le digan que en cuanto vaya al ba&ntilde;o y logre tolerar la comida le dar&aacute;n el alta; esperar a que le digan que ya no le quieren ver por all&iacute;. Esperar a que el sistema funcione.
    </p><p class="article-text">
        Por si alguien se impacienta, es decir, pierde su condici&oacute;n de paciente, un cartel con ilustraciones de <em>colorinchis</em> recuerda cu&aacute;les son sus derechos y deberes. Me entretengo leyendo mientras &ldquo;espero a que nos digan&rdquo;. Hay catorce derechos y doce deberes: las cuentas salen a favor de quien enferma, aunque el dibujo que explica el derecho a la intimidad me hace dudar: &iquest;qui&eacute;n puede mantener la privacidad con los camisones hospitalarios y el culo al aire? En los deberes se especifica literalmente la obligaci&oacute;n de respetar las &ldquo;creencias pol&iacute;ticas y religiosas&rdquo; del resto de pacientes y del personal sanitario. &iquest;Creencias pol&iacute;ticas? Va a ser verdad que han muerto las ideolog&iacute;as; ahora la pol&iacute;tica es una cuesti&oacute;n de fe.
    </p><p class="article-text">
        Hay otro cartel: uno que pide que paren las agresiones al personal sanitario. No parece extra&ntilde;o si se tiene en cuenta que cada a&ntilde;o <a href="https://www.sanidad.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=6372" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se registran m&aacute;s de 13000 casos</a>. Miro a un lado y otro del pasillo donde seguimos esperando a que el celador &ldquo;nos diga&rdquo; e intento imaginar c&oacute;mo ese ej&eacute;rcito de mujeres cuidadoras podr&iacute;a suponer un peligro. Est&aacute; amaneciendo. Varias de ellas sostienen un vaso de papel humeante. El caf&eacute; es el &uacute;ltimo recurso para mantenerse erguidas despu&eacute;s de la tortura de pasar una noche en el sill&oacute;n de los acompa&ntilde;antes. Con el tiempo suficiente y una observaci&oacute;n minuciosa ser&iacute;a f&aacute;cil adivinar el tiempo que llevan ingresados sus familiares. Solo hay que atender a una breve lista de indicadores como el calzado (las zapatillas de estar en casa delatan a los ingresos de larga duraci&oacute;n), la ropa deportiva (las mallas son tendencia en algunas plantas) y el pelo (el grosor de la raya de canas es directamente proporcional al n&uacute;mero de d&iacute;as de ingreso; no falla). 
    </p><p class="article-text">
        Por fin llega el celador y reparte habitaciones. Mientras camino hacia la nuestra miro el interior de las dem&aacute;s para seguir descubriendo la quinta columna de cuidadoras. Estoy empe&ntilde;ada en encontrar alg&uacute;n hombre infiltrado entre ellas. No hay forma. Las que a esas horas recogen las almohadas y mantas de los sillones-tortura de las habitaciones son todas mujeres. Como la madre que se ha quedado en Oncolog&iacute;a, como la esposa, la hermana y la hija de nuestro grupo, que vuelve a preguntar: &ldquo;&iquest;qu&eacute; hacemos en traumatolog&iacute;a? La nuestra era una intervenci&oacute;n urol&oacute;gica&rdquo;. Enternece pensar c&oacute;mo una mujer cuidadora es capaz de usar el plural para sentirse incluida en los problemas urol&oacute;gicos de un hombre. La respuesta es tajante y reveladora: &ldquo;se&ntilde;ora, despreoc&uacute;pese; las camas se han asignado solo mirando el tiempo de hospitalizaci&oacute;n. No est&aacute; la cosa para elegir&rdquo;. Respiro al pensar que quiz&aacute;s, el chico de la quinta planta no se enfrente a un c&aacute;ncer y que lo han dejado all&iacute; solo por una cuesti&oacute;n de espacio.
    </p><p class="article-text">
        Antes de despedirse, el celador da las &uacute;ltimas indicaciones: &ldquo;inst&aacute;lense y esperen que un compa&ntilde;ero venga a recogerles para bajar a quir&oacute;fano; los familiares podr&aacute;n seguir la intervenci&oacute;n a trav&eacute;s de sus tel&eacute;fonos m&oacute;viles&rdquo;. Me tiemblan las piernas al pensar que voy a tener que ver c&oacute;mo un bistur&iacute; abre en canal un cuerpo y c&oacute;mo luego &ldquo;cerrando heridas&rdquo; (otra vez la dichosa <em>cancioncita</em>). Caigo r&aacute;pido en la cuenta de que la escatolog&iacute;a del sistema sanitario no llega a tanto y que lo que el celador quiere decir es que podremos ir viendo en pantalla en qu&eacute; fase de la intervenci&oacute;n se encuentra la persona a la que acompa&ntilde;amos. Descargo la app y sonr&iacute;o al descubrir su parecido con las aplicaciones para seguir en directo las pruebas deportivas. La carrera empieza &ldquo;En preparaci&oacute;n&rdquo; y termina &ldquo;En planta&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esta vez hemos conseguido llegar bien a meta. Se abre la puerta, se cierra la herida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/loteria-hospitalaria_1_11990103.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jan 2025 19:14:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lotería hospitalaria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,sociedad,Población]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fandango 'regalao']]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/fandango-regalao_132_11976667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e34597e-aa2b-4d70-acc5-d13caa94df93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fandango &#039;regalao&#039;"></p><p class="article-text">
        Da igual que te interese el flamenco o no. No importa que sepas distinguir un palo de otro. Es completamente irrelevante que quieras ponerte purista o todo lo contrario. <em>Fandango</em>, la &uacute;ltima <em>peli</em> documental de Remedios M&aacute;lvarez y Arturo And&uacute;jar, es un regalo la mires por donde la mires; la escuches por donde la escuches. Seas entendida o lega en la materia, es imposible no emocionarse viendo el relato que Producciones Singulares ha construido para explicar qu&eacute; es el fandango y por qu&eacute; resulta relevante ocuparse de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        En la historia de M&aacute;lvarez y And&uacute;jar, coguionizada por Miguel &Aacute;ngel Parra y direcci&oacute;n de fotograf&iacute;a de Luis Castilla, importan tanto los datos que se cuentan como la manera en la que una impresionante n&oacute;mina de artistas va dej&aacute;ndolos caer en po&eacute;ticos di&aacute;logos entre unos y otros. Conversaciones que concluyen en demostraci&oacute;n emp&iacute;rica sobre la capacidad del fandango para emocionar y contar la vida de la gente. Hay momentos gloriosos que me niego a detallar para no fastidiar la sorpresa a quien vea la pel&iacute;cula, especialmente a quien acuda, como yo, sin tener la m&aacute;s remota idea de lo que me iba a encontrar. Y no lo hago porque no quiero privar a nadie de la tensi&oacute;n de tener que contenerse para no aplaudir ante el alarde de talento de personajes como Perla de Huelva, la Argentina, Rafael Est&eacute;vez, Roc&iacute;o M&aacute;rquez, Sandra Carrasco, Jeromo Segura o Cristian de Moret, en un montaje que rompe cualquier esquema de lo esperado para, insisto, sorprender, arriesgar y, por qu&eacute; no, entretener.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Fandango</em> es una mirada de reconocimiento al pasado, pero sobre todo y, por encima de todo, una explicaci&oacute;n del presente que se sacude los complejos en blanco y negro para convertir un cante de siglos en vanguardia. Que en un relato sobre la relevancia del folclore andaluz y su relaci&oacute;n con otras m&uacute;sicas e identidades culturales no se vea un traje de flamenca ni se hable, viniendo de Huelva, de la aldea de El Roc&iacute;o no son detalles menores. Son toda una declaraci&oacute;n de intenciones. No hay un solo topicazo. Lo que abunda es la reflexi&oacute;n sobre la necesidad de contar a trav&eacute;s del cante, siempre desde una mirada ecofeminista y comprometida. Ah&iacute; no defraudan M&aacute;lvarez y And&uacute;jar; no al menos a esta bruta que escribe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Trascender el t&oacute;pico, mirar con respeto al pasado, pero con orgullo y amplitud el presente es, como dec&iacute;a, un regalo. Que lo aproveche quien pueda. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/fandango-regalao_132_11976667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jan 2025 06:47:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fandango 'regalao']]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tren a la desidia]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/tren-desidia_129_11954237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e71f255-b1d0-43b4-8c5f-18bd7fc967fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tren a la desidia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los lunes son para hacerse propósitos. Como el 1 de enero, pero 52 veces al año. La vida empieza cada lunes y contar la vida es lo que pretende “Gente de lunes: historias ilustradas”, una propuesta creativa de la periodista Elena Lázaro y el ilustrador y diseñador gráfico Pedro Peinado. Quincenalmente, ambos narrarán historias corrientes, de esas que guían la actualidad cotidiana de la gente que vive sin hacer declaraciones ni dar ruedas de prensa; el mundo real contado sin pretensiones, pero con la palabra y la imagen atentas a lo común</p></div><p class="article-text">
        A Mar&iacute;a le duelen los huesos. Por eso su paso en el and&eacute;n es lento, aunque mantiene un ritmo constante que me tranquiliza. Por muy lejos que quede el vag&oacute;n 25 llegaremos a tiempo. Media hora antes hab&iacute;amos recorrido la misma distancia sin prisa, conversando. Ahora procuro no darle conversaci&oacute;n. Oigo su resuello a mi espalda.
    </p><p class="article-text">
        Son las 10:33. Hace 2 minutos que el tren deb&iacute;a haber partido, pero hay gente corriendo por todas partes. El personal de la Estaci&oacute;n de Delicias, en Zaragoza, ha dado la informaci&oacute;n incorrecta: el tren llega en la posici&oacute;n exactamente contraria a la que nos han indicado, as&iacute; que el and&eacute;n es un tumulto de personas corriendo de un lado a otro. Bueno, todas no corren. Mar&iacute;a y yo solo caminamos, mientras las adolescentes de un equipo de gimnasia r&iacute;tmica de Jerez r&iacute;en divertidas con el malentendido. Claro que ellas solo tienen que deshacer la mitad de su camino. Viajan en el coche 11. Las vemos entrar cargadas con sus aros y mochilas mientras mantenemos fija la vista en el final del tren. Por ah&iacute; debe andar el vag&oacute;n 25.
    </p><p class="article-text">
        He recogido a Mar&iacute;a en la puerta de embarque. Ella trataba de tranquilizar a su hijo, empe&ntilde;ado en acompa&ntilde;arla hasta el and&eacute;n en contra de las indicaciones del personal de Renfe. &ldquo;Usted no puede bajar&rdquo;, responde seca la controladora de la puerta. La veo cabecear ante el empe&ntilde;o del hombre. Me acerco a Mar&iacute;a y tranquilizo a su hijo: &ldquo;no te preocupes, me quedo con tu madre hasta que est&eacute; sentada en su asiento. Puedo con su maleta&rdquo;. Me lo agradece, cojo la maleta de Mar&iacute;a y comenzamos a bajar la rampa. Quedan 25 minutos para que salga. Hay tiempo de sobra para recorrer los 200 metros que mide el tren. La disciplinada operaria nos ha dicho que la cabecera caer&aacute; junto a la rampa y nosotras vamos al final. 
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a podr&iacute;a haber solicitado el servicio de ayuda Atendo de Renfe para personas con movilidad reducida, pero no lo ha hecho. Ignoro por qu&eacute;, aunque se me ocurre que ese servicio no se ofrece de manera directa al comprar el billete ni en la web ni en las taquillas. Hay que saber que existe. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras caminamos, nos contamos la vida. Es lo que hacemos las mujeres; contarnos la vida. Ahora ya s&eacute; que Mar&iacute;a tiene 74 a&ntilde;os, un hijo guardia civil destinado en Belchite -el hombre preocupado que nos ha estado mirando desde arriba en el inicio de nuestro paseo-, una hija casada con un hombre amable que ir&aacute; a recogerla a M&aacute;laga para hacer el tramo final de su viaje hasta su casa en Algeciras, y 3 nietas, dos adolescentes y otra a punto de hacer la Primera Comuni&oacute;n. Ser&aacute; en mayo y la ocasi&oacute;n le permitir&aacute; volver a reunirlos a todos en Algeciras. Bueno, no a todos. Su marido falta desde hace 24 a&ntilde;os. He pensado que cuando enviud&oacute; ten&iacute;a casi mi edad y dos criaturas como las m&iacute;as. Yo tambi&eacute;n le he dado mi ficha con todo lujo de detalle y nuestra conversaci&oacute;n ha saltado por alto todas diferencias generacionales. Al fin y al cabo somos dos madres sin marido con criaturas adultas. Me r&iacute;o y le digo que somos legi&oacute;n: <a href="https://familiasmonomarentales.es/wp-content/uploads/2023/06/Analisis-13_junio2023_NoSomosPobres.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mill&oacute;n y medio para ser exactas</a>, seg&uacute;n la Encuesta Continua sobre los Hogares del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        Siempre me preocupa parecer condescendiente con las personas mayores. <a href="https://www.elsaltodiario.com/feminismos/anna-freixas-feminismo-debe-convertirse-tambien-salvavidas-viejas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">He le&iacute;do y escuchado demasiado a Anna Freixas</a> para no andar con pies de plomo evitando caer en el edadismo.
    </p><p class="article-text">
        No quiero que Mar&iacute;a malinterprete mi ayuda. Arrastro su maleta por puro ego&iacute;smo. Me gusta conversar con la gente cuando viajo sola. Es mucho mejor criticar a Renfe y a Adif en anal&oacute;gico que en redes sociales. Adem&aacute;s, esta vez lo hacemos con datos y argumentos basados en evidencias y en la experiencia. Mar&iacute;a recuerda cuando pod&iacute;as acompa&ntilde;ar a tus familiares hasta el mismo asiento y despedirte desde el and&eacute;n a trav&eacute;s de las ventanillas. Recuerdo cuando yo misma acompa&ntilde;aba a mis abuelos en la vieja estaci&oacute;n de C&oacute;rdoba. Era una ni&ntilde;a, pero a&uacute;n siento la adrenalina subiendo al pensar el tren podr&iacute;a empezar su viaje y obligarme a saltar en marcha. Luego lleg&oacute; la Alta Velocidad, nos hicimos modernos y terminaron las despedidas en el and&eacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Las medidas de seguridad en las estaciones se centraron siempre en los nuevos trenes AVE desde los a&ntilde;os noventa, cuando la amenaza era interna (ETA) y as&iacute; continuaron despu&eacute;s de los atentados islamistas del 11 de marzo de 2004, cometidos en la red de Cercan&iacute;as, donde contin&uacute;a sin haber control alguno sobre el equipaje de los viajeros. 
    </p><p class="article-text">
        Este mes de enero se cumplen 20 a&ntilde;os desde la efectiva liberalizaci&oacute;n del sistema ferroviario espa&ntilde;ol con la transformaci&oacute;n de la vieja Renfe en dos empresas p&uacute;blicas: Adif, la gestora de la red ferroviaria, y Renfe-Operadora, compa&ntilde;&iacute;a p&uacute;blica para el transporte de mercanc&iacute;as y viajeros, que termin&oacute; por entrar en competencia con otras firmas europeas en la Alta Velocidad. En este tiempo, ni los precios se han reducido como promet&iacute;an los profetas del libre mercado ni la atenci&oacute;n al cliente ha mejorado sustancialmente. M&aacute;s bien al contrario. El servicio se ha deteriorado hasta tal punto que ni la propia Renfe conf&iacute;a en ella, <a href="https://www.renfe.com/es/es/grupo-renfe/comunicacion/renfe-al-dia/sala-de-prensa/renfe-actualiza-compromiso-voluntario-puntualidad-ave-avlo-alvia-euromed-intercity" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">modificando su compromiso de puntualidad</a>. El coste de los billetes tampoco ha democratizado la alta velocidad. El billete de Mar&iacute;a cuesta, en el mejor de los casos, alrededor de 120 euros, incluido el descuento para mayores de 65. La cifra supone casi la quinta parte de una pensi&oacute;n no contributiva, que mayoritariamente cobran mujeres como Mar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;No hemos tenido tanto tiempo como para poner al d&iacute;a nuestras finanzas, pero sospecho que el esfuerzo econ&oacute;mico para viajar desde Algeciras hasta Zaragoza en su caso ha sido tan considerable como el que hace al caminar hasta alcanzar el vag&oacute;n 25. Tarea que acepta resignada: es el precio de poder ver a su hijo, ese que se ha quedado sin poder acompa&ntilde;arla hasta el vag&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos a su asiento, coloco su maleta en el portamaletas m&aacute;s cercano y pregunto qui&eacute;n viaja hasta M&aacute;laga. No hay personal de Renfe a bordo. Pasar&aacute;n luego, cuando toque vender caf&eacute;. Ya no hay caramelos ni tripulaci&oacute;n que pasee por el tren ofreciendo auriculares a todos. Se acabaron con la libre competencia. El mercado, lo llaman. Una mujer joven responde amable y se ofrece a ayudarla al llegar. Estoy segura de que lo har&aacute;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/tren-desidia_129_11954237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jan 2025 19:34:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tren a la desidia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,reportaje,Tren]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De cuarta pared, nada de nada]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/cuarta-pared_132_11958327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d986da29-7a06-4ef3-9718-9965cfa65723_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De cuarta pared, nada de nada"></p><p class="article-text">
        No voy tanto al teatro como para saber si lo que ocurri&oacute; este s&aacute;bado en el G&oacute;ngora es tan ins&oacute;lito como me pareci&oacute;. Ya he confesado aqu&iacute; en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n que <a href="https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/bruta-sala_1_7152710.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soy bruta y no s&eacute; interpretar el arte como debiera</a>. No hablo de ver el patio de butacas y el entresuelo hasta la bandera. Eso lo he visto a menudo. Los espect&aacute;culos en provincias funcionan y no es extra&ntilde;o que se llenen.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://teatrocordoba.es/espectaculo/carmen-nada-de-nadie/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Carmen, nada de nadie</em></a> ten&iacute;a todos mimbres para generar inter&eacute;s. La historia personal y pol&iacute;tica de Carmen D&iacute;ez de Rivera, jefa de gabinete de la Presidencia del Gobierno durante los primeros meses de la Transici&oacute;n, tiene los ingredientes necesarios para presentar una historia verdaderamente apetecible. As&iacute; que no result&oacute; extra&ntilde;o ver lleno el Teatro G&oacute;ngora ni tampoco comprobar la media de edad de los presentes: eran sin duda los j&oacute;venes que protagonizaron aquel momento y que ahora peinan canas y han perdido el filtro (de eso hablamos en un rato).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que dej&oacute; ojipl&aacute;tica a esta infiltrada fue el arranque del espect&aacute;culo. Las luces se apagaron, se encendi&oacute; la pantalla y comenzamos a escuchar la voz de Beatriz Arg&uuml;ello, la actriz que da vida a Carmen D&iacute;ez de Rivera. Se encendieron todas las luces y comprobamos que hab&iacute;a m&aacute;s personajes en escena, volvi&oacute; la oscuridad y sigui&oacute; el texto. A oscuras, Carmen empezaba el relato de su vida. Hasta ah&iacute; todo parec&iacute;a una met&aacute;fora. Una mujer tan relevante invisibilizada durante a&ntilde;os en el heroico y patriarcal relato de la Transici&oacute;n hablaba sin que pudi&eacute;ramos verla. Entonces, unos pasos en el patio de butacas interrumpieron el momento. Un problema t&eacute;cnico imped&iacute;a seguir. Los actores salieron de escena para volver a empezar. Y volver a repetir el error.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rota la cuarta pared, Beatriz Arg&uuml;ello, Ana Fern&aacute;ndez, Oriol Tarras&oacute;n y V&iacute;ctor Mass&aacute;n decidieron coger una silla y hablar con el p&uacute;blico mientras el equipo t&eacute;cnico trataba de salir del embrollo. Por un segundo dud&eacute; de si formaba parte de la dramaturgia, pero aquello no era <a href="https://www.lacubana.es/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Cubana</a>. Entonces empez&oacute; otro espect&aacute;culo: el de la impertinencia de algunas personas sin filtro incapaces de entender el esfuerzo que esos profesionales estaban haciendo al romper su concentraci&oacute;n para entretenernos. Hubo quien grit&oacute; para decir que no se o&iacute;a (decidi&oacute; que su capacidad auditiva era la de toda la sala), tambi&eacute;n quien se atrevi&oacute; a actuar de directora de escena sugiriendo que nos organiz&aacute;ramos como mesa redonda y no faltaron los t&eacute;cnicos de sonido espont&aacute;neos para reclamar micr&oacute;fonos. Desde el escenario, los actores salieron del paso con la mejor de sus sonrisas, una paciencia infinita y derrochando humildad, que da cuenta de la grandeza de quien sabe entender su oficio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces parece que en el teatro todo es glamour, pero les aseguro que todo es menos glamouroso de lo que creen&rdquo;, dijo V&iacute;ctor Mass&aacute;n, en el papel de Juan Carlos I (que tambi&eacute;n acab&oacute; por no ser lo que parec&iacute;a, pens&eacute; al escucharle).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la tercera fue la vencida y comenz&oacute; el espect&aacute;culo. Aquellas cuatro personas desaparecieron y salieron a escena los personajes. En el escenario arrancaba la historia que esper&aacute;bamos mientras en el patio de butacas a&uacute;n se mantuvo un rato la impertinencia, que acab&oacute; colonizada por las toses propias del momento, el sonido de un tel&eacute;fono m&oacute;vil, las luces de las pantallas y las envolturas de caramelos. Pero para entonces, el equipo dirigido por Fernando Soto ya hab&iacute;a levantado de nuevo la pared y supo contar impecablemente la historia dramatizada por Francisco M. Justo Tall&oacute;n y Miguel P&eacute;rez Garc&iacute;a. Hora y media de un viaje al pasado lejos del relato habitual y testoster&oacute;nico del <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/son-actos-conmemoraran-50-anos-espana-libertad-muerte-dictador-francisco-franco_1_11948933.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inicio de la Democracia Espa&ntilde;ola</a>, esa que algunos se empe&ntilde;an estos d&iacute;as en manosear mirando al pasado y viendo de nuevo solamente a los hombres (y no a las mujeres) que la protagonizaron, empezando por el peor de todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/cuarta-pared_132_11958327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jan 2025 14:58:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De cuarta pared, nada de nada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ken son los padres]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/ken-son-padres_132_11673238.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca6dbc4b-4180-41c7-a74e-5209e327481b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ken son los padres"></p><p class="article-text">
        Tres siglos de feminismos no son capaces de arreglarlo. No hay tratado ni vindicaci&oacute;n de derechos que pueda con la tara que traen de serie las mujeres blancas cis hetero de mediana edad. Admitamos que los coletazos de la tercera y el impulso de la cuarta ola del feminismo han pulido algo nuestras maneras. Somos jefas, usamos el satisfayer m&aacute;s a menudo que la aspiradora y algunas, incluso, desafiamos a la industria de la est&eacute;tica dejando al aire nuestras canas. Me paso ya a la primera persona porque sostener la distancia en algo as&iacute; resulta molesto adem&aacute;s de poco veros&iacute;mil.
    </p><p class="article-text">
        El asunto es que en las profundidades de nuestra materia gris, la del otro lado del cuero cabelludo, hay algo que falla. Somos las que crecimos entre nancys, barriguitas y barbies esculpiendo nuestro hipocampo con los dictados del patriarcado: hay que estar guapa como Nancy, criar bien a las barriguitas y ambicionar todos los gadgets de Barbie. La vida con una casa ideal, un coche rosa y una lancha motora es m&aacute;s vida. Tan incrustada est&aacute;n esas ideas en nuestras cabezas que cuando crecemos aunque nos dejemos las canas acabamos rascando el monedero para comprar cremas que prometen mantener nuestra piel rosada y tersa de la de Nancy o incluso cuando intentamos exprimir nuestra independencia hasta el &uacute;ltimo minuto del partido acabamos pidiendo pr&oacute;rroga y penaltis para alargar la vida &uacute;til de nuestros &uacute;teros para parir a nuestras propias barriguitas. As&iacute; de contradictorio es el feminismo heteromadurito. Y eso que todav&iacute;a no he alcanzado lo mollar del asunto.
    </p><p class="article-text">
        La peor de nuestras contradicciones est&aacute; en el mejor de los complementos de Barbie que nos ense&ntilde;aron a ambicionar: Ken. Con &eacute;l aprendimos que una vida con coche, casa y lancha no es vida si no tenemos un hombre con quien compartirla. Una Barbie sola es una Barbie incompleta. Eso pon&iacute;a en la letra peque&ntilde;a de las cajas donde ven&iacute;an empaquetadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada de lo que alcancemos ser&aacute; suficiente sin Ken, que, por supuesto, como la casa, el coche o la lancha, no puede ser un hombre cualquiera. Ken es el hombre perfecto&nbsp;&nbsp;y cualquier otro debe ser desechado como una burda imitaci&oacute;n. Es guapo y siempre dispuesto a cubrir nuestras necesidades, aunque estas vayan cambiando con el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Con 15 a&ntilde;os, Ken ten&iacute;a todo lo que ten&iacute;a que tener: moto y un buen tup&eacute;. A los 30, adem&aacute;s de pelo y veh&iacute;culo le a&ntilde;adimos lo del semen aceptable, trabajo propio y corresponsabilidad para la crianza. Entradas en la cuarentena le perdonamos la calvicie, pero lo equipamos con la imaginaci&oacute;n necesaria para sacarnos del tedio de la rutina y poco despu&eacute;s le pedimos amistad y buen sexo&nbsp;&nbsp;Y as&iacute; vamos sumando complementos, en el mejor de los casos, o cambiamos un Ken por otro.&nbsp;&nbsp;Porque eso es lo que hacemos: construir a Ken siguiendo a pies juntillas siguiendo el manual de lo que se espera de una mujer de &eacute;xito. Lo dicho: una Barbie sola es una Barbie incompleta.
    </p><p class="article-text">
        Le vamos atribuyendo capacidades y cualidades a los hombres idealiz&aacute;ndolos a veces de manera enfermiza. Y el d&iacute;a que el ensamblaje falla y se le sale un brazo o una pierna del tronco de pl&aacute;stico nos agarramos un berrinche de tres pares. Gastamos un pastizal en terapia e intentamos entender qu&eacute; complemento fue el que fall&oacute;. Lo arreglamos y hasta la siguiente y todo porque nadie se atreve a reetiquetar las cajas de los juguetes rotos con una advertencia que diga bien claro que Ken no existe, que Ken son los padres.
    </p><p class="article-text">
        Porque una Barbie sola es solo una Barbie.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/ken-son-padres_132_11673238.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Sep 2024 14:45:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ken son los padres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No vengáis, que no cabemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/no-vengais-no-cabemos_132_11386080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2bc0d58f-8361-4b5a-9ca9-edee139535bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No vengáis, que no cabemos"></p><p class="article-text">
        El Lunes de Feria, en la tradicional recepci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n de la Prensa en el Arenal, una redactora y un c&aacute;mara andaban pidiendo a periodistas de todo pelaje un titular que resumiera la Feria 2024. Me puse a pensar esperando mi turno mientras ve&iacute;a a otros colegas explayarse con grandes titulares y an&aacute;lisis profundos.
    </p><p class="article-text">
        Me nacieron en Sevilla hace 48 a&ntilde;os. De padre de la &ldquo;Puerta la Canne&rdquo; y madre del Barrio Le&oacute;n, me bautizaron en la Barrio Santa Cruz y no tardaron en mudarme a otro lugar igual de santo: Santa Rosa, en C&oacute;rdoba, donde conven&iacute;a mantener oculta la sevillan&iacute;a para evitar ser objeto de alg&uacute;n que otro chiste de mal gusto. No me cost&oacute; hacerlo. Mi identidad era cordobesa (lo sigue siendo) y, aunque mis padres nos llevaran cada abril a la Feria, lo que despertaba la envidia, y de paso los insultos, de algunos compa&ntilde;eros al vernos faltar a clase una semana entera, yo siempre esperaba mayo.
    </p><p class="article-text">
        Me enorgullec&iacute;a saber que super&aacute;bamos en d&iacute;as de fiesta a Sevilla (s&iacute;, sucumb&iacute; a la rivalidad) y, sobre todo y por encima de todas las razones de peso que durante d&eacute;cadas exhiib&iacute; ante mis primos, t&iacute;as y amistades sevillanas, presum&iacute;a de poder invitar a quien quisiera y a cuantas quisiera a la Feria de C&oacute;rdoba porque, a diferencia de la de Sevilla, aqu&iacute; abundaban las casetas p&uacute;blicas. Casetas en las que se pod&iacute;a pasar un d&iacute;a entero, con tablao, con mesas y barra para comer a cualquier hora. Aqu&iacute; cabemos todas.
    </p><p class="article-text">
        En la adolescencia esperaba nerviosa el s&aacute;bado de feria para ver a mis amigos de chaqueta y volver a.sacar el vestido de fin de a&ntilde;o. En Sevilla me escuchaban at&oacute;nitos: &ldquo;&iquest;ir a la Feria el fin de semana?&nbsp;&iquest;Es que no ten&eacute;is un Matalasca&ntilde;as al que huir?&nbsp;&iquest;Ponerse la chaqueta solo una noche? &rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os de Universidad recorr&iacute; el camino inverso a mi infancia. Cada a&ntilde;o escapaba de la Facultad en Sevilla para llegar a tiempo a los fuegos del viernes en El Arenal &ldquo;&iquest;fuegos? &iquest;es que no hay <em>alumbrao</em>?&rdquo; No, ni Lunes de <em>pesca&iacute;to</em>, pero vamos de concierto y a bailar al Juan XXIII y se te pasa&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo, ya en la vida adulta, que recuper&eacute; la sevillan&iacute;a para escribir las cr&oacute;nicas de Feria en un peri&oacute;dico local que gustaba de llenar p&aacute;ginas con fotos de gente vip de traje y muchos nombres en negrita. Y no estuvo mal comprobar que esa Feria tambi&eacute;n cab&iacute;a en El Arenal.
    </p><p class="article-text">
        Desde que tengo memoria, en C&oacute;rdoba se ha discutido si deb&iacute;an existir casetas privadas. Una discusi&oacute;n tan aburrida como cualquier otra que se empe&ntilde;e en explicarlo todo en t&eacute;rminos de polaridad. Un debate que nos ha distra&iacute;do del verdadero problema: la Feria agoniza.
    </p><p class="article-text">
        Cada a&ntilde;o hay menos casetas, menos plurales -ya solo cabe elegir entre el comedero de pollos o el abrevadero discotequero- y m&aacute;s gente. Tanta, que el s&aacute;bado el Arenal se hizo insoportable. Y mientras algunos imitan pat&eacute;tica y provincianamente las costumbres sevillanas, otras renunciamos a nuestro cordobesismo m&aacute;s ingenuo y generoso.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que cuando lleg&oacute; mi turno, puse mi titular: &ldquo;no veng&aacute;is, que no cabemos&rdquo;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/no-vengais-no-cabemos_132_11386080.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 May 2024 08:42:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No vengáis, que no cabemos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que cuenta de 'Las que cuentan']]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/cuenta-cuentan_132_11289482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55f69931-2a23-4b9f-bf6b-6af953080a23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que cuenta de &#039;Las que cuentan&#039;"></p><p class="article-text">
        Ya est&aacute;. Otro a&ntilde;o lleno, otro a&ntilde;o de risas, de l&aacute;grimas, de sorpresas, de aprendizajes y de mucha diversi&oacute;n, que es a lo que una va al teatro un s&aacute;bado: a pasarlo bien, a emocionarse. Y todo pasa volando, casi sin tiempo de saborear un men&uacute; que hemos estado cocinando durante m&aacute;s de un a&ntilde;o. Doce meses para elegir el tema; solicitar el teatro; cuadrar agendas de las do&ntilde;as; buscar financiaci&oacute;n; tramitar pagos; localizar alojamientos, trenes y vuelos; consensuar guion, escenograf&iacute;a, programa y cartel; gestionar permisos; realizar formaciones, ensayos, pruebas de sonido, de proyecciones&hellip; Y se apaga la sala y se enciende el escenario. <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/ciencia-feminismos-humor-poquito-feria-ultima-edicion-cuentan-ciencia_1_11288317.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Y sean todas bienvenidas a </a><a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/ciencia-feminismos-humor-poquito-feria-ultima-edicion-cuentan-ciencia_1_11288317.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las que cuentan la ciencia</em></a><a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/ciencia-feminismos-humor-poquito-feria-ultima-edicion-cuentan-ciencia_1_11288317.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">.</a> 
    </p><p class="article-text">
        Desde la quinta fila, en una butaca que alguien reserv&oacute; y decidi&oacute; dejar vac&iacute;a, veo a &ldquo;las do&ntilde;as&rdquo; (as&iacute; nos nombramos) desfilar contando historias de mujeres, de ciencia, de cuerpos. Y veo a &ldquo;las do&ntilde;itas&rdquo; (as&iacute; hemos nombrado a las ganadoras de <em>Las que contar&aacute;n la ciencia</em>) emocionando y sorprendiendo a un p&uacute;blico absolutamente entregado, tanto como para empezar el d&iacute;a haciendo sentadillas solo porque la Boticaria Garc&iacute;a les ha dicho que hay que mantener a raya a los adipocitos, tanto como para acabar el d&iacute;a EN C&Oacute;RDOBA celebrando la Feria DE SEVILLA. No hay rivalidad hist&oacute;rica que resista al desparpajo de Clara Grima, la sevillana m&aacute;s cordobesa que ha parido madre. 
    </p><p class="article-text">
        Me gusta quedarme sola mientras sucede todo. Miro qui&eacute;n entra, qui&eacute;n sale, qui&eacute;n r&iacute;e, qui&eacute;n comenta el chiste m&aacute;s bestia de Raquel Sastre. Puedo hacerlo porque todo est&aacute; controlado, porque David S&aacute;nchez rige el espect&aacute;culo desde el <em>backstage</em>, porque Silvia M&aacute;rquez e Irene Contreras lo est&aacute;n contando todo en las redes, porque Pablo Hinojosa controla los tiempos, las llegadas y regresos, porque Mar&iacute;a S&aacute;nchez atiende cada imprevisto de producci&oacute;n de &uacute;ltima hora (eso, con Sassy Science deslumbrando en escena, Boti inventando y Clara perpetrando, no es poco). Y muto en Agente L&aacute;zaro, para fisgonear y pegar la oreja a los comentarios susurrados durante las charlas. 
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; hay fans de las do&ntilde;as desde la primera edici&oacute;n y curiosas sorprendidas por la manera de llenar la escena de las reci&eacute;n llegadas. Naima Farhane me ha hecho llorar al recordarme aquel tiempo en el que no hab&iacute;a nada bello ni nada feo en m&iacute;; aquellos a&ntilde;os en que mi cuerpo era solo lo que me permit&iacute;a jugar, no-correr (en mi infancia fui flojeras) o bailar y montar obras de teatro con mis amigas, payaseando todo lo que pudiera. Me recuerdo ni&ntilde;a y vuelvo a mirar a las do&ntilde;itas. Esta vez con envidia, pero con una inmensa gratitud porque al verlas recuerdo por qu&eacute; hacemos todo esto. 
    </p><p class="article-text">
        No es que necesite justificarlo. Este <em>#AllWomenPanel </em>existe porque s&iacute;, porque alguien ten&iacute;a que hacerlo. &ldquo;Y ya est&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La frase se la he robado a las m&aacute;s peque&ntilde;a de las do&ntilde;as, Carla Ruiz. La ha pronunciado al terminar de explicar la estructura del ojo delante de m&aacute;s de medio millar de personas. Antes de subir ha saludado a Conchi Lillo. La admiraci&oacute;n es mutua. Y YA EST&Aacute;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de 500 personas miran a Yolanda Ju&aacute;rez que con sus 17 a&ntilde;os habla sin tapujos del paso por la pubertad y la menstruaci&oacute;n. Si has tenido 17 a&ntilde;os y has escondido la compresa con verg&uuml;enza, sabes de lo que hablo. Y YA EST&Aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Un teatro lleno mirando a Yaiza Fern&aacute;ndez, que con 15 a&ntilde;os se movi&oacute; en escena para hablar de &oacute;rganos vestigiales sin que se apreciara en ella vestigio alguno de ese s&iacute;ndrome de la impostora que nos mantiene siempre tres pasos atr&aacute;s. Yaiza no tuvo miedo. Y YA EST&Aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Siento envidia por sus vidas sin hacer y admiraci&oacute;n por su manera de empezar a construirlas. Entonces me paro y pienso que tambi&eacute;n otras do&ntilde;as nos empujaron a nosotras hasta aqu&iacute;, que tambi&eacute;n los feminismos nos libraron del miedo a mostrarnos como somos. Y YA EST&Aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Con las do&ntilde;as todo es excesivo: las risas, los aplausos, los abrazos y hasta la tristeza. Y no nos asusta expresarlo. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/intensa-nuevo-histerica_129_8380682.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Somos intensas y, como dice Ana Requena, bien orgullosas que estamos de serlo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s del escenario alguien dice &ldquo;estoy hist&eacute;rica&rdquo;. Le recuerdo que &eacute;se es el &uacute;nico adjetivo que no estoy dispuesta a aceptar. No somos hist&eacute;ricas, somos hist&oacute;ricas. Estamos nerviosas. Siempre. El d&iacute;a que dejemos de estarlo, el d&iacute;a que creamos que estamos libres de cometer errores, que somos perfectas, ser&aacute; el d&iacute;a de dejarlo porque habr&aacute; dejado de importarnos. 
    </p><p class="article-text">
        El s&aacute;bado comet&iacute; errores. No me flagelar&eacute; por ellos. Los mirar&eacute; desde la quinta fila a solas; pedir&eacute; disculpas y bailar&eacute; unas sevillanas con las do&ntilde;as, sostenida por sus palmas arr&iacute;tmicas y descompasadas, pero llenas de amor. Porque eso es lo que cuenta. Y YA EST&Aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/cuenta-cuentan_132_11289482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Apr 2024 06:08:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que cuenta de 'Las que cuentan']]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cosas de mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/cosas-mujeres_132_11266551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47dd4d52-790e-4b20-8b65-c7875f6d361d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cosas de mujeres"></p><p class="article-text">
        No iba a parar. No ten&iacute;a ninguna intenci&oacute;n de detener la marcha para que baj&aacute;semos del autob&uacute;s, pero nosotras quer&iacute;amos hacerlo, &iquest;c&oacute;mo convencerle?
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Yo: Manuel, tienes que parar</li>
                                    <li>&Eacute;l: No</li>
                                    <li>Yo (otra vez): S&iacute;, hay que parar</li>
                                    <li>&Eacute;l (tambi&eacute;n otra vez): Que no</li>
                                    <li>Yo (insistente): Que s&iacute;</li>
                                    <li>Y &eacute;l: Que no</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los pasajeros mascando la tensi&oacute;n mientras uno se&ntilde;ala el cartel &ldquo;Prohibido distraer al conductor&rdquo;.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Yo: Tienes que parar porque es una urgencia. Tenemos que comprar &ldquo;cosas de mujeres&rdquo;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Frenazo en seco. Apertura de puertas y bajamos.
    </p><p class="article-text">
        Lo he hecho. No lo voy a negar. He usado el tab&uacute; que oculta nuestra menstruaci&oacute;n en mi provecho. No hay nada que asuste m&aacute;s a un hombre blanco heterosexual de mediana edad que todo lo que ocurre en el interior del cuerpo de las mujeres. Da igual que sea su &uacute;tero que su cerebro. Las &ldquo;cosas de mujeres&rdquo; asustan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A nosotras, no, y al ginec&oacute;logo, parece que tampoco, aunque &eacute;l no ha estado en la conversaci&oacute;n de la sala de espera. A lo mejor all&iacute; s&iacute; se hubiera asustado. En apenas cinco minutos he sabido que la mujer de mi derecha lleva un DIU desde hace 14 a&ntilde;os, que la que charla con ella ha tenido dos ces&aacute;reas y que ambas tienen una regla muy abundante, &ldquo;de esas que dices t&uacute;, ay madre, la que se me est&aacute; formando&rdquo;. Estamos en un centro p&uacute;blico, as&iacute; que el se&ntilde;or que nos espera dentro no ha sido de nuestra elecci&oacute;n. Una de las pacientes se siente inc&oacute;moda. &ldquo;Es imposible que lo entienda igual&rdquo;, dice, a lo que la m&aacute;s mayor responde: &ldquo;anda ya, ni&ntilde;a, tiene estudios, seguro que sabe m&aacute;s que muchas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; tampoco me apetec&iacute;a, pero no est&aacute;n las listas de espera para rechazar una cita, as&iacute; que he entrado. Las diosas me lo han compensado con Marina, una estudiante de Medicina en pr&aacute;cticas que est&aacute; all&iacute; aprendiendo. Me han pedido un ratito mi &uacute;tero y mis ovarios para escarbar y los he dejado. He pensado apunt&aacute;rmelo como tiempo de trabajo por aqu&eacute;llo de que es su Universidad la que me paga la n&oacute;mina. Al salir de la consulta he calmado a la joven inc&oacute;moda: &ldquo;Dentro hay una mujer, cu&eacute;ntaselo a ella&rdquo;. Me ha sonre&iacute;do y ha dicho que &ldquo;qu&eacute; bien, que las cosas de mujeres las entendemos mejor nosotras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; son las cosas de mujeres? Me he preguntado mientras hac&iacute;a la compra en el barrio. No me he parado a responderme porque he recordado que ten&iacute;a que comprar una aguja en la mercer&iacute;a. Me ha tocado esperar mientras la dependienta despachaba a una madre que anda prepar&aacute;ndole el traje de flamenca a su hija para la Feria de Sevilla porque por fin vendr&aacute; la ni&ntilde;a a casa, aunque sea para recoger el traje, que desde que se fue a estudiar no aparece, que se lo debe estar pasando de lujo, que esperemos que tambi&eacute;n est&eacute; estudiando, que una ingenier&iacute;a no se saca f&aacute;cil. La charla entre las dos se interrumpe para decidir si es mejor el terciopelo o el raso para el adorno del mant&oacute;n, pero han pasado diez minutos en un verdadero duelo de madres. La dependienta ha visto la ingenier&iacute;a y el desapego de la hija de la clienta y ha subido la apuesta con el encargo que le ha dejado la suya propia al irse a trabajar a Islandia: &ldquo;Mam&aacute;, te quedas con tu nieta: la gata&rdquo;. Y ella, que siempre ha odiado a los gatos, ahora anda con mil ojos para evitar que se escape y no salga camino de Islandia tambi&eacute;n la minina.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Charla de la periodista Khadij Amín en el Universidad de Córdoba."
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            <span class="title">
                Charla de la periodista Khadij Amín en el Universidad de Córdoba.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Con tanta informaci&oacute;n en tan poco tiempo no he podido pensar en &iquest;qu&eacute; son las cosas de mujeres? As&iacute; que he vuelto r&aacute;pido para dejar la compra y llegar a tiempo a la <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/cordoba-acoge-seminario-periodismo-zona-conflicto-foco-puesto-ucrania-gaza-afganistan_1_11260327.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conferencia de Khadija Amin</a>, periodista afgana refugiada en Espa&ntilde;a tras la llegada al poder de los talibanes. La sala estaba abarrotada de estudiantes. Varias decenas de mujeres j&oacute;venes la escuchan pedir ayuda para las escuelas que clandestinamente educan a las ni&ntilde;as en Afganist&aacute;n porque los integristas creen que la educaci&oacute;n y los libros no son &ldquo;cosas de mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        He cometido el error de entrar en Twitter -yo todav&iacute;a no he llegado a X- para compartir una foto de Khadija y me he encontrado el en&eacute;simo campo de nabos en un acto p&uacute;blico (las m&aacute;s elegante lo llaman #AllMenPannel), con la consiguiente denuncia de quienes creen que est&aacute; feo esto de dar voz solo a una parte del mundo. Alguien le ha contestado que miren bien que hay una mesa redonda de chicas hablando de &ldquo;cosas de mujeres&rdquo;. Admiro la paciencia de todas. Yo ya no quiero deconstruir a nadie, que hagan lo que quieran.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que he salido a correr escuchando la radio que es una cosa que acompa&ntilde;a mucho. Entrevistaban a un <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/local/psoe-acusa-machista-gobierno-local-explicar-suspension-cata-vino_1_11264001.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">concejal de Fiestas que dice que las madres, para ser m&aacute;s madres y m&aacute;s mujeres, van a la peluquer&iacute;a</a> o algo as&iacute;. &ldquo;Cosas de mujeres&rdquo;, dicen. Y me ha dado entre risa y una profunda verg&uuml;enza porque no s&eacute; qu&eacute; es m&aacute;s casposo si ser concejal de Fiestas o decir semejante sandez en el <em>prime-time</em> local del a&ntilde;o 2024.
    </p><p class="article-text">
        Luego he vuelto a casa y he abierto la botella de vino que compramos al bajar del autob&uacute;s, porque beber con las amigas y contarnos nuestras vidas tambi&eacute;n son &ldquo;cosas de mujeres&rdquo;. Va por ti, Manuel.
    </p><p class="article-text">
        P.D: Para m&aacute;s cosas de mujeres, nos vemos el 13 de abril en el Teatro G&oacute;ngora con <a href="https://teatrocordoba.es/espectaculo/las-que-cuentan-la-ciencia-3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las que cuentan la ciencia</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/cosas-mujeres_132_11266551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Apr 2024 12:30:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cosas de mujeres]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Séneca en la Academia]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/seneca-academia_132_11249124.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56246dc7-6b58-4fca-a950-3f33f63eccbc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Séneca en la Academia"></p><p class="article-text">
        &ldquo;La diversidad es incompatible con la intensidad&rdquo;, ha dicho desde la mesa del tribunal y ha sonado a reproche.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;LA DIVERSIDAD ES INCOMPLATIBLE CON LA INTENSIDAD&rdquo;, me han gritado mis neuronas desesperadas intentando establecer las conexiones adecuadas para asimilar semejante afirmaci&oacute;n antes de seguir escuchando a la Mesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Diversidad vs Intensidad&rdquo; he garabateado en mi cuaderno&nbsp;&nbsp;mientras escuchaba a la aspirante a catedr&aacute;tica&nbsp;repasar casi un cuarto de siglo de ejercicio profesional, docencia e investigaci&oacute;n. Ha hablado durante m&aacute;s de una hora. Ahora es el turno del tribunal que enjuicia su capacidad y su talento en un acto con un protocolo y unas formas a medio camino entre lo acad&eacute;mico y lo performativo, si es que realmente hubiera un camino entre los rituales universitarios y las performances, porque a m&iacute; me da en el birrete que son la misma cosa.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1771123700349182459?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Diversidad vs Intensidad&rdquo;. Lo he subrayado en rojo justo antes de volver unas p&aacute;ginas m&aacute;s atr&aacute;s a las notas tomadas la tarde anterior en un acto mucho menos protocolario y todo lo performativo que puede ser&nbsp;una charla&nbsp;entre dos personas amigas en un sof&aacute; con p&uacute;blico escuchando.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1770578595020222602?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Dispersi&oacute;n no es mal // heterodoxia vs academia&rdquo; hab&iacute;a apuntado mientras conversaba en torno a su obra con el autor, activista, profesor, guionista y, a pesar de todo,amigo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un cortocircuito neuronal me ha hecho pensar que ambas ideas garabateadas y subrayadas en rojo ten&iacute;an algo que ver, pero he aparcado la idea para empezar el fin de semana, restando importancia a ese pensamiento y, lo peor, dejando que se quede ah&iacute; acechando. Las brutas somos lentas en nuestro raciocinio, as&iacute; que las revelaciones suelen llegar en ocasiones menos solemnes que la ca&iacute;da de un caballo como le ocurri&oacute; a San Pablo. La m&iacute;a fue delante de un flamenqu&iacute;n y una raci&oacute;n de bravas en pleno Domingo de Ramos.
    </p><p class="article-text">
        A las dos de la tarde en un bar de barrio, con los camareros corriendo de un lado a otro, con m&aacute;s tensi&oacute;n que en Wall Street para encajar las comandas con las reservas y los pedidos para llevar, el Bar S&eacute;neca en el Campo de La Verdad fue el lugar donde ca&iacute; en la cuenta de que la sentencia &ldquo;La diversidad es incompatible con la intensidad&rdquo; es la prueba irrefutable de que la &ldquo;Academia abomina de la heterodoxia y la dispersi&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Elena Lázaro y Antonio Manuel.                            </span>
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        Lo que se encerraba detr&aacute;s del reproche disfrazado de consejo que aquel miembro del tribunal lanz&oacute; a la aspirante a catedr&aacute;tica era precisamente el fondo de la cr&iacute;tica que el autor del sof&aacute; lanzaba al p&uacute;blico: la Academia sigue desconfiando de quienes diversifican sus l&iacute;neas de investigaci&oacute;n y/o creaci&oacute;n en lugar de pasarse toda su vida profesional o creativa centradas en un &uacute;nico tema, en un solo asunto. Los &ldquo;dispersos&rdquo;&nbsp;molestan; sus trayectorias escuecen.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y todo eso lo le&iacute;ste en una raci&oacute;n de bravas y un flamenqu&iacute;n? (no disimulan, s&eacute; que esa es su pregunta). No, eso lo vi en la mirada del S&eacute;neca de la vitrina del bar, que me hizo pensar en aquellos fil&oacute;sofos -philosofers que inspiran la nomenclatura del PHD anglosaj&oacute;n- dispersos&nbsp;que creaban y pensaban diversos e intensos. Las bravas y el flamenquin me devolvieron en realidad a otra de las notas de mi cuaderno, cuando en la conversaci&oacute;n del sof&aacute; le pregunt&eacute; al autor amigo si por fin nos hab&iacute;amos sacudido los complejos en Andaluc&iacute;a. Me respondi&oacute; con un NO rotundo antes de meterse en una contundente argumentaci&oacute;n sobre la falta de conciencia de clase.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Complejos de pobres&rdquo;, hab&iacute;a apuntado en el cuaderno justo antes de hacer un examen de conciencia y enumerar situaciones en las que yo misma he camuflado mi identidad para que ning&uacute;n tribunal me reprochase&nbsp;nada como a la catedr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Y all&iacute;, mirando la cara de S&eacute;neca, vestida de Domingo de Ramos, celebrando junto a personas a las que quiero en un bar de barrio ruidoso de camareros que sudan, corren y gritan sobre tu plato, rodeada de familias, con unas bravas y un flamenqu&iacute;n pens&eacute; que mi amigo solo ten&iacute;a parte de raz&oacute;n, que algunas, como &eacute;l mismo, como la catedr&aacute;tica, como yo, nos hemos sacudido los complejos. Ahora le toca a la Academia.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/seneca-academia_132_11249124.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Mar 2024 18:47:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Séneca en la Academia]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Córdoba finita]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/cordoba-finita_132_10876762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5324cb29-3c96-4afc-b5b5-5b2d51a6df7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Córdoba finita"></p><p class="article-text">
        Lo mejor del nuevo trabajo de Jose (as&iacute;, como suena, sin tilde, Jose llano, no agudo) es que no tiene que madrugar. Le basta con llegar a las 12:00 para empezar a colocar la terraza. Era peor el invierno pasado, cuando lo contrataron en la cafeter&iacute;a. Servir desayunos puede parecer m&aacute;s sencillo, pero casa regular con las aficiones de un veintea&ntilde;ero, sobre todo, cuando le toca fin de semana. Lo del supermercado expr&eacute;s no estuvo mal porque hab&iacute;a turnos y no siempre le daban el de ma&ntilde;ana. Adem&aacute;s, cargar los pal&eacute;s suplementa bien los entrenamientos de <em>crossfit</em>. Ya van dos a&ntilde;os, pero est&aacute; seguro de que todo esto es provisional. S&oacute;lo hasta que salga algo de lo suyo o lo acepten en el m&aacute;ster, en el de Profesorado, que el de investigaci&oacute;n ya lo descart&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuesti&oacute;n de tiempo&rdquo;, me ha dicho conform&aacute;ndose. Adem&aacute;s, insiste, &ldquo;los guiris se estiran con las propinas y parece que ahora van a venir m&aacute;s&rdquo;. Es un chico informado y ha le&iacute;do esta semana en la prensa que los vuelos a Canarias y Baleares de este verano van a acabar por fin con el turismo de despedidas de solterxs y alpargata tan taca&ntilde;o. Por lo visto, en julio, cuando empiece el asunto<a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/local/venta-billetes-vuelos-uniran-cordoba-mallorca-58-euros_1_10868577.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, los alemanes van a dejar Mallorca y los ingleses, Tenerife, para venir a torrarse a C&oacute;rdoba</a>. Turismo experiencial lo llaman. Y es importante que nos vayamos preparando y que le <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/local/proponen-denominar-julio-romero-torres-aeropuerto-cordoba_1_10874960.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pongamos ya nombre a la estaci&oacute;n y al aeropuerto</a>. La cosa est&aacute; entre dos julios y una nariz. Romero de Torres, Anguita o G&oacute;ngora. No vaya nadie a pensar en alguna mujer y abramos debate, que ya sabemos c&oacute;mo nos las gastamos las feministas senequistas. Vayamos a lo importante.
    </p><p class="article-text">
        Lo ha explicado muy bien la prensa y la autoridad local esta semana desde Madrid, que es desde donde se explican las cosas que importan. No en provincias, que aqu&iacute; todo se malinterpreta. Jose y yo, pobres mortales, tardaremos un poco m&aacute;s en entenderlo porque no estamos en la pomada ni hemos ido a la Feria Internacional del Turismo, que es donde se cuece todo. Pero al final lo entenderemos porque, de verdad de verdad, palabrita, que el asunto este de seguir promocionando C&oacute;rdoba solo va a traer cosa buena. 
    </p><p class="article-text">
        Jose est&aacute; m&aacute;s convencido. Su plasticidad neuronal le permite entender con m&aacute;s facilidad las complicadas ecuaciones de la macroeconom&iacute;a. &ldquo;Estas cosas mueven el dinero y lo bueno es que se mueva&rdquo;, me ha explicado, repitiendo el argumentario escuchado en alguna tertulia. Yo, que tengo el cerebro seco, el optimismo en el dedo me&ntilde;ique y que me gusta <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cambio-modelo-turistico-si-proxima-pandemia_129_10102121.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">leer cosas raras</a>, creo que el dinero volver&aacute; a moverse solo en una direcci&oacute;n, que seguro que no es ni su bolsillo ni el m&iacute;o. Y venga de donde venga el turismo, si sigue haci&eacute;ndolo en masa, continuar&aacute; provocando el encarecimiento de la vivienda, la expulsi&oacute;n de la poblaci&oacute;n local del centro hist&oacute;rico y la sobreexplotaci&oacute;n de recursos escasos como los servicios municipales de seguridad y limpieza y, el peor de todos, el agua.
    </p><p class="article-text">
        Pero esa soy yo, que me estoy haciendo vieja y me empe&ntilde;o en ir contra el progreso. Porque <a href="https://www.youtube.com/watch?v=O_Iu4cCGF7M" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&oacute;rdoba es por lo visto, infinita</a>. Lo han dicho en Fitur, con una campa&ntilde;a promocional que dice que aqu&iacute; nos sobra agricultura y naturaleza y paisajes y sabores y fiesta y venga y dale &iexcl;Y tres huevos duros!
    </p><p class="article-text">
        Entonces &iquest;c&oacute;mo era Julio Romero o Anguita o G&oacute;ngora? Ser&aacute; por nombres. Jose, ll&aacute;menlo Jose, el llano.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/agente-lazaro/cordoba-finita_132_10876762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jan 2024 03:30:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Córdoba finita]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Aeropuerto,opinión,Turismo,Empleo]]></media:keywords>
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