Nieves Galiot: “Para hablar de mis obras siempre se recurría a la palabra sensibilidad. Ahí lo dejo”

Nieves Galiot | MADERO CUBERO

https://youtu. be/ZNE-2wGVZu8

Las obras de Nieves Galiot han sido una suave luz atravesando la oscuridad cultural contemporánea de la ciudad. Una luz engañosa que regalaba fogonazos al mirarla de cerca. A mitad de los 90 Nieves era una de las escasas artistas veinteañeras que producían en Córdoba. Acababa de montar su taller de grabado y de collages y de objetos encontrados, su particular universo en el barrio de Las Costanillas. Desde allí lleva más de dos décadas disparando a la innegable belleza de todos los monstruos.

Licenciada en Bellas Artes y profesora de Artes Plásticas en secundaria, Galiot no dudó en salir a la escena artística sacando y dedicándole tiempo y energía a ese impulso creador que tantas mujeres han tenido que reprimir a lo largo de la historia. Esas de las que nadie ha oído hablar en su vida académica porque todos los “grandes creadores” fueron hombres.

La artista ha inaugurado esta semana en el patio del Colegio de Abogados una espléndida instalación titulada Toda persona. Nadie, que “lee mal” la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Armada con un pirógrafo, Galiot ha ido quitando palabras a los artículos de este texto. Literalmente las ha quemado y ha dejado la huella de esta acción. Además, no ha estado sola. Su hija Candela, de 8 años, la ayudó en su tarea y quemó la palabra “Estado”. Una subversión poética que estará abierta en este espacio hasta el 12 de diciembre.

P. ¿Cómo llega esta instalación a este lugar, el patio del Colegio de Abogados de Córdoba?

R. Bueno, el Colegio de Abogados me invita a participar, a hacer algo, una instalación en el patio en el marco de la celebración de su 250 aniversario. Se trata de la institución civil más antigua de Córdoba. Y la verdad es que la propuesta es interesante, entre otras cosas porque yo creo que el arte no tiene que estar siempre en un espacio para el arte. No sé, cualquier espacio es válido, pero yo creo que uno fuera del arte añade algo, ¿no? Que está bien que esté fuera del espacio preparado y diseñado para consumirlo.

P. Algo que puede atraer a nuevos públicos.

R. Evidentemente.

P. ¿Cómo se te ocurre este acto tan subversivo de reescribir la Declaración de los Derechos Humanos del 48?

R. De escribir y leerla de esta manera. Porque la he leído mientras la quemaba, que también ha sido una lectura diferente. Bueno, pues ocurre porque hace tiempo que me interesa el tema de la felicidad y de la ausencia. Hay varios temas recurrentes en mis obras, el tiempo también… y pensando cómo podían relacionarse el tema de la justicia y el de la felicidad empecé a buscar información, a tener muchas conversaciones y aparece en textos clásicos, de pensadores como Aristóteles, en el utilitarismo de Jeremy Bentham, aportando esa idea de que la justicia debe procurar la felicidad a cuanta más gente de un colectivo, mejor. Después estaba Kant que decía que lo que tenía que hacer la Justicia era procurar que cada uno tuviese libertad para elegir de qué manera ser feliz y cómo eso se iba traduciendo a textos legales y jurídicos. También me topé con la Declaración de la Independencia de Estados Unidos, con el artículo 13 de la Constitución de Cádiz, que dice que el estado tiene que garantizar la felicidad de la nación… y aún así me faltaba algún texto que tuviese un componente más poético y que no fuese tan del territorio de Estados Unidos, que fuese más universal. Llegué a la Declaración de los Derechos Humanos, leí el primer artículo en voz alta y dije, esto es un verso. De hecho, es la única línea, media línea, que no he quemado aparte de “toda persona” y “nadie”.

"Llegué a la Declaración de los Derechos Humanos, leí el primer artículo en voz alta y dije: esto es un verso"

Una vez que sabía que iba a hacer algo con la Declaración de los Derechos Humanos pensé que sabía que iba a hacer algo con las palabras. No sabía si hacerlas desaparecer imprimiéndolas muy leves hasta que llegué a la conclusión de que tenía que haber algo de acción. Cada vez soy más partidaria de que en lo que haga se vea una acción latente o patente, pero no directa. El espectador no la ve directamente. Que quede la huella, la huella de esa acción. Pensé en recortarlas y al final lo hice pero con un pirógrafo, recortando a fuego con una punta incandescente. De hecho algunas palabras prendieron, como “libre”, y ha quedado la huella.

Al principio no era consciente, estaba más preocupada de la técnica, de ver cómo iba a resolver técnicamente, y empecé a tomar conciencia de que estaba quemando palabras y qué palabras. Y cuanto tardaba en quemar estas palabras. Y qué silueta dejaba el texto. Cada palabra tiene una forma, una vez recortada aparecía la forma. Y entonces aparecieron varias capas, estratos en el proyecto. De hecho, esto culmina aquí pero se me han abierto otros caminos sobre el texto.

P. ¿Qué cara se les quedó a los abogados de este Colegio cuando lo vieron?

R. La primera lectura que tiene un abogado cualquiera que está aquí, que el hecho de que esté aquí añade un contenido, porque esta declaración ausente o quemada en otro espacio sería otra cosa, aquí es lo que es. La primera lectura es que los derechos humanos no están, se han quemado. Pero a mí lo que me ha quedado de esto es sobre la palabra. La última capa de este proyecto, que está muy bien que sean los Derechos Humanos interfiriendo en el espacio del patio, que siempre se cruza y ahora hay que rodearlo, es no dejar indiferente a nadie. Intervenir. Ese era el encargo. Y creo que están contentos con el resultado.

P. ¿Te indigna que Justicia y Felicidad sean dos conceptos tan alejados?

R. Sí, claro. Al final, estando aquí presente, en el montaje y todo eso, te das cuenta de cosas que ocurren, casos particulares. Aquí se cita gente con abogados para hablar de casos particulares y esos conceptos están tan alejados y a la vez no lo están. Yo creo que la justicia hace un trabajo a muchos niveles. Hay muchos niveles en el concepto de justicia. Un concepto general, universal, en donde sí están alejados. Pero a pie de calle, de resolver situaciones concretas, menos. En lo general sí, pero en lo concreto no.

"Cada vez soy más partidaria de que en lo que haga se vea una acción latente o patente, pero no directa"

P. ¿Qué reivindica esta instalación?

R. En el hecho de intervenir con la Declaración Universal y aunque parezca paradójico, hay una intención de que estén sus artículos. Aunque estén ausentes, esta instalación es una manera de reivindicarlos, de hacerlos presentes.

P. ¿El arte acaba dando sentido a lo que no lo tiene?

R. El arte intenta reflexionar. No sé si consigue darle sentido, pero sí reflexionar o plantear cuestiones a quien observa.

P. ¿Qué nuevas preguntas te ha planteado esta obra tras la idea, durante su proceso de producción y montaje?

R. Bueno, me venían situaciones, noticias. Ha pasado algo curioso estos días y es que la gente intenta leerlo y ha habido quien ha buscado cuál era el artículo 27. La obra ha llevado a la Declaración que representa. He conseguido, aunque no me gusta esta palabra, es pretenciosa, que estén los artículos aunque no estén. No sé qué recorrido tendrá este proyecto, si se podrá mover por ahí, algo que me encantaría, pero se le abren varios recorridos sobre dónde podría estar, en qué espacio ubicarse y por otro lado, se me ha abierto un camino de línea creativa. Por ejemplo, tengo las palabras que faltan guardadas.Y bueno, en principio tenía intención de hacer algo con ellas, las dejé aparcadas porque no me pareció el espacio, con lo que hay aquí es suficiente. Es un edificio que tiene vida, actividades… y entonces no era el sitio para para hacer algo, pero bueno, están ahí y con las palabras surgirá posiblemente la continuación del proyecto.

P. Si pudieras elegir dónde ubicar permanentemente esta obra, ¿dónde te gustaría?

R. Difícil, difícil. Buscando ubicaciones posibles, me decía un amigo el otro día: lo veo en el campo… (risas). Yo ahí lo vería para la foto. Tendría que estar en un sitio que fuera simbólico. En realidad, no me lo he planteado, entre otras cosas porque es de tal fragilidad la obra que no sé qué vida puede tener. Y la manera de exponerla es así, así que el Colegio de Abogados me parece buen sitio. Cualquier espacio relacionado con la justicia, con lo jurídico, podría funcionar, claro. Voy a madurar esa pregunta.

"La primera lectura es que los derechos humanos no están, se han quemado"

P. ¿La Ciudad de la Justicia?

R. Exactamente, podría estar, sí, sí. Quedaría estupendo con esa altura.

P. Pues ya está lanzado el guante. Hablemos de tu vocación. Sé que fue tardía, que no fuiste una niña enamorada del arte. ¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con el arte?

R. Recuerdo situaciones de verme, de sentirme como muy sensible en la adolescencia. Ahí quizás empezó a fraguarse algo, pero no a nivel expresivo. No me expresaba plásticamente, pero sí había cosas que me emocionaban con facilidad. Nina Simone, por ejemplo. Recuerdo poner a oscuras el cuarto y ponerme Nina Simone y emocionarme y esa experiencia no me ha vuelto a pasar escuchándola, que me encanta, me emociona, pero ya no llego a ese extremo porque la adolescencia es como es, pero lo recuerdo como una experiencia relacionada con el arte.

Recuerdo un poquito más tarde, creo que estaba en Londres con mis padres, y no me acuerdo si era en el British donde vi un cuadrito pequeño de Rembrandt y lloré delante de esa obra. Me parece que era El baño de Betsabé o algo asi, pequeñísimo, era muy oscuro, con un personaje femenino subiéndose como un camisón de lino metiendo el pie en el agua… y no me podía despegar allí. Ya era más mayor, tendría 17.

P. ¿Qué te llevó a matricularte en Bellas Artes en Sevilla?

R. Me llevó a matricularme el que mi padre tenía un taller de platería y él quería seguir con la saga, con el negocio familiar, y me fue como orientando en plan por qué no te matriculas en Artes y Oficios, en algo de joyería. Digamos que me había enfocado mi formación hacia lo universitario haciendo COU, pero estuve un año en Artes y Oficios y conocí a una chica que iba a examinarse por libre a Sevilla que me dijo: vente un día. Y cuando fui a Sevilla les dije que quería estudiar allí. Ellos siempre me han apoyado en todo, la verdad, tengo un lujo de padres.

"Algunas palabras prendieron, como "libre", y ha quedado la huella"

P. Porque intuyo que la platería te interesaba poco.

R. No, la verdad es que no me habían llamado por ahí las musas.

P. ¿Qué fue primero: el grabado o el collage?

R. El papel. Primero fue el papel. El grabado es un procedimiento muy indirecto pero sorprendente. En el momento en que lo controlas un poco, porque trabajas a ciegas, en el momento que metes en la prensa la plancha que has grabado y despegas el papel al otro lado de la prensa y ves la imagen es algo estimulante. Muchas veces, con descartes de grabado que no salen bien empecé a recortar y por ahí empecé a investigar el tema del papel y el de montar cosas con papel. Después, me gusta encontrarme cosas. Yo creo que esa es una de mis aficiones. No lo provoco, solamente miro. Entonces guardaba cosas, billetes de autobús… cosas de pequeño formato que iba guardando. Y me preguntaba, si uno esto con esto y pongo este color.. funciona. Y si añado esta frase, porque desde el origen mi trabajo está ligado también al texto, a lo textual. Pues yo creo que el tema del collage empezó así, por el papel y los encuentros.

P. ¿Algún artista que te cambiara la vida?

R. Me interesa mucho el movimiento del dadaísmo. Me interesa mucho el surrealismo también. Man Ray me encanta. Louise Bourgeois, Esther Ferrer... Para mí fue un descubrimiento Elena Asin cuando vino a Vimcorsa, no la conocía.

P. En el 95 abres en Córdoba un taller de grabado y empiezas a mezclar tradición con objetos, nuevos materiales… eso en una ciudad donde cuesta comprender los nuevos lenguajes.

R. Monté el estudio de grabado con dos intenciones: una era generar mi propio trabajo y otra era recibir gente a la que le interesase el proceso y viniese a trabajar a casa. Lo segundo fue un fracaso. Igual fue un error, puede que no lo enfocara bien o que tampoco hay un público para esto aquí. Yo trabajaba una técnica muy concreta, que es difícil de controlar, que necesita mucho tiempo y cada vez estamos más en ese tiempo de la inmediatez. Entonces la gente se desesperaba, quería resultados rápido y eso en grabado no lo hay, tienes que estar mucho tiempo trabajando. Después me salió un trabajo como docente en un colegio donde aún continuo y me dediqué a la Educación en una parte de mi dedicación. 

"Yo creo que la justicia hace un trabajo a muchos niveles"

P. La enésima demostración de lo difícil que es vivir del arte y la Cultura en este país.

R. Dificilísimo. Tengo la suerte de tener este trabajo a media jornada y eso creo que es un lujo, una libertad a la hora de crear. Siempre tienes que pagar un precio. El que se dedica exclusivamente al arte o a lo creativo al final también hace concesiones de muchos tipos.

P. Enseñas Artes Plásticas a alumnos de Secundaria.

R. Sí, exactamente. Me gusta mucho estar con la adolescencia. La reivindico mucho. Me parece que tienen una manera de sentir que no quiero perder y están en ese momento de descubrir que también comparto porque yo también me siento adolescente en muchos aspectos. Creo que la Educación Plástica está planteada simplemente en lo plástico, en cómo se expresan y se reflexiona poco sobre la imagen, sobre la manera de comunicarse, de cómo se cuentan ellos desde el punto de vista visual y eso es interesante.

P. Y perteneciendo a la generación digital, ¿cómo se relacionan con los objetos?

R. Les interesa mucho. Estaban muy contentos de que yo estuviese aquí el martes. Creo que haré una visita con ellos porque siempre aportan cosas.

"No sé si el arte consigue dar sentido a lo que no lo tiene, pero sí reflexionar o plantear cuestiones a quien observa"

P. Volviendo a tu Taller de Grabado de los 90, es algo que alternaste con talleres fuera, en Mallorca o Escocia.

R. Fueron muy definitorios. En La Fundación Joan Miró en Mallorca me becaron un par de veces. Estuve en Escocia también en una residencia con una beca y yo elegí el espacio. Te marcan. Son los primeros viajes que haces sola, te encuentras con gente que está en ese mismo punto en el que tú estás, con gente madura que te aporta cosas y siempre te vienes cargado de relaciones y de propuestas.

P. Y fuiste feminista en tu obra mucho antes de las olas recientes.

R. Cuando el Instituto de la Mujer lanzaba aquellos concursos de la discriminación positiva, que era una corriente fortísima, al principio del 2000 sería, la verdad es que nunca he tenido la intención de ser activista. He tenido siempre un tono reivindicativo de un volumen medio, por decirlo así, pero constante. He ido trasladando ese activismo a lo doméstico. Me interesa mucho el ámbito de lo doméstico, al día a día. Yo limpio, tú haces comida. He sido poco abanderada de activismo a pie de calle y quizás más de un discurso en el plano artístico.

P. ¿Escocía mucho que te enmarcaran en un “universo femenino” precisamente por lo íntimo y lo doméstico de tu obra?

R. Hace tiempo ya que han dejado de decirme que se nota que lo que hago está hecho por una mujer (risas). Sí, sí. No era algo que me ofendiese ni me molestase para nada. Siempre me preguntaba por qué, me interesaba el por qué, pues siempre se recurría a la palabra sensibilidad. Ahí lo dejo.

"Recuerdo escuchar a Nina Simone cuando era adolescente como una experiencia relacionada con el arte"

P. Como si eso fuera patrimonio del arte hecho por mujeres.

R. Sí, sí, claro. Bueno, u otro tipo de sensibilidad, que es femenina. En esta conversación contigo, de repente he sido consciente de que no me lo dicen desde hace tiempo. Igual también es porque mi trabajo ha evolucionado un poquito. Trabajo con menos elementos catalogados como femeninos, como el hilo, la aguja, la tela... que está más relacionado tradicionalmente con lo femenino. Lo sigo usando de vez en cuando, meto un hilo, algún pequeño vídeo, que es otro aspecto en que quiero iniciarme, con pequeñas historias móviles. También he cambiado un poco el discurso, creo. He ido evolucionando de manera que me he ido alejando un poco de lo más catalogado como femenino y quizás sea la razón por la que ya no me lo dicen.

P. Pero fíjate, en tu obra adjetivada como “femenina” yo siempre he visto algo siniestro, oscuro, se buscaba la fealdad, una belleza diferente. Siempre me pareció muy superficial catalogar tu obra dentro de un universo “femenino” porque en lo subterráneo fluían muchas otras ideas.

R. Te entiendo perfectamente, claro.

"Me gusta encontrarme cosas. Yo creo que  es una de mis aficiones"

P. Es que en tus exposiciones hemos visto tanto objetos de tocador como reptiles disecados.

R. Sí, sí, sí. Igual que hemos hablado antes en este proyecto de las distintas capas que tiene algo, muchos solo se quedan en la superficie. Ahora no sé si has visto esta última serie que subo a Instagram en la que añado elementos que me encuentro a imágenes. Pueden ser imágenes fotográficas de una belleza cómoda, amable y entonces añado algo que te habla, que aporta un contrapunto. Suelen ser objetos encontrados, que están siempre ahí.

P.¿Te gusta Instagram como medio de exposición del arte?

R. No lo uso no a nivel personal, solamente para subir inventos. Quiero contarme con imágenes, contar mi trabajo y uso esa herramienta, para mí es una herramienta. Por ejemplo, ahora que estoy con el proyecto este de derechos humanos procuro no subir nada, dejarlo por un tiempo que haga su espacio en Instagram. Y voy a empezar a contar otra cosa cuando pase esta. Y lo voy a respetar.

"El que se dedica exclusivamente al arte o a lo creativo al final también hace concesiones de muchos tipos"

P. ¿Eres consciente que mucha gente, sobre todo los más jóvenes, llegarán a tu obra solo por esa vía?

R. Claro, por supuesto. Por eso quiero cuidar ese aspecto. Hay una cosa que me libera un poco y es que trabajo con el móvil. Me encuentro una foto, la compró con el móvil y le resto importancia y es liberador. Me permite jugar. Juego en el estudio, pero me permite contar que juego. No me crea estrés y, por otro lado, me parece una plataforma perfecta para el mundo de la imagen.

P. Me decías que tu obra ha evolucionado en los últimos años.

R. Bueno, eso está sucediendo siempre. Cuando me reviso, ese ejercicio de revisarse que es tremendo, te das cuenta de que el hilo no se ha roto. Te pongo un ejemplo de una exposición que tuve en la Posada del Potro, creo que fue en el 95 ó 96, la primera individual o la segunda que tuve, se llamaba Manualidades recreativas y hay cosas con las que me encuentro, de dibujos hechos con restos de papel y cosas que me encontraba, papel siempre, y digo: mira, aquí estaba jugando con los encuentros hace tantos años. Otra pieza que recuerdo haber expuesto en Cobalto [galería ya desaparecida], que ya hablaba de la ausencia, de aquello que empezaba a tener toma categoría de objeto. Siempre me ha interesado el mundo del objeto, de la vida que tiene un objeto, de cómo intervenir en el objeto. Y ya hace veinte años.

"La Educación Plástica está planteada simplemente en lo plástico y se reflexiona poco sobre la imagen"

P. ¿Y ahora produces menos?

R. No. Tuve un espacio en el que no produje nada, que fue al poco de nacer Candela. Recuerdo que ahí, estando ella recién nacida, inauguré una cosa que estaba elaborando previamente y después estuve como seis años sin producir nada. Sí reflexionando, pero sin producir nada. Cuando estuve en Arco esta edición pasada no, la anterior, con Lola Guerrera y Verónica Ruth, me preguntaban por qué había dejado de producir de repente en un momento en el que estaba muy arriba. Y es que lo que estaba viviendo con Candela a mí me desbordó y lo digo en el buen sentido de la palabra. Lo quise vivir y de manera natural paré. Lo que pasa es que en el mundo de la imagen parece que paras y hay más demanda. Parece que un artista visual tiene un intervalo de tiempo que no produce nada para el público y te dan por desaparecido. Sin embargo, un escritor, por ejemplo, puede tomarse un tiempo para escribir un libro y nadie se cuestiona por qué ha desaparecido, que no ha desaparecido, está trabajando y necesita un tiempo porque las cosas tienen que decantarse.

P. ¿Para qué ha servido ese tiempo de barbecho elegido?

R. Yo creo que me ha dado madurez. Es un tiempo que ha pasado en mi vida que me ha aportado madurez no por el hecho de parar, pero sí por el hecho de que hayan pasado seis años pensando.

P. ¿Cómo se ha reflejado eso en tu obra?

R. Pues yo creo que no se ha notado mucho, porque tú fíjate que la última pieza que expuse estando Candela recién nacida, la veo todavía y podría parecer que la hice ayer. Es un álbum vacío intervenido, un álbum de fotos antiguas.

"He sido poco abanderada de activismo a pie de calle y quizás más de un discurso en el plano artístico"

P. Hablando de la genealogía de mujeres artistas en esta ciudad. ¿Tu generación lo ha tenido más fácil que la anterior, de la que forman parte pintoras como Rita Rutkowski y Julia Hidalgo o la ceramista desaparecida Hisae Yanase, que fueron las que abrieron camino?

R. Bueno, fíjate que es curioso lo que has dicho porque de las tres artistas que has mencionado dos no son de Córdoba, se quedaron en Córdoba. Por cierto, Rita vino a la inauguración de la instalación y me hizo mucha ilusión. Es incombustible. Hablas de tres personas con realidades diferentes. Antes te he hablado de esta corriente que hubo de discriminación positiva, que yo creo que, bueno, puso delante la cantidad de mujeres que había haciendo cosas, unas con más calidad y otras con menos y eso a mí me benefició y como a mí a muchas mujeres. Estamos mejor que hace 30 años y no solamente en este aspecto de lo artístico, también en el aspecto doméstico. Hay un cambio. Y cuando estuve en ARCO hace un par de años no solo vi ese cambio, sino que incluso había una moda o tendencia de volver a hacer esa discriminación positiva, ese empuje. Hay como oleadas, aquella fue provocada, fue algo institucional y esta vez ha sido algo que ha surgido porque todo el mundo se sube al carro de lo feminista.

P. Ouka Lele decía en una entrevista como esta en CORDÓPOLIS que odiaba ser cuota.

R. Bueno, yo no emplearía la palabra odio. Pero yo sé que hay veces que me han requerido por una cuestión de cuota y se les ha escapado.

"Quiero contarme con imágenes, contar mi trabajo y uso Instagram como herramienta"

P. Pero parece que se nos olvida que cuotas hay en todas partes. En un consejo de administración, en un partido político o en una comunidad de vecinos. Cuotas territoriales, de edad, de lobbys, de diversidad… cuotas de toda índole. Lo que ocurre es que solo se cuestionan las de género.

R. No se puede perder de vista que sigue llamando la atención que haya pocas mujeres en algunos espacios. Por ejemplo, aquí [Colegio de Abogados] hay una cosa muy chula y es que la baranda de cristal tiene el nombre de todos los colegiados desde mil setecientos ochenta y algo que empiezan. Están los nombres de las mujeres en azul y los nombres de los hombres en negro. Pasaron 189 años hasta que se colegió la primera profesional aquí. Y es bonito como ha ido cambiando, como cada vez hay más tonos azules. Visualmente se ve que vamos avanzando.

P. ¿En tu camino te has encontrado con mucho machismo?

R. No demasiado. Me han hecho esta pregunta varias veces y me paro a pensar y no, no, no.

"[La maternidad] me desbordó y lo digo en el buen sentido de la palabra"

P. Qué suerte.

R. Total.

P. ¿Cómo ves que evoluciona esta ciudad estéticamente?

R. Córdoba era más agradable de pasear antes y eso ya no solamente es que fuese algo estético, es que era una experiencia. Y desde el punto de vista estético, hay veces que hay como intenciones de hacer cosas puntuales de dudoso gusto, pero bueno, tampoco creo que sea lo más grave. Sigo pensando que tenemos que cuidar el paseo, que creo que se está desbordando en algunos aspectos. Hay que cuidar ese aspecto del turismo, de nuestro patrimonio… Rafa Obrero daba varias claves hace poco aquí, en una entrevista. Me viene cómo se vive en Córdoba a nivel ya no estético, sino también cultural. Creo que se están barajando varias propuestas, algunas institucionales como el C3A que también sería otro tema de conversación un poco amplio. Pero hay iniciativas pequeñas que están muy bien y que hacen que Córdoba sea una ciudad agradable para vivir culturalmente. Miras una agenda cultural y hay eventos sin pretensión de ser gran cosa, pero que están bien. Sitios como Amascé, Jugo, la planta alta de Limbo, donde por cierto esta temporada echo de menos yo que ocurran cosas. Entonces, cada vez me apunto más a los sitios donde ocurren cosas.

"La discriminación positiva me benefició y como a mí a muchas mujeres"

P. Aunque el ciudadano de a pie sigue muy alejado del arte contemporáneo.

R. Bueno, es que es una cuestión de educación. En otras ciudades pasa prácticamente lo mismo. Bueno, Córdoba es una ciudad de corte tradicional y conservador, el público que asiste a cosas de arte contemporáneo es reducido y bueno, aquí tiene un papel importante el C3A. El arte que se hace ahora, el lenguaje actual, si nosotros no educamos en interpretar imágenes, yo creo que hay un vacío en educación tan grande que vivimos ajenos al arte. Pero ya no te digo contemporáneo, hablo del arte general, de la lectura que se puede hacer de un cuadro como Las Meninas. Cómo se trabaja eso.

P. Hemos conocido esta semana que presumiblemente por primera vez habrá en España un Gobierno de coalición y será de izquierdas.

R. Vaya, el famoso abrazo.

"Córdoba era más agradable de pasear antes"

P. ¿Crees que será bueno para la Cultura?

R. Pediría cuidados. Estamos los artistas, me cuesta trabajo llamarme así, bueno, los que producimos cosas creativas, y por otro está el público. Yo creo que si cuidamos las dos partes y, por supuesto, la Educación, todo irá mejor.

P. Una frase de Louise Bourgeois para terminar, a ver si la compartes: “El arte me mantiene cuerda”.

R. El arte me mantiene viva.

"Al nuevo gobierno le pediría cuidados para la Cultura"

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