Iznájar saca a la luz un antiguo paso de ronda de la alcazaba medieval
Los trabajos de restauración y rehabilitación que el Ayuntamiento de Iznájar (Córdoba) está ejecutando en la Torre del Reloj de la antigua alcazaba han sacado a la luz uno de los elementos más interesantes documentados hasta el momento en este sector del recinto fortificado: un antiguo paso de ronda asociado al sistema defensivo de la fortaleza, cuyo estudio abre nuevas posibilidades para comprender cómo se organizaba, comunicaba y defendía la Villa de Iznájar en época medieval.
Así lo ha indicado el Ayuntamiento de la localidad en una nota en la que ha detallado que el hallazgo se produce durante la intervención impulsada por el propio Consistorio con el objetivo de recuperar la Torre del Reloj, hacerla visitable y poner en valor este sector de la antigua fortificación, incorporando nuevos espacios al recorrido patrimonial de Iznájar.
El paso de ronda parte de un pasillo existente junto a la Torre del Reloj que hasta el inicio de los trabajos se encontraba completamente relleno de sedimentos y materiales acumulados a lo largo de diferentes épocas, lo que impedía conocer tanto sus características como su recorrido.
La retirada controlada de estos rellenos está permitiendo avanzar por primera vez por este espacio en dirección al castillo. En estos momentos se trabaja en descubrir varios metros de su trazado, aunque la hipótesis planteada desde el inicio de la investigación arqueológica apunta a que este corredor podría haber comunicado la Torre del Reloj con la Torre del Homenaje, recorriendo parte de la línea de muralla de la fortaleza.
De confirmarse esta relación a medida que avance la investigación, el hallazgo permitiría conocer con mucho mayor detalle uno de los aspectos menos visibles de cualquier fortaleza medieval: cómo se desplazaban sus defensores por el interior del sistema amurallado y cómo se comunicaban entre sí diferentes puntos estratégicos del recinto.
El interés del descubrimiento va mucho más allá de la recuperación física de un espacio que había permanecido inaccesible durante siglos.
Los pasos de ronda formaban parte esencial del funcionamiento de los recintos fortificados medievales. Permitían a la guarnición desplazarse junto a las murallas, mantener la vigilancia, comunicar diferentes sectores defensivos y acudir rápidamente a aquellos puntos en los que fuera necesaria su presencia.
La documentación de este paso ofrece, por tanto, una nueva fuente de información arqueológica para interpretar la organización interna de la alcazaba de Iznájar y estudiar la relación existente entre sus torres, lienzos de muralla, accesos y espacios de circulación.
Precisamente, la intervención arqueológica desarrollada con carácter previo a las obras ya había señalado como uno de sus principales focos de investigación la excavación del entonces denominado túnel o conducto existente en el interior de la Torre del Reloj. Su estudio debía permitir determinar sus características, función y cronología, así como investigar su posible continuidad hacia la Torre del Homenaje.
Los trabajos realizados desde entonces permiten avanzar ahora en aquella hipótesis inicial y abren una nueva línea de investigación sobre la evolución arquitectónica y militar del recinto fortificado desde el periodo andalusí hasta las transformaciones producidas tras la conquista cristiana.
Por el momento, los trabajos se concentran en la recuperación de varios metros del paso de ronda en dirección al castillo, mediante la retirada arqueológica de los sedimentos y rellenos acumulados en su interior.
El Ayuntamiento pretende continuar avanzando en su conocimiento y dejar abierta para próximas intervenciones la posibilidad de proseguir con la extracción y estudio de los diferentes niveles de relleno, con el objetivo de obtener el máximo potencial arqueológico e interpretativo de este hallazgo. La propia evolución urbana del Barrio de la Villa condicionará, sin embargo, hasta dónde podrá seguirse físicamente su trazado.
Con el paso de los siglos, algunas viviendas y edificaciones fueron creciendo sobre el antiguo recinto fortificado y determinados patios y construcciones llegaron a ocupar o rellenar sectores de este espacio. Esto hace prever que el antiguo paso de ronda se encuentre interrumpido en diferentes puntos, por lo que llegará un momento en el que no sea posible continuar su excavación de manera lineal.
Lejos de restar importancia al descubrimiento, estas transformaciones constituyen también parte de la propia historia del recinto, al mostrar cómo las estructuras defensivas medievales fueron perdiendo progresivamente su función original.
Futura visita
Uno de los objetivos del Ayuntamiento es que el descubrimiento no quede limitado únicamente al ámbito de la investigación. Dentro del proyecto de restauración y apertura al público de la Torre del Reloj se estudiará la manera de poner en valor el tramo recuperado del paso de ronda e integrarlo, siempre que las condiciones técnicas y de conservación lo permitan, en el futuro recorrido de visita.
De este modo, vecinos y visitantes podrían acceder a un espacio hasta ahora completamente desconocido y comprender sobre el propio terreno cómo se articulaba esta parte de la fortificación. La visita permitiría así interpretar la Torre del Reloj no como un elemento aislado, sino como parte de un sistema defensivo mucho más complejo, conectado con las murallas, los accesos y el resto de las estructuras de la alcazaba.
El alcalde de Iznájar y responsable municipal de Cultura, Lope Ruiz, ha destacado que este hallazgo “permite adentrarnos, en el sentido más literal de la palabra, en una parte de la historia de Iznájar que permanecía oculta. No estamos recuperando únicamente un espacio, sino obteniendo información que puede ayudarnos a comprender mucho mejor cómo funcionaba nuestra fortaleza y cómo se comunicaban sus diferentes estructuras defensivas”.
Ruiz ha señalado además que la intención del Ayuntamiento es “continuar investigando este paso allí donde sea posible y, al mismo tiempo, estudiar su incorporación a la futura visita de la Torre del Reloj. Queremos que el conocimiento que genere la arqueología pueda trasladarse también a vecinos, escolares y visitantes, haciendo que puedan comprender la historia en el mismo lugar en el que ocurrió”.
Historia de la Alcazaba
La Torre del Reloj forma parte de la antigua alcazaba de Iznájar, un recinto amurallado construido en el siglo XIII y profundamente reformado por las huestes del rey Pedro I entre los años 1362 y 1366. Su ubicación estuvo estrechamente relacionada con el control del acceso al recinto mediante un complejo sistema de puertas y con su conexión con la propia muralla, lo que convierte el estudio del paso de ronda descubierto en este punto en un elemento especialmente interesante.
La historia de este sector refleja además el carácter fronterizo y cambiante de Iznájar durante la Edad Media. Las crónicas recogen que, cuando los nazaríes reconquistaron la villa en 1366, derribaron las campanas que los cristianos habían colocado previamente. El actual reloj, que da nombre a la torre al menos desde el siglo XVIII, sustituyó posteriormente a aquel antiguo sistema de campanas posiblemente existente ya en época medieval.
El recinto continuaría siendo escenario de enfrentamientos y cambios de dominio durante las décadas siguientes. En el siglo XV, Fernando de Antequera ganó la plaza de Iznájar para Castilla, aunque la Crónica de Juan II señala que la villa volvió posteriormente a encontrarse en poder de los granadinos a finales de 1431. Tres años más tarde pasó nuevamente a manos castellanas, siendo Pedro Fernández alcalde de la fortaleza.
Esta sucesión de ocupaciones, reformas y transformaciones convierte el estudio arqueológico del recinto en una herramienta fundamental para determinar cómo fue cambiando la fortaleza.
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