Imibic y Reina Sofía participan en una investigación sobre el uso de IA para conocer el riesgo de cáncer de mama
Profesionales del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, perteneciente al Servicio Andaluz de Salud (SAS) de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias, y del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic) participan en un estudio internacional que investiga la aplicación de la inteligencia artificial (IA) para estimar el riesgo de desarrollar cáncer de mama a partir de una mamografía, en el marco de una línea de investigación que podría contribuir en el futuro a personalizar los programas de detección precoz de esta enfermedad, teniendo en cuenta las características individuales de cada mujer.
Según ha informado la Junta de Andalucía en una nota, la investigación se centra en una herramienta que analiza las imágenes mamográficas mediante inteligencia artificial y calcula la probabilidad estadística de desarrollar cáncer de mama durante los cinco años siguientes. Para ello, utiliza información de la propia imagen, como la densidad mamaria y determinados patrones del tejido que no pueden identificarse mediante la observación convencional.
La jefa del servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Universitario Reina Sofía e investigadora del Imibic, Marina Álvarez, ha explicado que estos sistemas permiten obtener una estimación individual del riesgo de manera automática, a partir de una prueba que ya forma parte de los programas de detección precoz. “Estima un riesgo estadístico para cáncer de mama a partir del análisis de la mamografía, teniendo en cuenta no solo la densidad mamaria de forma volumétrica, sino también otros aspectos como análisis de textura (patrones del parénquima) que efectivamente no son visibles al ojo humano”, ha señalado la especialista, que también forma parte de la Comisión de Inteligencia Artificial de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram).
La herramienta se aplica sobre mamografías que previamente han sido interpretadas como normales o benignas. Por tanto, su finalidad no es detectar un tumor existente, sino estudiar la probabilidad de que la mujer desarrolle la enfermedad en los años posteriores. Esta información podría ayudar a los profesionales sanitarios a identificar diferentes perfiles de riesgo y estudiar estrategias de seguimiento adaptadas a las necesidades de cada paciente.
El equipo investigador trabaja con la herramienta Transpara Risk Index, un sistema basado en aprendizaje profundo que permite analizar tanto mamografías digitales convencionales como estudios de tomosíntesis, una técnica que proporciona imágenes tridimensionales de la mama.
En concreto, el Hospital Reina Sofía y el Imibic participan en un estudio multicéntrico junto a instituciones sanitarias de Estados Unidos y Europa, cuyo objetivo es evaluar la capacidad de esta tecnología para estimar el riesgo de cáncer de mama en diferentes poblaciones y con distintos equipos de imagen médica. La investigación estudia también su posible aplicación en programas de cribado poblacional, en los que actualmente las pruebas se realizan siguiendo criterios generales, fundamentalmente relacionados con la edad.
Según ha explicado Marina Álvarez, “la posibilidad de entrar en un cribado personalizado de forma fácil, simplemente a partir de un análisis automático de la mamografía, permitiría aplicar estrategias diferenciadas de cribado en función del riesgo individual de cada mujer”. En este sentido, conocer el riesgo individual podría contribuir en el futuro a ajustar la periodicidad de las pruebas o valorar la necesidad de utilizar técnicas complementarias de imagen en determinadas pacientes, siempre de acuerdo con los criterios clínicos y la evidencia científica disponible.
Los investigadores también estudian cómo integrar esta información en la práctica asistencial, así como la mejor manera de trasladarla a las mujeres para facilitar su comprensión y evitar preocupaciones innecesarias. La especialista destaca la importancia de la comunicación entre profesionales y pacientes. “El papel del radiólogo será asesorar a la mujer de qué significa ese riesgo, y trabajar para poder ofrecer un cribado adaptado al riesgo individual de cada mujer”, ha subrayado Álvarez.
Tecnología en investigación
Aunque los resultados preliminares de este tipo de herramientas apuntan a su posible utilidad para identificar distintos niveles de riesgo, su aplicación en los programas asistenciales requiere completar las investigaciones y validar su funcionamiento en diferentes poblaciones y entornos clínicos.
También será necesario determinar qué medidas de seguimiento resultarían más adecuadas para cada perfil de riesgo y evaluar su repercusión sobre la detección precoz de la enfermedad. La inteligencia artificial se plantea, por tanto, como una herramienta complementaria al trabajo de los profesionales sanitarios, sin sustituir su valoración clínica ni la relación directa con las pacientes.
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