Alertan de que más del 70% de los casos de enfermedad arterial periférica no está diagnosticado

El doctor Sánchez Maestre en quirófano.

La enfermedad arterial periférica (EAP) es una patología “infradiagnosticada, pues más del 70% de los casos no está diagnosticado”, según ha destacado el jefe del servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Quirónsalud Córdoba, Manuel Sánchez Maestre, quien ha indicado que la prevalencia en población general está en el 12% subiendo esta cifra al 20% en mayores de 75 años, aunque se estima que por cada caso diagnosticado hay otros tres sin diagnosticar.

Tal y como ha indicado la institución hospitalaria en una nota, Sánchez Maestre ha explicado que se trata de “un proceso progresivo de estrechamiento arterial, en el que se forman placas en el interior de las arterias generando trombos y estenosis con obstrucción del flujo sanguíneo de las piernas”. Al ser un proceso generalizado, “la mitad de los pacientes con EAP tendrán afectación coronaria o cerebrovascular”.

En este sentido, ha señalado que a los cinco años de evolución, el 5%de los pacientes con EAP sintomática desarrollarán una isquemia crítica y en algunos casos será necesaria la amputación del miembro afectado. Los factores de riesgo de esta enfermedad, que es más frecuente en hombres, son el tabaquismo, edad avanzada, padecer diabetes (que aumenta la probabilidad de sufrir una amputación) e hipertensión arterial, entre otros.

El diagnóstico precoz y el adecuado control de los factores de riesgo disminuirán no sólo la incidencia de la EAP, sino también la morbimortalidad cardio y cerebrovascular.

El especialista ha subrayado que la isquemia crónica de miembros inferiores es el resultado de una aterosclerosis generalizada. Las lesiones ateromatosas suelen progresar de forma silenciosa y en general, no se produce un déficit de sangre que llega a los tejidos hasta que el diámetro arterial no está reducido más del 70 por ciento, por lo que es imprescindible la realización de estudios hemodinámicos.

Puede producirse dolor al caminar, que obliga al enfermo al detenerse. La localización del dolor dependerá de la zona afectada (cadera, gemelo o pie). El dolor en reposo suele aparecer por la noche y empeora con el frío, produciéndose úlceras y gangrenas en estadios finales.

El doctor ha resaltado que “el dolor que aparece caminando, la atrofia muscular, piel seca, pérdida de vello en el pie, frialdad, cambio de coloración de dedos o alteración en las uñas pueden ser signos de alarma, por los que debería realizarse un estudio vascular”.

Ante la sospecha de una obstrucción arterial, el diagnóstico debe realizarse con urgencia por un especialista en Angiología y Cirugía Vascular, que establecerá el diagnóstico según su estado. El objetivo del tratamiento es controlar los factores de riesgo, prescribir ejercicio físico y cuidado preventivo de los pies a través de fármacos como antiagregantes y estatina.

En estadios avanzados, para evitar amputaciones se puede necesitar un tratamiento quirúrgico con procedimientos intravasculares o mínimamente invasivos (fibrinolisis, angioplastia transluminal percutánea con balón e implante de 'stent') o cirugía convencional mediante 'bypass'.

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