Andalucía da la espalda a la izquierda por primera vez en 40 años

Noche electoral en la sede del PSOE | TONI BLANCO

En 2015, el bloque de la izquierda (PSOE, Podemos e Izquierda Unida) le sacó 20 puntos de diferencia al bloque de la derecha (PP y Ciudadanos). En 2018, el bloque de la derecha ha adelantado por cinco puntos al de la izquierda. Por primera vez en 40 años, el votante andaluz le ha dado la espalda a la izquierda. Por primera vez en 40 años, el PSOE tiene un riesgo real de perder el control absoluto de la Junta de Andalucía.

En una jornada electoral de vértigo, nadie, ni el analista más optimista en la derecha, se esperaba un resultado como el que se ha producido. Nadie. En el PSOE temían perder el suelo de los 40 parlamentarios. En el PP aspiraban a disputar esa mayoría de bloques. A media tarde, un importante analista popular informaba: “Estamos a un parlamentario de sumar”. Nadie le creyó. No acertó. Se quedó corto.

Nunca en la historia de la actual democracia el PSOE había obtenido un resultado tan malo. El PP, más allá de la primera Alianza Popular, no había tenido nunca tan poco apoyo. Pero los populares han aguantado el tipo, han superado a las encuestas que le daban 20 parlamentarios y su líder, Juanma Moreno, ha superado el match ball que lo condenaba a una dimisión anunciada mientras algunos de sus compañeros afilaban los cuchillos. De hecho, aspira a convertirse en presidente de la Junta con los votos de Ciudadanos y Vox.

El PSOE ha ganado las elecciones en Andalucía. Pero ha perdido. Susana Díaz se postulará también a la presidencia y lo hace con una frase que lleva repitiendo una semana: como “dique de contención de la ultraderecha”. Y es que si algo ha pasado en Andalucía ha sido la sorprendente irrupción de Vox, un partido a la derecha del PP. Vox se ha anotado 12 diputados, ha sumado escaño por provincias donde ni lo soñaba como Córdoba y se ha convertido en el gran vencedor en Andalucía. Toda Europa mira a Vox. Hasta Marine Le Pen, la presidenta del Frente Nacional de Francia, saludaba su resultado y felicitaba a Santiago Abascal.

Adelante Andalucía también ha fracasado. La confluencia de Podemos e IU no ha sido capaz ni de sostener los 20 parlamentarios que ya tenían, a pesar de unirse para superar la Ley D'Hont. Su discurso andalucista ha quedado apagado en esta campaña en la que todo el mundo ha hablado de Vox, en la que Pablo Casado se ha multiplicado y en la que Ciudadanos, más moderado, ha duplicado sus apoyos. Toca una reflexión profunda. Aunque Pablo Iglesias se subía al carro del “dique de contención” contra la ultraderecha.

Ciudadanos ha ganado, pero no tanto como esperaba. La formación naranja quería dar el famoso sorpasso al PP. No lo ha logrado. Han superado a Adelante Andalucía, sí. Y han duplicado resultados, también. Pero no han conseguido los resultados que esperaban. Eso sí, su líder, Juan Marín, se presentará a la investidura. Pide al PSOE y al PP que le voten. No hablan de Vox. Está por ver si finalmente unen sus votos para cambiar al inquilino en San Telmo.

Y quien ha ganado, sin lugar a dudas, es Vox. Un partido extraparlamentario, que logró menos votos que el Pacma en 2015, entra en el Parlamento con 12 diputados. Una barbaridad que no había visto ninguna encuesta. Y un misterio: Vox ha entrado sin que PP o Ciudadanos pierdan apoyos.

La formación, que no esconde su ideología, ha entrado en el Parlamento andaluz robando voto, principalmente, a la izquierda. Habrá que estudiar de dónde ha salido tanto apoyo, cuánto daño ha hecho la abstención a un PSOE que se veía ganador y si finalmente ha habido trasvase de voto de los indignados que un día votaron a los socialistas, después no lo hicieron y finalmente se inclinaron por Podemos, hasta volver a cambiar de bando.

En Córdoba se hacen todo tipo de lecturas. En la capital, que el PSOE no las tiene consigo para seguir gobernando en el Ayuntamiento. Los populares han ganado en votos, pero no por tanta diferencia como hacían antes. Ciudadanos es ya segundo y Vox logra casi tantos votos como en su día obtuvo Ucor, el partido de Rafael Gómez. Mientras, Adelante Andalucía se diluye en cuarto lugar. La confluencia aspiraba a la segunda posición en la provincia y la tercera en la capital.

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