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Tambores, historia y Fe: el inconfundible latido de la Semana Santa de Montoro

Semana Santa de Montoro

Redacción Cordópolis

26 de marzo de 2026 09:25 h

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Cuando el azahar se mezcla con el aroma del incienso, Montoro se transforma en un escenario donde la historia deja de ser libro para hacerse carne y tradición. Y, en este entorno, la Semana Santa es la celebración perfecta donde el tiempo se detiene y la piedra molinaza comienza a hablar. Es el inconfundible sonido de los tambores y cornetas del Imperio Romano, cuyas corazas de metal centellean bajo el sol, recordándonos que aquí el orgullo de un pueblo custodia su Fe desde hace siglos. Es el silencio roto por el rachear de las zapatillas en las cuestas empinadas, de valientes costaleros y costaleras, de portadores y portadoras convertidos en los pies de sus Sagradas Imágenes mientras las sombras de los pasos se dibujan sobre las fachadas blancas. Es el orgullo de contar con una excepcional herencia musical heredada generación tras generación y que se ve reflejada en sus bandas de música y agrupaciones musicales: AMC Juan Mohedo, AM Jesús Caído, BCT Ma. Stma. Del Amor y la Paz y la BM Santa Cecilia.

Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía en 1998, la Semana Santa de Montoro es mucho más que una tradición: es un espectáculo de Fe, Historia y Cultura que envuelve cada rincón de la ciudad. Sus raíces se hunden en el siglo XVI. Ya en 1554 se tienen noticias de las primeras procesiones, con la reglamentación de la Cofradía de la Vera Cruz. A ella le siguieron la Quinta Angustia o Santo Sepulcro y, en 1603, la Hermandad de Jesús Nazareno, configurando el germen de una celebración única.

Fue en el siglo XVII cuando Montoro forjó el carácter barroco que aún hoy define su Semana Santa. De aquel tiempo perduran estampas irrepetibles como el Sermón del Paso, el simbólico abrazo de los apóstoles, la fuerza del Imperio Romano o los ecos solemnes del Antiquísimo Coro de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores.

Semana Santa de Montoro

Pero si algo distingue a esta Semana Santa son sus escenarios y momentos. Las empinadas calles con las típicas “carrerillas”, escenas como el Primer Rayo de Sol iluminando el rostro de Padre Jesús Nazareno, el Beso de Judas o el sobrecogedor Prendimiento del Cristo de la Humildad atraen cada año a miles de visitantes. Desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección, Montoro late con intensidad. La ciudad se transforma en un constante ir y venir de personas que buscan vivir, sentir y emocionarse con su celebración más importante.

El inicio lo marca el tradicional Vía Crucis de Promesas, cuyo origen se remonta al siglo XIX, cuando los fieles cumplían sus promesas portando cruces y cadenas en un acto de profunda devoción. Junto a él, la Banda del Imperio Romano y el antiquísimo coro llenan plazas y templos con marchas y cantos que anuncian la llegada de la Semana Grande. El Domingo de Ramos abre el calendario en el Barrio del Retamar con La Borriquita y Ma. Stma. Del Amor y la Paz, recorriendo enclaves tan emblemáticos como el Puente Mayor, la carrerilla del Camino Nuevo o la Plaza de España. A partir de ahí, cada jornada despliega su propia identidad.

El Martes Santo, la Hermandad del Stmo. Cristo de la Humildad en su Presentación ante Pilato y Nuestra Madre de Consolación y Esperanza deja imágenes imborrables en su paso por la Plaza del Charco, Plaza de España, carrerilla de las Morenas o descenso por Mártires. Por su parte, el Miércoles Santo, el silencio y la sobriedad marcan el caminar del Stmo. Cristo de las Penas, talla anónima del s. XVII, por las bellísimas calles del casco antiguo y en momentos puntuales cuando la música, “Cristo en la Cruz” y “Stmo. Cristo de las Penas” se convierten en oración en Sta. María de la Mota, el Arco de la Torremocha y el descenso por Salazar.

Cristo de la Humildad en Montoro

El Jueves Santo reúne a multitud de fieles en uno de los Cortejos más multitudinarios de la Semana Santa montoreña, con el protagonismo del centenario Imperio Romano, la Cofradía de la Vera Cruz y la Cofradía del Stmo. Cristo de la Flagelación y Ntra. Sra. Del Rosario en sus Misterios Dolorosos. La salida desde la Iglesia de Santiago y de la Iglesia del Hospital, carrerillas de Morenas, Córdoba y Salazar, los emblemáticos desfiles del Imperio Romano y el Prendimiento del Stmo. Cristo de la Humildad en la Plaza del Charco son momentos que no debes perderte.

La Noche de Padre Jesús y M.ª Stma. De los Dolores alcanza su punto culminante a las tres de la mañana, según el horario solar, cuando Ntro. Padre Jesús Nazareno se sitúa bajo el Arco de la antigua Cárcel mientras su Coro entona sus cantos ancestrales y el Imperio lo escolta por las angostas calles montoreñas. La escenificación de las tres caídas en su camino hacia el Calvario, carrerilla de las Morenas, el esperado amanecer con el Primer Rayo de Sol sobre el rostro del Nazareno, la Carrerilla de la calle Córdoba y el Sermón del Paso en la Plaza de España conforman algunas de las escenas más emocionantes y únicas de toda Andalucía.

El Prendimiento en Montoro

La jornada continúa con el espectacular Desfile del Viernes Santo cuando la Legión del Imperio Romano, junto a la AMC Juan Mohedo abren paso al Cortejo de Autoridades dotando de solemnidad al Desfile y abarrotando la Calle el Santo cuando el Himno de la Semana Santa, el “García Cano” eriza la piel de quienes lo contemplan. La Cofradía del Stmo. Cristo de la Misericordia y Ntra. Sra. De las Angustias junto a la Cofradía del Sto. Sepulcro y Ntra. Sra. De la Soledad realizan su estación de penitencia con un recorrido cargado de simbolismo y belleza, destacando su paso por Plaza del Charco, la intimidad en San Miguel, la subida por Mártires, su paso por Plaza de España y la carrerilla de calle El Santo.

El Sábado de Gloria todo queda en silencio aguardando la llegada del Domingo de Resurrección para, desde el Barrio de la Virgen de Gracia, recibir entre el alegre sonido de las campanillas a Jesús Resucitado entrando a la ciudad por el Realejo. Calle Herrerías, Plaza del Charco, subida calle el Santo y su paso por el Parque de la Virgen de Gracia son momentos que no debes perderte por su gran belleza. Montoro no solo celebra la Semana Santa: la vive, la siente y la comparte. Una experiencia única donde tradición, cultura y emoción se funden en cada paso.

Jesús Nazareno llega al Poyato de San Jacinto donde espera el primer rayo de sol
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