Ésta es la historia de un sábado...

Grada Blanquiverde Córdoba - Atlético de Madrid | MADERO CUBERO
La afición muestra su enfado y canta “González vete ya” tras vivir una nueva derrota como local del Córdoba, que además es la décima consecutiva

Hay quien camina por El Arenal como por inercia; como si supiera lo que va a suceder. También hay quien lo hace con cierta ilusión, más propia de un niño que de alguien que de todo ha visto ya. Está aquel que todavía confía y el que cree que la película tiene ya su final escrito. En el rostro de cada cual se adivinan, o quizá exista un tipo que lo intente, los pensamientos y sensaciones de los demás mientras recorre El Arenal. Marcha hacia el estadio y recuerda aquel 22 de junio de 2014; sí, ése que parece tan lejano y que en realidad está a menos de un año del día actual. Mira al presente y se pregunta: ¿Qué sucedió para que aquel sueño sea ahora esta pesadilla? Trata de averiguarlo al tiempo que saluda a unos y a otros, amigos de toda la vida o de apenas tres tardes de fútbol. Todos bromean, pero a ninguno le resulta gracioso ni su chiste ni el del compañero.

Hay quien entra al estadio con ánimo; como si cupiera la posibilidad -que la hay hasta que las matemáticas llamen a la jubilación de las esperanzas- de lograr eso que toma aspecto de imposible. También hay quien lo hace a desgana, más propia del anciano que ya está harto de lo mismo que del joven. Está aquel que aún pulsa las teclas de la calculadora de su cabeza y el que piensa que más vale usar un ábaco, pues gasta menos pilas y no son tantos números los que toca hacer. En el rostro de cada cual se adivinan, o quizá exista un tipo que lo intente, las ideas y emociones de los demás al tiempo que sube las escaleras de acceso a las gradas. Marcha hacia su asiento y recuerda aquel 12 de junio de 2005; sí, ése que parece tan lejano y que en realidad está a casi una década del día actual. Mira al presente y se pregunta: ¿Qué sucedió para que esta pesadilla sea peor que aquélla? Trata de responderse mientras ocupa su butaca y saluda a unos y a otros, los compañeros de tanto rato amargo y alguno que otro de felicidad. Algunos bromean, pero a pocos les resulta gracioso ningún chiste.

Comienza el partido y en apenas cuatro minutos ocurre lo que desgraciadamente ya es una costumbre en El Arcángel. El rival se adelanta y todo sale al revés. Parece que la resignación cobra fuerza, pero mayor energía toma la indignación cuando llega el segundo gol del Atlético de Madrid. Suena entonces una canción: “González vete ya”. La afición muestra su enfado y desencanto; recuerda aquel 22 de junio y acto seguido se le viene a la mente el otro 12 del mismo mes, pero de distinto año. Probablemente ninguno piense en nada de eso, pero sí en que el esfuerzo pasado queda en nada a estas alturas. Ésta es la historia de un sábado, de no importa qué mes, y de un joven sentado en la grada, viendo a su equipo perder.

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