Hecho: Infinity adquiere el Córdoba

Miembros del nuevo consejo de administración del Córdoba | TONI BLANCO

Es un hecho, ahora sí. El Córdoba cambia de manos. Lo acaban de anunciar en El Arcángel los administradores judiciales y los nuevos propietarios: el grupo Infinity. No sólo eso pues varía también su titularidad societaria. Después de una intensa espera desde el lunes, Infinity se ha convertido en el nuevo propietario del club. El grupo de Baréin ha obtenido su unidad productiva tras la firma y adjudicación por parte del administrador concursal, Francisco Estepa. El abogado ha formalizado este jueves con su rúbrica la operación, que fuera autorizada la pasada semana -el martes 26 de noviembre- por Antonio Fuentes, titular del Juzgado de lo Mercantil número 1. El fondo inversor representado por Crowe en España tiene ahora como primera tarea, de carácter urgente, el abono de las nóminas atrasadas de jugadores y demás empleados del conjunto blanquiverde.

La adjudicación de la unidad productiva se ha producido el último día establecido para ello. No en vano, este jueves expiraba la oferta de Infinity. Así ha sido por decisión del administrador concursal del Córdoba, que decidió apurar al máximo los plazos dada la existencia de una alternativa por parte de Minoritarios CCF. La opción de los pequeños propietarios de la entidad suponía la compra de la sociedad anónima deportiva (SAD) en su conjunto gracias a la inyección de un inversor cuya identidad no trascendió hasta el final. Era Luis Pereira, dueño de la agencia de representación Viasport, que retiró su apoyo a última hora del miércoles. El grupo de Baréin tuvo de esta forma vía libre, definitivamente, para tomar el control del club. Aun cuando al mediodía, al límite del tiempo marcado, la posibilidad de los accionistas parecía retomarse. El escenario ya estaba muy definido.

Mediante firma ante notario de la escritura de transmisión se ha puesto punto final a un proceso que no ha estado exento de polémica. Cabe recordar que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) llegó a solicitar la recusación del juez de lo Mercantil. Una petición que el organismo deportivo retiró el miércoles después de una última reunión con representantes de Crowe -y por ende de Infinity- el martes. Este gesto fue síntoma del acercamiento entre las partes en relación a la venta de la unidad productiva y vino a reforzar el optimismo del grupo inversor. Aun así, resta por conocer detalles y qué va a suceder finalmente con el conjunto blanquiverde en materia competitiva, no tanto de cara a la temporada en curso sino para la campaña 2020-21.

Sobre la nueva propiedad del Córdoba, Infinity ha accedido a ella con la adquisición de los distintos derechos del club -camiseta, escudo, himno, etcétera- y no de la SAD. La nueva sociedad al frente del cuadro califal se denomina Unión Futbolística Cordobesa y fue creada con anterioridad con vistas al proceso que ha culminado este jueves. En cuanto a los primeros pasos del nuevo proyecto, para el que ya se ha establecido un consejo de administración presidido por Javier González Calvo -máximo responsable de Crowe en Madrid y cabeza visible del oferente-, el principal es la resolución de los impagos al personal de la entidad. Estos corresponden a septiembre y octubre, y en breve se añadiría noviembre.

Estepa: “Era la solución”

El administrador judicial y concursal, Francisco Estepa, llegó a la sala de prensa para empezar realizando una cronología de los hechos. El abogado subrayó que “en el caso de Azaveco, tal y como ha hecho público, manifestó su voluntad de no apoyar económicamente a la entidad mientras no se cumplieran dos condiciones que yo considero imposibles: que terminara la administración judicial y que se alzara tal medida”.

“Una sociedad mercantil en situación de colapso será lo que sus accionistas quieran que sea y en este caso el máximo accionista y el que se proclamaba titular de las acciones no han querido ayudar”, insistió, apuntando que deben “velar por los intereses de los acreedores en una situación de insolvencia gravísima”.

Estepa dejó claras las fechas: “El 13 de noviembre es cuando recibimos en nuestro correo una oferta de la compra de la unidad productiva, que tenía el apoyo de un fondo de Baréin. No hubo después más ofertas: en el Juzgado de lo Mercantil nadie ha ingresado cantidad económica alguna”.

“Lo cierto es que los únicos que han apoyado a la entidad económicamente a día de hoy son los aficionados y los empleados de la entidad, que están poniendo su tiempo y esfuerzo sin pagarles ninguna nómina”, ha expresado el administrador, añadiendo que “aquí nadie ha puesto dinero”. “Me equivoqué en mi primera rueda de prensa cuando dije que el accidentado se estaba desangrando: el accidentado estaba muerto”, expresó muy gráficamente, poniendo como ejemplo al Real Jaén, “donde un acreedor ha solicitado la liquidación, lo que supone la desaparición”.

Sobre la situación de discrepancias en el proceso con la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el administrador ha sido elocuente. “El tono de beligerancia procesal se reduce por parte de la Federación e Infinity busca vías para la comodidad de la Federación. Lo último que sucede y que activa la decisión de vender la unidad productiva es la verificación y comprobación de la solvencia, la reputación y el respeto de las personas que están tras Unión Futbolística Cordobesa”, ha manifestado, al tiempo que ha resaltado que “para Córdoba y su provincia es una buena noticia lo que se ha firmado en el día de hoy”.

“Se opta por la venta de la unidad productiva, que incluye la actividad deportiva, se mantiene el empleo y se pagan las deudas para que el Córdoba pueda competir. No es técnicamente tres millones de euros, asumen que puede ser mayor”, ha aclarado sobre los propósitos de Infinity. “Sabemos que esta decisión no va a gustar a todo el mundo, pero para eso están los tribunales abiertos. Nadie puede decir que no hemos hecho todo lo humanamente posible para buscar todas las alternativas”, ha zanjado.

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