Entrevista

Jesús Rodríguez: “Sería increíble jugar la Copa de España”

Entrevista a Jesús Rodríguez, jugador del Córdoba Patrimonio

El capitán del barco blanquiverde. La figura más respetada y uno de los pilares fundamentales del vestuario desde hace ya siete años. Jesús Rodríguez Blanco (1992) está cumpliendo su séptima temporada en el Córdoba Patrimonio de la Humanidad después de llegar al Minuto 90 -denominación anterior de la entidad blanquiverde- a lo largo de la temporada 2015-16. Desde entonces, el califal ha recorrido todas las categoría del fútbol sala español hasta llegar a Primera División, todo ello siempre luciendo la zamarra cordobesa por todos los lugares del país. Aun así, esta campaña no está siendo del todo positiva para el profesional del 40x20, ya que una rotura de menisco hace dos meses le obligó a pasar por el quirófano. Sin embargo, esto no le ha hecho parar en su intento de seguir defendiendo el escudo cordobesista en el Palacio Municipal de los Deportes de Vista Alegre. Inmerso en la recta final de su recuperación, Jesús Rodríguez atiende a CORDÓPOLIS con la intención de mostrar su lado más personal y sincerarse con el objetivo principal de la entidad blanquiverde, que no es otro que la salvación.

PREGUNTA. Deseando volver a la pista, ¿no?

RESPUESTA. Sí, hombre. Después de dos meses y tres semanas que llevo desde la operación, creo que está bien. También es verdad que se ha retrasado un poquito la vuelta, pero el parón de selecciones me ha venido muy bien para recuperarme bien y, cuando se pueda, contar otra vez para Josan y para el equipo, estando así en buenas condiciones.

P. Antes de repasar la actualidad, ¿cómo empezaste en este deporte?

R. Yo empecé chiquito, no sé si tendría cinco o seis años, en el colegio, como casi todos los que hacían deporte desde pequeños. De ahí, mi entrenador Antonio Infante y yo fuimos al Apademar donde hicimos un grupo muy bueno y casi todos los años íbamos al sector de Andalucía. En mi época de juvenil me llamó Villafranca. Ahí empezó el calvario de las lesiones porque en casi todos los años tenía algo. En Villafranca estuve un año y después en Ategua estuve cuatro, hasta que me llamó Antonio García y José García Román para el Minuto 90. Este es el séptimo año que estoy en el club y la verdad que muy contento. No me esperaba a estas alturas jugar en Primera División y encima el tercer año.

P. Entonces no has probado el fútbol césped.

R. No. Siempre fútbol sala. De pequeño, el director de mi colegio tenía algo en Don Bosco y todos los días que teníamos Educación Física me lo decía: “vente un día y pruebas”, pero nunca me ha llamado la atención porque, a lo mejor, tampoco lo he practicado de chico. Incluso, a día de hoy, a la hora de ver fútbol por televisión tiene que ser un partido muy importante o que nos juntemos los amigos, sino no le echo muchas cuentas. Con el fútbol sala me puedo poner dos o tres partidos seguidos en televisión, pero el fútbol no me llama tanto la atención.

P. ¿Qué tiene el fútbol sala que no tenga el fútbol césped?

R. La dinámica. Cualquier tipo de partido de fútbol sala, ya sea la categoría que sea, al final siempre es entretenido. Vas 2-0 ganando en los últimos minutos y sabes que el otro equipo te puede remontar. Al final siempre pasa algo, siempre estás en tensión y siempre estás pendiente. En fútbol, en mi opinión, he estado viendo partidos y ha habido momentos en los que he estado aburrido. Estábamos viendo el partido y apenas había ocasiones. En fútbol sala es distinto y eso no pasa.

P. En fútbol sala siempre está pasando algo.

R. Eso es. Si te vas al baño, a lo mejor te pierdes un par de goles. Siempre está pasando algo.

P. Cuando llegaste a Minuto 90, ¿te imaginabas que podías llegar hasta donde estás ahora?

R. Después de cinco o seis años fuera, la oportunidad de venir a la capital, a diez minutos de tu casa, a entrenar, pues eran prácticamente los últimos años que iba a jugar y lo hacía con mis amigos porque eso era un grupo de amigos. Al final fíjate, te llega la oportunidad de jugar en Segunda División después de estar dos o tres años en Segunda B. Cuando llegas ahí dices: “pues mira, echamos unos añitos en Segunda”, pero es que encima en el primer año no te metes en el play off por poco y en el segundo estás viendo que te vas a meter, y al final coges y asciendes. Llegué a Minuto 90 pensando que iban a ser mis últimos años en el fútbol sala y al final he terminado jugando en Primera División.

P. De hecho, la mayor gesta de aquel equipo que ascendió a Primera División fue que todos erais cordobeses.

R. Sí, todos. Se ha hablado mucho de esto. Lo difícil no era subir. Éramos un grupo de amigos y todos cordobeses. Al final, la mayoría habíamos jugado todos en alguna época de nuestra vida. Lo que deja el deporte es esto, amigos. Aunque llevas un tiempo sin hablar con ellos, los ves y parece que no ha pasado el tiempo. Subir con un grupo de amigos que cuando terminas de entrenar, te ibas a tomar algo o a cenar, pues al final estábamos todos juntos siempre. Creo que eso fue lo más importante y lo que llamaba más la atención.

P. La nota negativa es que la mayoría de los cordobeses se han tenido que marchar por la viabilidad del proyecto.

R. El deporte es así. El año que viene o dentro de dos años, a lo mejor nos toca a Cristian o a mi, los únicos cordobeses que estaban en ese ascenso. Son cosas del deporte. Este año hemos tenido la suerte de seguir cuando hay muchos que no han podido decir lo mismo, pero al final, el club, el presidente o el entrenador piensan que hay que mejorar las cosas y que hay que traer a gente de fuera para consolidar la categoría. Al final es una cosa de club. Nos puede molestar más o menos, pero nosotros nos lo tenemos que ganar en la pista, haciéndolo lo mejor posible, pero no depende de nosotros y son cosas del deporte.

P. Los que estáis aquí lo habéis demostrado durante dos años en Primera División y vais por el tercero. ¿Qué se siente al conseguir una permanencia y consolidarte en la máxima categoría de este deporte?

R. El primer año, con el tema de la Covid-19 y demás, nos salvamos un poco fuera de lo deportivo, pero el año pasado iba bien la Liga, pero en el último tramo te veías que no ganabas y te ibas a jugar el seguir un año más en Jaén y que ellos también se jugaban la permanencia. Vas con la cosa de que vas a ganar y te vas a salvar, pero tampoco dependías de ti mismo si no ganabas. Muchos teníamos el cosquilleo en la cabeza de que no íbamos a ganar. Jaén en La Salobreja a reventar, jugándose la permanencia, pero mira cómo fue el partido. Te plantas allí y ganas en un partido muy controlado. Fue uno de los mejores partidos que hicimos durante todo ese año. A lo mejor fue por el compromiso o porque te jugabas ese play out, las cosas salen cosas y mira como lo celebramos porque yo recuerdo llorar de la tensión. Y no solo yo, compañeros e incluso amigos que estaban en las gradas.

P. Tras esta salvación épica, en la actualidad habéis dado un paso al frente. Estáis consolidados en la parte media-alta de la tabla de Primera División y esto ha sido en gran parte a la consolidación del grupo y a la incorporación de jugadores contrastados. ¿Qué se siente al compartir vestuario con futbolistas como Miguelín o Jesulito?

R. Cuando te enteras que vienen jugadores que tienen un nombre hecho en el fútbol sala pues no te lo crees. No esperas que lleguen a jugar contigo. Yo veía a Miguelín jugar con la selección y yo nunca me esperaba compartir vestuario con él. La verdad es que ayuda mucho. No solo en lo deportivo, sino que la experiencia da mucho. Tanto Miguel como Jesulito o Alfonso te ayudan mucho. Cuando hablas con ellos, cualquier cosa o duda que tengas, son los primeros en aconsejarte. Ninguno de los tres han venido en plan de que tienen un nombre y soy aquí más que nadie, al contrario. Miguel desde el primer día me llama capi. No me dice Jesús ni nada. Me dijo que lo que me hiciera falta, él estaba ahí. Para mí es una persona super humilde. No me lo esperaba así porque no lo conocía. En lo deportivo creo que no se ha perdido ningún partido. Tanto que decían de sus problemas de rodilla. A un jugador cuando le das confianza y encima es trabajador, porque él es de los que más horas echa en el gimnasio para no tener problemas en su rodilla, da sus frutos. Jesús, Alfonso y todos. Somos un grupo y cuando terminamos de jugar o entrenar nos vamos todos a comer fuera. Eso otros equipos a lo mejor no pueden decirlo. Sí que a lo mejor son todos muy compañeros, pero a lo mejor fuera no pueden decir eso. Para mí es un orgullo compartir vestuario con jugadores de este nivel.

P. A nivel personal, pasaste de anular a los mejores pívots del mundo como Vilela o Ferrao, a tener otra dura lesión. ¿Qué sentiste cuando este contratiempo físico se iba alargando en el tiempo?

R. Me he tirado seis o siete años sin ningún tipo de lesión de rodilla cuando ya había pasado cinco operaciones. En ese entrenamiento me noté algo, pero no le dimos mucha importancia. Al día siguiente cuando ya pegó el último tirón la rodilla, lo hablaba con los fisios y los médicos porque sabía que algo no iba bien. No era un simple esguince. Es verdad que con el cuadro médico que tenemos en un día se dejó todo listo. Fue una rotura de menisco y otra operación de rodilla. Desde el primer minuto, todo el club me apoyó. Dentro de lo que había pasado con los cruzados, era un mal menor dentro de la rodilla porque si he superado tres operaciones de cruzado y he seguido jugando, esto no me va a parar. He tenido el parón de selecciones e intentaré estar en la mejor forma posible para que el día de Valdepeñas esté disponible para Josan y que él decida si quiere contar conmigo o no, pero por lo menos ayudar al equipo desde la pista.

P. Cuando vuelvas a sentirte futbolista, el objetivo primordial imagino que será la salvación, pero la Copa de España y ese hipotético play off también puede ser una meta factible.

R. Nuestro primer objetivo es la permanencia y quien piense más allá se equivoca. ¿Estamos cerca de conseguir estar en la Copa de España? Sí, pero porque nos hemos ganado nosotros mismos la posibilidad de luchar por estos puestos de Copa e incluso por ese play off por el título. Es trabajo diario y trabajo de toda la temporada. Ahora tenemos la oportunidad de demostrar que somos un equipo que podrá luchar por algo más a parte de la permanencia. Lo bonito que sería jugar una Copa de España. A lo mejor este es mi último año y despedirme jugando una Copa de España en Jaén que está al lado de Córdoba y que toda la afición se pueda desplazar, sería lo más bonito. Sería increíble jugar la Copa de España.

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