Fernández y un reencuentro diferente en Oviedo

Fernández presiona a un jugador del Bilbao Athletic. | LFP
El lateral recuperó la titularidad jornadas atrás y se medirá al Córdoba en un duelo de máxima exigencia | Se enfrentará a su ex equipo tras su intento fallido de retorno en enero

Más de una década después, el Córdoba regresa al nuevo Carlos Tartiere. Fue en la campaña 2002-03, antes de que el Real Oviedo iniciara un largo trayecto por Segunda B e incluso Tercera, cuando tuvo lugar el último duelo entre ambas escuadras. Este domingo (12:00), los dos conjuntos reeditarán ese choque en tierras asturianas. Si bien en esta ocasión la situación será muy diferente, pues tanto blanquiverdes como carbayones luchan por alcanzar el ascenso. Alejados, por tanto, de las dificultades clasificatorias del tan lejano ya precedente -entonces ocupaban las dos últimas plazas de Segunda A-. Además del indiscutible atractivo con que cuenta, el partido tendrá un importante componente emocional. Sobre todo para uno de sus protagonistas. Se trata de Fernández, quien en poco menos de 24 horas se medirá al que fuera su equipo. Lo hará después de que una lesión le impidiera su reencuentro con El Arcángel en la primera vuelta del campeonato y tras el frustrado intento de retorno a la entidad califal el pasado mercado de invierno. Aquel joven que participara en la que, hasta entonces, fue la mejor temporada de los cordobesistas en las últimas décadas: la 2011-12, bajo las órdenes de Paco Jémez.

Pero aquella etapa es ahora sólo parte del recuerdo de la afición blanquiverde. Y muy probablemente del lateral derecho, que aguarda en el nuevo Carlos Tartiere para tratar de evitar que el equipo en el que dio el salto a la profesionalidad adelante a su actual conjunto en la tabla. Más si cabe cuando el margen de error es cada vez menor y los contendientes se encuentran en plena pugna por una de las posiciones de privilegio en la clasificación. Al menos de las que dan opción a jugar el play off. En el campo, nunca ha lugar a las emociones. Lo sabe José Manuel Fernández (Córdoba, 1989), que salvo sorpresa se medirá al Córdoba desde el inicio del encuentro este domingo. Porque el futbolista atraviesa por el que es su mejor momento esta campaña. No en vano, un mal inicio de curso y después una inoportuna lesión hicieron que perdiera su lugar en el once del Real Oviedo. Llegó a tierras asturianas para ser pieza importante de la escuadra que entonces dirigía Sergio Egea y a bien que así fue en las primeras jornadas del campeonato. Sin embargo, la fortuna no le sonrió en ocasiones, lo cual provocó que el ya ex técnico carbayón decidiera no contar con él durante el período que transcurrió hasta su dimisión.

Una lesión hizo que saliera del equipo y tras su recuperación, Egea no le ofreció una plaza en el once. La buena situación de los compañeros con los que pugnaba por la titularidad en su demarcación tampoco ayudó. Pero la realidad de unas jornadas a esta parte es diferente. En la jornada 31 recuperó su lugar en el conjunto oviedista y desde entonces lo mantiene, de forma que participa de la lucha por su objetivo de la plantilla que actualmente dirige David Generelo. Así las cosas, este domingo vivirá un encuentro tan importante como especial. Cierto es que no será ésta la primera vez en la que se enfrente al Córdoba -ya lo hizo en la 2013-14 con el Zaragoza-, pero cada reencuentro supone que la cita resulte diferente a cualquier otra de cuantas afronta a lo largo de la campaña. En esta ocasión, con el condicionante de que en enero quedó a las puertas de regresar a la que fue su casa, tanto literalmente como deportiva. Su vuelta se frustró al cierre del mercado de invierno y a siete fechas del final del curso habrá de trabajar para frenar en sus aspiraciones a la escuadra blanquiverde. Con más razón aún después de que en su último partido el Oviedo cediera como local ante el Huesca.

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